Abundante en la naturaleza, el sodio atrae a CATL, BYD y HiNa y surge como alternativa al litio para vehículos eléctricos y almacenamiento de energía
Durante décadas, el petróleo movió economías y disputas estratégicas. Más recientemente, el litio ha ganado un papel similar con la expansión de los coches eléctricos.
Una nueva materia prima comienza, sin embargo, a entrar en esta carrera. El sodio, presente en la sal de cocina y en el agua de mar, puede alimentar baterías recargables.
La idea ha dejado de estar restringida a los laboratorios. Empresas como CATL, BYD y HiNa Battery Technology ya están ampliando proyectos relacionados con las baterías de iones de sodio.
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El objetivo es directo: reducir costos, diversificar el suministro y disminuir la dependencia mundial del litio.
Por qué el sodio se ha convertido en una apuesta de la industria
La principal ventaja está en la disponibilidad.
El litio depende de yacimientos concentrados y de procesos complejos de extracción. El sodio, por otro lado, está ampliamente distribuido en la naturaleza.
Esta abundancia puede reducir riesgos de suministro y costos de materia prima. Al mismo tiempo, diferentes países podrían acceder al elemento con mayor facilidad.
HiNa Battery Technology destaca precisamente este potencial. Según el fabricante chino, el sodio posee ventajas de recursos y puede atender vehículos y grandes sistemas energéticos.
El desempeño en temperaturas extremas también llama la atención. Pruebas recientes indicaron funcionamiento entre -40 °C y 60 °C.
Incluso en ambientes muy fríos, algunas celdas mantuvieron más del 90% de la capacidad. Esta resistencia favorece vehículos pesados, redes eléctricas y regiones heladas.
La cuenta que puede cambiar a partir de 2027
El sodio es abundante, pero las baterías aún enfrentan un obstáculo: el costo actual.
La producción permanece menor que la de las baterías de litio. Consecuentemente, fábricas, proveedores y líneas industriales aún necesitan ganar escala.
Este escenario puede cambiar rápidamente.
En abril de 2026, Li Shujun, gerente general de HiNa, proyectó una aproximación de los costos en 2027 o 2028.
La previsión indica que las franjas de precios podrían comenzar a cruzarse en 2027. Ya en 2028, la superposición podría ser más amplia.
El avance ocurre mientras el precio del litio registra oscilaciones. De esta manera, alternativas abundantes ganan espacio en los planes de los fabricantes.
La batería de 175 Wh/kg presentada por CATL
CATL presentó su primera batería de sodio en julio de 2021. En esa ocasión, la celda alcanzaba una densidad energética de 160 Wh/kg.
El siguiente salto apareció el 21 de abril de 2025.
En esa fecha, el fabricante reveló la Naxtra, batería de sodio para automóviles con densidad de 175 Wh/kg.
El nivel se aproxima a determinadas baterías de litio-hierro-fosfato. Según CATL, la tecnología también soporta bajas temperaturas y miles de ciclos.
La industrialización ganó otro impulso en abril de 2026. Según Reuters, CATL cerró un acuerdo de 60 GWh con HyperStrong.
El suministro se realizará durante tres años y se centrará en el almacenamiento de energía. El contrato representa un paso importante para ampliar la escala comercial.
¿Los coches eléctricos pueden volverse más baratos?
La reducción no es automática, pero existe potencial.
Las baterías representan una parte relevante del costo de un vehículo eléctrico. Por lo tanto, una química más accesible puede favorecer modelos urbanos más baratos.
La menor densidad energética aún limita el uso en automóviles de gran autonomía. Por eso, el sodio tiende a avanzar primero en:
- coches eléctricos urbanos;
- autobuses y camiones;
- redes de electricidad;
- almacenamiento de energía renovable.
La tecnología no debería eliminar inmediatamente las baterías de litio. El escenario más probable involucra las dos soluciones atendiendo necesidades diferentes.
El futuro energético puede pasar por la sal
Investigaciones también analizan sistemas basados en sodio y agua de mar. Estas soluciones podrán unir almacenamiento eléctrico, desalinización y captura de carbono.
El potencial estratégico explica el interés de las empresas. El sodio puede complementar el litio y ampliar el acceso al almacenamiento de energía.
Si la escala aumenta y los costos realmente disminuyen, la tecnología podría abrir espacio para coches eléctricos accesibles y redes renovables más estables.
El «nuevo petróleo» aún no está definido. Aun así, la próxima revolución energética puede comenzar con un elemento que se encuentra diariamente sobre la mesa.
¿Y tú, crees que las baterías de sodio podrán hacer que los coches eléctricos sean más accesibles en los próximos años?
