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La Marina de EE. UU. quiere desplegar miles de barcos-robot por el Indo-Pacífico para 2030, poner en operación más de 30 barcos medianos no tripulados y formar una nueva fuerza naval autónoma para ampliar la vigilancia, la guerra en el mar y la presión sobre China.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 23/05/2026 a las 19:33
Actualizado el 23/05/2026 a las 19:35
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La Marina de los EE.UU. prepara una expansión de embarcaciones autónomas en el Indo-Pacífico, en un plan que combina robótica naval, sensores avanzados y nuevas formas de presencia militar en áreas estratégicas del océano.

La Marina de los Estados Unidos planea poner en operación miles de embarcaciones de superficie no tripuladas en el Indo-Pacífico para 2030, en un movimiento que amplía el uso de sistemas autónomos en misiones navales.

La proyección incluye más de 30 vehículos medianos no tripulados, conocidos por la sigla MUSV, además de miles de embarcaciones más pequeñas y aeronaves sin piloto operando desde barcos tripulados o autónomos, según el capitán Garrett Miller, comandante del Surface Development Group One.

La previsión fue presentada durante el simposio Sea-Air-Space, evento ligado a la comunidad naval en los Estados Unidos.

De acuerdo con Miller, los números se refieren específicamente a las necesidades proyectadas para el Indo-Pacífico y fueron calculados con base en estudios de la fuerza de superficie orientados a 2045.

Barcos-robots avanzan para uso operacional

Los vehículos no tripulados de superficie, llamados USVs, son embarcaciones capaces de navegar, recolectar datos y apoyar operaciones navales sin la presencia permanente de tripulación a bordo.

En la práctica, pueden funcionar como plataformas de sensores, ampliar la vigilancia marítima y operar en conjunto con barcos convencionales.

La Marina de los EE.UU. ya utiliza los modelos Sea Hunter y Seahawk como sus primeros vehículos medianos autónomos de superficie.

Según ficha oficial de la fuerza naval, las dos embarcaciones tienen aproximadamente 41 metros de longitud y un desplazamiento de 142,3 toneladas métricas en carga total.

Desarrollados inicialmente con participación de Darpa y de la Oficina de Investigación Naval de los EE.UU., Sea Hunter y Seahawk pasaron a la Marina como prototipos orientados a investigación, experimentación e integración con la flota.

La propia fuerza afirma que los dos barcos son usados para evaluar la mejor forma de emplear USVs en operaciones y de conectarlos a unidades tripuladas.

Estas embarcaciones no son tratadas solo como versiones más pequeñas de barcos convencionales.

Según la descripción oficial de la Marina, actúan como plataformas distribuidas de sensores para ampliar la visión operacional de barcos tripulados y apoyar misiones de conciencia situacional marítima y guerra antisubmarina.

Indo-Pacífico concentra rutas, bases y disputas marítimas

El Indo-Pacífico reúne rutas comerciales, archipiélagos, bases militares y áreas de disputa que involucran a China, Taiwán, Filipinas, Japón, Australia y Estados Unidos.

En este entorno, los sistemas no tripulados aparecen en los planes militares estadounidenses como una forma de ampliar la presencia en áreas extensas sin depender solo de grandes barcos con tripulación.

Según un reportaje de USNI News, la proyección de miles de USVs está ligada a demandas del Comando Indo-Pacífico de EE.UU.

La región también ha sido asociada por autoridades estadounidenses al concepto llamado “hellscape”, que prevé el uso de grandes cantidades de sistemas autónomos para dificultar acciones militares chinas en una eventual crisis regional.

El programa Replicator, anunciado por el Departamento de Defensa de EE.UU. en 2023, también compone este contexto.

La iniciativa fue creada para acelerar la adopción de sistemas autónomos en diferentes dominios, incluyendo embarcaciones de superficie, aeronaves no tripuladas y drones submarinos.

En el caso naval, el objetivo declarado es colocar plataformas autónomas en mayor escala y en plazos más cortos.

La ampliación de la flota autónoma ocurre en paralelo al crecimiento de la atención estadounidense sobre la Marina china.

El texto original de USNI News afirma que las fuerzas chinas pasaron de una postura más cercana al litoral a operaciones en aguas abiertas, lo que aumenta el alcance marítimo de Pekín y amplía las posibilidades de actuación en la región.

Tecnología naval combina sensores, autonomía y logística

El uso de embarcaciones autónomas en alta mar implica desafíos técnicos diferentes a los enfrentados por drones aéreos o vehículos terrestres.

