La propuesta crea una alternativa opcional a la CLT, en la que salario, vacaciones, FGTS y 13º serían proporcionales a las horas trabajadas. Por un lado, se habla de autonomía para elegir la jornada. Por otro, se teme la pérdida de ingresos y el debilitamiento de los acuerdos colectivos. El texto está solo al comienzo de la tramitación.
Una propuesta que puede cambiar la forma en que el trabajador brasileño es remunerado comenzó a tramitar en el Senado Federal. La llamada PEC de la hora flexible permitiría que el empleador pagara al trabajador solo por las horas efectivamente trabajadas, en un régimen alternativo al de la CLT, y ya genera un intenso debate, con defensores hablando de más libertad de elección y sindicatos alertando sobre el riesgo de precarización del empleo.
Se trata de la PEC 12/2026, protocolada el 28 de mayo de 2026 por el senador Rogério Marinho, del PL de Rio Grande do Norte, con el apoyo de cerca de 40 de los 81 senadores. Es importante dejar claro, desde el principio, que la propuesta está en fase inicial de tramitación, aún no ha sido votada ni está en vigor, y que la adhesión al nuevo modelo sería opcional para el trabajador. Al tratarse de una Enmienda a la Constitución, el texto aún deberá pasar por comisiones y votaciones calificadas antes de eventualmente convertirse en regla, pudiendo sufrir alteraciones en el camino.
Qué propone la PEC de la hora flexible
La propuesta toca uno de los pilares de las relaciones laborales en el país.
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Por la PEC 12/2026, que altera el artículo 7º de la Constitución, el trabajador podría elegir entre el régimen tradicional de la Consolidación de las Leyes del Trabajo, la CLT, y un modelo flexible basado en horas efectivamente trabajadas, en el cual el empleador pagaría solo por las horas de hecho cumplidas, en lugar de un salario mensual fijo.
Según el texto, en este régimen flexible, beneficios como FGTS, vacaciones y 13º salario también serían calculados de forma proporcional a las horas trabajadas.
Otro punto central, y uno de los más polémicos, es que la propuesta prevé que el contrato individual entre patrón y empleado pueda prevalecer sobre acuerdos y convenciones colectivas.
De acuerdo con el autor, la adhesión sería una opción del trabajador, y no una imposición, manteniendo la CLT como alternativa.
Por qué la propuesta surgió ahora
El momento de la presentación ayuda a entender el debate.
La PEC 12/2026 surgió poco después de que la Cámara de los Diputados aprobara la PEC 221/2019, conocida como la propuesta del fin de la escala 6×1, que reduce la jornada semanal de 44 a 40 horas y acaba con el régimen de seis días de trabajo por uno de descanso, en una agenda que movilizó a trabajadores en todo el país.
Para los parlamentarios de oposición al gobierno y críticos, la nueva PEC sería una respuesta a este avance, trayendo la lógica de la flexibilización por otro camino.
Por permitir, en la visión de sus opositores, jornadas sin garantía de descanso semanal, la propuesta pasó a ser apodada por críticos como escala 7×0.
Ya los defensores la presentan como una modernización de las relaciones laborales, capaz de ofrecer alternativas a diferentes perfiles de trabajadores y empresas.
Los argumentos de quienes defienden
Para los autores y partidarios, la palabra clave es libertad.
En la justificación de la propuesta, el senador Rogério Marinho argumenta que la PEC amplía la libertad y la autonomía del trabajador para adaptar la rutina a sus necesidades personales y a las demandas del mercado, permitiendo, por ejemplo, que estudiantes o personas con otras actividades ajusten la jornada según la conveniencia.
Del lado empresarial, los defensores afirman que la medida puede aumentar la flexibilidad operativa y facilitar modelos de contratación más adecuados a cada sector.
La Confederación Nacional del Comercio de Bienes, Servicios y Turismo, la CNC, manifestó una posición favorable a la propuesta, pero con reservas, al entender que amplía alternativas y prestigia la negociación colectiva, defendiendo al mismo tiempo un debate amplio y técnico sobre los impactos económicos, sociales y jurídicos de los cambios.
Los argumentos de quienes critican
Por otro lado, la preocupación es con la protección del trabajador.
Sindicatos, centrales sindicales, el Ministerio Público del Trabajo y diversos juristas alertan que vincular la remuneración solo a las horas trabajadas puede llevar a la precarización, con pérdida proporcional de ingresos y debilitamiento de la negociación colectiva, sobre todo porque el contrato individual pasaría a prevalecer sobre acuerdos de la categoría, en un escenario de desequilibrio de poder entre empleador y empleado.
Los críticos también recuerdan la experiencia de los contratos intermitentes, creados en la reforma laboral de 2017, señalando que el ingreso promedio de estos trabajadores ha quedado, según estudios citados en el debate, por debajo del salario mínimo, lo que alimenta el temor de subocupación.
Existe además el argumento jurídico de que un régimen basado únicamente en horas podría chocar con el propio artículo 7º de la Constitución, que asegura un salario mínimo mensual al trabajador urbano y rural.
En qué punto está la tramitación
A pesar del ruido, la propuesta aún tiene un largo camino por recorrer.
La PEC 12/2026 fue enviada a la Comisión de Constitución y Justicia del Senado y espera la designación de un relator, responsable de elaborar un informe que podrá recomendar la aprobación, el rechazo o cambios en el texto, antes de cualquier votación, lo que significa que nada está definido en este momento.
Como toda Enmienda a la Constitución, la propuesta exige un rito más riguroso que el de una ley común: necesita ser aprobada en dos turnos, con el apoyo de al menos tres quintos de los parlamentarios, tanto en el Senado como en la Cámara de los Diputados.
Por eso, el contenido actual puede ser bastante alterado a lo largo de la discusión, y se espera que el tema movilice a entidades empresariales, sindicales y especialistas en los próximos meses.
La PEC de la hora flexible coloca en lados opuestos dos visiones sobre el futuro del trabajo en Brasil: por un lado, la defensa de más autonomía para que el trabajador elija cómo organizar su jornada; por otro, el temor de que la flexibilización resulte en menos ingresos y menos protección.
Por ahora, se trata de una propuesta en fase inicial, opcional y aún sujeta a muchos cambios, lejos de ser una regla en vigor.
Seguir el debate con información de calidad es esencial para que cada ciudadano forme su propia opinión sobre un tema que afecta directamente la vida de millones de brasileños.
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