Misil aire-aire de hasta 1.850 km es estudiado por la Fuerza Aérea de EE.UU. en programa modular dirigido a objetivos distantes en el Indo-Pacífico.
La Fuerza Aérea de los Estados Unidos ha iniciado un proyecto enfocado en la creación de un misil aire-aire con un alcance estimado de hasta 1.850 kilómetros, un nivel aún no visto en armamentos de este tipo. Bautizado como Air Force Long Range Weapon (AFLRW), el programa tiene como objetivo inicial alcanzar aeronaves que operan lejos de la zona de combate directo, con especial atención al escenario estratégico del Indo-Pacífico.
Según lo divulgado por el sitio Poder Aéreo el día 2 de julio, el Air Force Life Cycle Management Center, a través de su Dirección de Armamentos, anunció la realización de un encuentro restringido destinado a representantes de la industria de defensa. La reunión está programada para los días 25 y 26 de agosto y se llevará a cabo en el Guided Weapons Evaluation Facility, ubicado en la Base Aérea de Eglin Air Force Base, en el estado de Florida.
Debido al carácter confidencial de las discusiones, el evento se llevará a cabo bajo clasificación Secret, haciendo obligatoria la presentación de credenciales de seguridad compatibles por todos los participantes.
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El armamento aún está en desarrollo. Para funcionar en la distancia propuesta, dependerá no solo del rendimiento del propio misil, sino también de una red formada por sensores, satélites, sistemas de mando y control y enlaces de datos capaces de localizar y seguir el objetivo.
Misil aire-aire tendrá arquitectura modular y abierta
El AFLRW deberá ser construido a partir de una arquitectura abierta, permitiendo la integración de diferentes componentes y subsistemas.
La propuesta es desarrollar una plataforma modular, en la cual partes del armamento puedan ser incorporadas o alteradas sin exigir necesariamente la creación de un sistema completamente nuevo.
Esta estructura podrá involucrar elementos de propulsión, orientación, comunicación, sensores y control de vuelo reunidos en un único misil.
El programa contempla dos aplicaciones principales:
- versión aire-aire, dirigida al combate contra aeronaves;
- versión aire-superficie, destinada a objetivos localizados en el mar o en tierra.
La prioridad inicial recae sobre el misil aire-aire, que deberá ser desarrollado antes de las demás configuraciones planeadas.
Alcance de 1.850 km depende de sensores externos
La distancia prevista supera la capacidad normal de una aeronave lanzadora para localizar y seguir por sí sola un objetivo.
Por este motivo, el alcance cinemático del armamento necesitará ser acompañado por una infraestructura externa de detección y comunicación.
En la práctica, el avión que dispare el misil no necesitará necesariamente mantener contacto directo con el objetivo durante todo el recorrido. Datos enviados por otras plataformas podrán actualizar la trayectoria y orientar el sistema a lo largo del vuelo.
Estructura prevista para apoyar el armamento
- satélites;
- sensores instalados en diferentes plataformas;
- sistemas de comando y control;
- enlaces de datos;
- medios de vigilancia de largo alcance;
- plataformas capaces de seguir el objetivo después del lanzamiento.
Sin esta red, un misil aire-aire con alcance de 1.850 kilómetros podría recorrer una distancia superior a la capacidad de detección del propio avión que realizó el disparo.
Misil aire-aire apunta a aeronaves de apoyo distantes de la línea de frente
El propósito estratégico del proyecto está ligado a la posibilidad de atacar aeronaves que ejercen funciones esenciales sin operar directamente en la zona de combate.
Entre los posibles objetivos están aviones de alerta temprana, aeronaves cisterna, bombarderos y plataformas de comando y control.
Estos medios suelen permanecer alejados de las defensas más avanzadas y de los cazas adversarios, pero desempeñan funciones importantes para el sostenimiento de las operaciones aéreas.
Las aeronaves de alerta temprana amplían la capacidad de vigilancia, mientras que los aviones cisterna permiten que cazas y bombarderos permanezcan en misión por más tiempo.
Las plataformas de comando y control, por su parte, ayudan a coordinar diferentes fuerzas y distribuir información durante una operación.
Al alcanzar estos objetivos a grandes distancias, Estados Unidos buscaría reducir la necesidad de acercar sus propias aeronaves a las defensas antiaéreas chinas.
Programa integra cadena de ataque de largo alcance
El concepto asociado al AFLRW se llama long-range kill chain, expresión utilizada para describir una cadena de ataque a grandes distancias.
