La sonda Tianwen 2, lanzada en 2025, está en órbita de transferencia hacia el asteroide 2016 HO3 — una roca de unos 50 metros que orbita el Sol como una cuasi-luna de la Tierra. La aproximación y la recolección de muestras están previstas para 2026, en la primera misión china de retorno de material de un asteroide.
Según la Xinhua, agencia estatal china, la sonda Tianwen 2 sigue rumbo a su objetivo desde 2025.
Según Brasília Infoco, citando una declaración oficial de la CNSA (Administración Espacial Nacional de China), la aproximación al asteroide está prevista para 2026.
Según la CNSA, esta es la primera misión china de exploración de asteroides con retorno de muestras.
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Por ello, el logro coloca a China en una corta lista de países que ya han intentado traer un trozo de asteroide a la Tierra — antes, solo Japón y Estados Unidos lo habían conseguido.
Según Liu Yunfeng, vicedirector del departamento de ingeniería de sistemas de la CNSA, la sonda estudiará de cerca la composición de la roca antes de recolectar.
A modo de comparación, China pasó de 68 lanzamientos espaciales en 2024 a 92 en 2025, un aumento del 35%.

El 2016 HO3: la cuasi-luna que nadie estaba viendo
El objetivo de la misión es un asteroide llamado 2016 HO3.
Según la designación astronómica, fue descubierto en 2016 — de ahí su nombre.
Por otro lado, lo que lo hace especial no es su tamaño: tiene entre 40 y 100 metros de diámetro, según registros oficiales.
A continuación, viene la parte curiosa: 2016 HO3 es un cuasi-satélite de la Tierra.
Como resultado, orbita el Sol — no la Tierra —, pero lo hace en un camino que lo mantiene siempre cerca de nuestro planeta.
En este contexto, es como si acompañara a la Tierra desde lejos, describiendo un patrón en forma de espiral a lo largo de cada año.
De hecho, 2016 HO3 es señalado por los astrónomos como el cuasi-satélite más estable conocido — característica que lo convierte en un objetivo perfecto para una misión de retorno de muestras.
Cómo la Tianwen 2 tocará la roca sin destruirla
La recolección en microgravedad es el mayor desafío técnico.

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