En el océano, los sistemas necesitan operar con olas, viento, corrosión, tráfico marítimo, comunicación de larga distancia y necesidad de mantenimiento fuera de bases fijas.

Por este motivo, la autonomía naval depende de más que navegación automática.

Los USVs necesitan reunir sensores, sistemas de comando, software de decisión, comunicación con centros de control y capacidad de operar junto a barcos tripulados.

Esta combinación acerca el tema a áreas como ingeniería naval, robótica, inteligencia artificial aplicada y logística militar.

La Marina ya ha realizado ejercicios para probar la integración de estos sistemas en el Pacífico.

En el Integrated Battle Problem 23.2, iniciado en agosto de 2023, cuatro prototipos de USVs — Mariner, Ranger, Seahawk y Sea Hunter — recorrieron 46.651 millas náuticas, con navegación mayoritariamente autónoma y escalas en Japón y Australia.

La experiencia ayudó a reunir datos sobre operación prolongada, integración con unidades tripuladas y uso de sensores en grandes distancias.

Aún así, las autoridades navales estadounidenses afirman que transformar prototipos en sistemas de uso regular exige resolver cuestiones de mantenimiento, comando, abastecimiento e integración con grupos de ataque.

Distancias del Pacífico desafían embarcaciones autónomas

Experiencias recientes con drones marítimos en Ucrania y en Oriente Medio han influenciado discusiones sobre el uso de embarcaciones no tripuladas.

Sin embargo, oficiales de la Marina de los EE. UU. han resaltado que los escenarios del Mar Negro y del Mar Rojo no se repiten automáticamente en el Indo-Pacífico.

El contraalmirante Douglas Sasse, director de la división de evaluación N81 en el gabinete del jefe de operaciones navales, afirmó que esos casos muestran posibilidades de empleo en mares más restringidos, donde la distancia hasta la costa es menor.

Al comparar ese ambiente con el Pacífico, dijo que, en la región, “no hay árboles para esconderse”, en referencia a la exposición de las embarcaciones en largos desplazamientos oceánicos.

La declaración indica una limitación operativa relevante.

En mares cerrados o cercanos a tierra, embarcaciones no tripuladas pueden ser lanzadas y recuperadas con más rapidez.

En el Pacífico, por otro lado, las rutas entre islas, archipiélagos y áreas de operación exigen mayor autonomía, comunicación estable y formas de reabastecimiento en alta mar.

Este punto explica parte de las pruebas logísticas recientes.

El Military Sealift Command anunció en abril de 2026 un reabastecimiento por la popa involucrando el buque tanque USNS Guadalupe y el MUSV Seahawk, en la costa del sur de California.

Según USNI News, la demostración fue descrita por el comando logístico como prueba de concepto y hito de capacidad para operaciones de MUSVs con grupos de ataque de portaaviones.

Drones marítimos deben actuar con barcos tripulados

La información divulgada por la Marina indica que los USVs no deben sustituir, a corto plazo, barcos tripulados.

El modelo en prueba prevé una flota combinada, en la cual embarcaciones autónomas, drones aéreos y plataformas submarinas amplían el alcance de sensores y apoyan operaciones conducidas por barcos convencionales.

Miller afirmó a USNI News que estos sistemas dan flexibilidad al comandante de la flota.

Según él, las embarcaciones pueden realizar tareas de conciencia del dominio marítimo para grupos de ataque y usar sistemas de cámara en diferentes misiones.

Defense News informó que la flota estadounidense de USVs medianos en el Indo-Pacífico podría pasar de cerca de cuatro unidades a más de 30 hasta 2030.

El mismo reportaje registró que Sea Hunter, Seahawk, Mariner y Ranger ya habían sido empleados en despliegues en la región y continúan siendo usados para desarrollar el programa de embarcaciones autónomas de la Marina.

Para la Marina de los EE. UU., el siguiente paso no depende solo de la construcción de nuevos barcos-robots.

La expansión exige definir dónde se basarán estos sistemas, cómo se mantendrán, quién realizará el control operacional y de qué manera intercambiarán información con barcos, aeronaves y comandos en tierra.

En términos tecnológicos, la meta de operar miles de embarcaciones no tripuladas para 2030 muestra cómo la autonomía marítima ha dejado de ser un experimento aislado y ha pasado a integrar la planificación naval estadounidense.

Aun así, la escala, las distancias del Indo-Pacífico y la necesidad de coordinación en un entorno real siguen siendo puntos centrales para que estos sistemas se utilicen de forma regular.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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