Este modelo no depende de un único equipo. Reúne sistemas capaces de detectar, identificar, seguir y alcanzar un objetivo ubicado lejos de la plataforma de lanzamiento.
El proceso puede involucrar:
- localización inicial de la aeronave;
- confirmación e identificación del objetivo;
- transmisión de las coordenadas;
- lanzamiento del armamento;
- actualización de los datos durante el vuelo;
- aproximación y ataque al objetivo.
El misil aire-aire sería solo una parte de esta estructura. Su utilización dependería de la comunicación continua entre diferentes sensores y plataformas.

B-21 Raider puede actuar como transportador del armamento
El bombardero furtivo B-21 Raider aparece como una de las plataformas consideradas adecuadas para transportar este tipo de misil.
En este escenario, la aeronave podría funcionar como un “camión de misiles”, llevando varios armamentos de largo alcance en misiones realizadas a grandes distancias.
El papel sería diferente de aquel normalmente asociado a un caza de superioridad aérea. En lugar de acercarse para localizar y enfrentar directamente al adversario, el bombardero podría lanzar los misiles con base en datos proporcionados por la red externa.
La capacidad furtiva del B-21 también permitiría que la plataforma operara con menor exposición, aunque el concepto presentado prioriza justamente el ataque desde áreas alejadas de las defensas adversarias.
Misil aire-aire ampliaría disputa por alcance
Estados Unidos y China ya poseen armamentos desarrollados para alcanzar aeronaves a distancias superiores a las de los misiles convencionales.
La Marina de los Estados Unidos opera el AIM-174B, derivado del sistema SM-6, con alcance informado de aproximadamente 400 kilómetros.
China posee el PL-15, cuya distancia estimada supera 250 kilómetros.
El alcance previsto para el AFLRW sería considerablemente mayor que el atribuido a los dos sistemas.
Comparación de los alcances presentados
- AFLRW: hasta 1.850 km, en desarrollo;
- AIM-174B: cerca de 400 km;
- PL-15: más de 250 km, según estimaciones.
Los números no indican que los sistemas tengan las mismas dimensiones, plataformas de lanzamiento o condiciones operativas. La comparación solo muestra la diferencia entre los alcances mencionados para cada armamento.
El proyecto puede alejar aeronaves de apoyo adversarias
La existencia de un armamento con alcance superior al de los sistemas actuales podría modificar la posición de las aeronaves que operan en la retaguardia.
Aviones cisterna, plataformas de alerta temprana y centros aéreos de comando podrían necesitar permanecer aún más distantes para reducir su exposición.
Este retroceso tendría efectos sobre el resto de la operación. Cazas que dependen de reabastecimiento aéreo, por ejemplo, podrían enfrentar limitaciones si los aviones cisterna se ven obligados a operar más lejos.
Lo mismo podría ocurrir con aeronaves que reciben información de plataformas de vigilancia y comando.
La propuesta del misil aire-aire está, por lo tanto, relacionada no solo con la destrucción de un objetivo específico, sino con la posibilidad de afectar la red que sostiene las operaciones aéreas adversarias.
Versión aire-superficie también está prevista
Aunque el programa prioriza inicialmente los objetivos aéreos, el AFLRW debería originar una variante para ataques contra objetivos ubicados en la superficie.
Esta configuración podría ampliar el uso del sistema para misiones contra objetivos terrestres o navales.
La arquitectura modular prevista para el proyecto puede facilitar la integración de componentes diferentes según la misión.
La información presentada, sin embargo, no detalla el alcance, la carga o el cronograma específico de la variante aire-superficie.
El desarrollo inicial permanece concentrado en la versión aire-aire y en su integración con la cadena de ataque de largo alcance.
La capacidad aún depende del desarrollo del programa
El alcance de hasta 1.850 kilómetros representa una meta del proyecto y no una capacidad operativa ya incorporada a la Fuerza Aérea estadounidense.
Para que el sistema alcance el rendimiento previsto, será necesario desarrollar e integrar diferentes tecnologías.
Además de la propulsión capaz de sostener el vuelo, el armamento necesitará recibir información actualizada sobre un objetivo que podría cambiar de posición durante el trayecto.
También será necesario garantizar la comunicación entre el misil, los sensores externos y los centros responsables del seguimiento de la misión.
El programa conducido por la USAF busca reunir estas capacidades en un misil aire-aire modular, inicialmente dirigido al escenario del Pacífico Occidental y al ataque de aeronaves de apoyo mantenidas lejos de la línea de frente.
Fuente: CanalTech
