Operación realizada en agosto de 1948 transfirió 76 castores a la Cuenca de Chamberlain y registró la supervivencia de 75 animales.
Una de las operaciones más curiosas de la conservación ambiental norteamericana ocurrió en Idaho, en los Estados Unidos, a finales de la década de 1940.
El Departamento de Pesca y Caza de Idaho transportó 76 castores en aviones y lanzó a los animales en paracaídas sobre una región remota.
La misión comenzó en agosto de 1948 y tuvo como destino la Cuenca de Chamberlain, ubicada en el centro del estado.
-
Magda Hungria se convierte en la primera mujer en Brasil en conducir un camión eléctrico de BYD, desafiando un sector dominado por hombres e inspirando a su hija a seguir sus pasos.
-
Niño de 6 años descubre espada vikinga de más de 1000 años mientras recolectaba piedras para una actividad escolar
-
La madre que diseñó el nacimiento de una hija prodigio, controló cada detalle de su educación y pasó a la historia tras un crimen que aún intriga a España
-
Brasil destina 3% de viviendas del programa social a personas sin hogar en 38 ciudades, marcando un avance histórico en la inclusión habitacional.
El resultado llamó la atención. De los 76 castores transportados, 75 sobrevivieron a la transferencia, mientras que solo un animal murió durante el procedimiento.
Expansión rural provocó conflictos con los castores
La ocupación de regiones rurales aumentó en los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.
Nuevos residentes y agricultores comenzaron a vivir cerca de áreas tradicionalmente ocupadas por castores.
Las represas construidas por los animales comenzaron a bloquear canales de irrigación utilizados en las propiedades.
Un caso relatado en 1949 describía a un agricultor que removía diariamente una barrera de su principal zanja.
Los castores reconstruían la estructura durante la noche, haciendo que el problema reapareciera todas las mañanas.
La eliminación de los animales solía ser la respuesta más común. Las autoridades ambientales, sin embargo, comenzaron a reconocer los riesgos de esta práctica.
Importancia ecológica impidió el exterminio
Décadas de caza y comercio de pieles redujeron drásticamente las poblaciones de castores en diferentes regiones norteamericanas.
La especie llegó a ser considerada localmente extinta en Connecticut, en 1842.
Investigadores comenzaron a reconocer que las represas de los castores cumplían funciones ambientales importantes.
Estas estructuras retienen sedimentos, conservan la humedad y ayudan a formar reservorios en regiones secas.
Los ambientes creados por los castores también benefician a la fauna silvestre y actividades humanas, incluyendo la ganadería.
La transferencia a áreas alejadas surgió, por lo tanto, como una alternativa más adecuada al exterminio.
Viajes terrestres causaban estrés y muertes
Cazadores autorizados capturaban los castores e iniciaban largos desplazamientos por carreteras.
Caballos y mulas transportaban los animales durante la parte final del recorrido, generalmente por senderos de difícil acceso.
El método exigía tiempo, recursos y gran esfuerzo logístico.
Muchos castores morían debido al calor excesivo y al estrés provocado por las condiciones del viaje.
Elmo W. Heter, funcionario de la agencia ambiental de Idaho, presentó una solución inusual para reducir estas pérdidas.
La propuesta preveía el uso de aviones y paracaídas para llevar los animales directamente a los nuevos hábitats.
Castor Geronimo probó las cajas adaptadas
El equipo responsable evaluó diferentes recipientes antes del inicio de la operación.
Las primeras cajas fueron hechas con ramas trenzadas. Los castores, sin embargo, lograban roer el material durante el transporte.
El modelo definitivo recordaba una maleta y poseía bisagras instaladas en la parte inferior.
La caja permanecía cerrada durante el descenso y se abría automáticamente tras tocar el suelo.
Pesos y maniquíes fueron usados en las primeras evaluaciones del sistema.
Un castor apodado Geronimo participó en las pruebas siguientes en un campo de aviación.
Heter relató que el animal se acostumbró al procedimiento tras varios lanzamientos.
Geronimo era recogido después de cada aterrizaje y colocado nuevamente en la caja para otra prueba.

Operación llevó 76 animales a la Cuenca de Chamberlain
La transferencia a gran escala comenzó en agosto de 1948.
Los castores viajaban en pares dentro de las cajas adaptadas antes de ser lanzados sobre la Cuenca de Chamberlain.
El índice de supervivencia superó las expectativas del equipo responsable.
Heter consideraba que la formación ideal para establecer nuevas poblaciones reunía un macho y tres hembras.
Geronimo también recibió esta composición durante su transferencia definitiva.
Revista reveló los castores paracaidistas al público
La revista Popular Mechanics publicó, en abril de 1949, el reportaje Moving Day for the Parabeavers.
El contenido presentó detalles de la misión conducida por el Departamento de Pesca y Caza de Idaho.
La historia permaneció poco conocida durante décadas, a pesar del carácter inusual de la operación.
Película histórica fue redescubierta en 2015
La historiadora Sharon Clark encontró, en 2015, una película de 16 milímetros que había sido catalogada incorrectamente.
El documental Fur for the Future tenía aproximadamente 14 minutos de duración.
Las imágenes mostraban los lanzamientos, la apertura automática de las cajas y la salida de los castores tras el aterrizaje.
Parte de las escenas puede haber sido recreada para las cámaras, una práctica común en los documentales de aquel período.
La Sociedad Histórica del Estado de Idaho posteriormente puso a disposición la película en YouTube.
El registro transformó la misión de los castores paracaidistas de Idaho en uno de los episodios más conocidos de la conservación ambiental norteamericana.
¿La operación representó una solución creativa para preservar los castores o debería haberse utilizado otro método? Deja tu opinión.

¡Sé la primera persona en reaccionar!