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La Tierra tiene “cicatrices” ocultas a 2.900 km de profundidad, y los científicos acaban de descubrir que placas antiguas todavía afectan el interior del planeta.

Publicado el 25/04/2026 a las 13:04
Actualizado el 25/04/2026 a las 13:05
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Investigación inédita analizó más de 16 millones de sismogramas y mostró cómo antiguas placas tectónicas enterradas deforman el manto inferior de la Tierra a 2.900 kilómetros de profundidad, con impacto en la comprensión de la dinámica interna terrestre

Un estudio global identificó por primera vez cómo el manto inferior de la Tierra es deformado por antiguas placas tectónicas enterradas, a unos 2.900 kilómetros de la superficie, revelando rastros profundos de la dinámica interna del planeta.

Manto inferior obtiene mapa inédito

La investigación fue dirigida por Jonathan Wolf, de la Universidad de California en Berkeley, con colaboradores.

El equipo reunió más de 16 millones de sismogramas obtenidos en 24 centros de datos distribuidos por el mundo.

Este conjunto es el más grande jamás reunido para este tipo de investigación. Con él, los investigadores lograron mapear aproximadamente el 75% del manto inferior, capa situada justo encima del límite entre el manto y el núcleo terrestre.

La escala del análisis permitió observar una parte amplia, con un alcance global inédito, de esta capa, reuniendo señales sísmicas de diferentes regiones del planeta en un mismo esfuerzo de mapeo global.

El trabajo identificó, por primera vez a escala global, cómo esta región profunda ha sido alterada.

La deformación aparece ligada a fragmentos de placas tectónicas antiguas, enterradas hace millones de años en las profundidades de la Tierra.

Ondas sísmicas muestran deformación

Los terremotos fueron la clave para revelar este proceso. Cuando ocurren, generan ondas sísmicas que atraviesan el interior del planeta y cambian de comportamiento según la dirección de viaje y el material atravesado.

Cuando la velocidad de estas ondas varía según la dirección, los científicos identifican la anisotropía sísmica.

Esta señal indica que el material fue deformado y adquirió una estructura orientada, similar a fibras alineadas en una dirección determinada.

La anisotropía sísmica permite inferir cómo el manto fluye y se transforma a lo largo de millones de años.

Incluso sin acceso directo a esta profundidad, los registros de terremotos ayudan a reconstruir el movimiento interno de la Tierra.

Los resultados señalaron anisotropía sísmica en aproximadamente dos tercios de las regiones analizadas. La mayor parte de estas deformaciones aparece precisamente donde las simulaciones geofísicas ya indicaban la presencia de antiguas placas tectónicas subducidas.

Placas antiguas continúan influyendo en el planeta

La subducción ocurre cuando una placa tectónica se sumerge bajo otra y es empujada hacia el interior del planeta.

A lo largo de decenas de millones de años, estas estructuras pueden alcanzar el límite entre el manto y el núcleo.

El estudio indica que estas placas, incluso a profundidad extrema, continúan interfiriendo en la dinámica interna de la Tierra.

Desaparecieron de la superficie, pero aún dejan marcas detectables en el manto inferior por medio de las ondas sísmicas.

“No es exactamente una sorpresa, porque esto es previsto por las simulaciones geodinámicas”, dijo Wolf. “Pero, en la escala en la que estamos trabajando, nunca había sido demostrado con los métodos que estamos usando.”

Los científicos aún investigan por qué estas placas presentan anisotropía sísmica. Una posibilidad es que conserven una especie de memoria estructural del período en que estaban más cerca de la superficie terrestre.

Otra explicación, considerada más probable por el equipo, involucra la deformación intensa en el momento en que las placas se hunden e interactúan con el límite núcleo-manto. Calor y presión extremos pueden alterar los minerales y reorganizar su estructura interna.

Diferencia entre las capas del manto

El manto superior, más cercano a la superficie, ya es relativamente bien comprendido. Su deformación está dominada por el arrastre de las placas tectónicas en movimiento, dinámica confirmada con buena precisión por datos sísmicos.

Esta comprensión, sin embargo, no se aplica al manto inferior. En esta región, los procesos son más complejos, ocurren a profundidad extrema y continúan siendo difíciles de observar a gran escala.

“No tenemos ningún tipo de entendimiento a gran escala sobre el flujo en el manto inferior. Y es exactamente eso lo que queremos descubrir”, afirmó Wolf.

Base de datos puede abrir nuevos frentes

La base de datos recopilada en el estudio fue descrita por Wolf como un “tesoro”. Continuará siendo explorada en nuevas investigaciones, con potencial para ampliar la comprensión sobre la reorganización interna del planeta.

La ausencia de señal anisotrópica en algunas áreas no significa, necesariamente, falta de deformación. Puede indicar solo que la señal es demasiado débil para ser captada por los métodos actuales.

La perspectiva a largo plazo es reunir suficiente información para mapear las direcciones globales del flujo en el manto inferior.

Este avance ayudaría a detallar cómo la Tierra se reorganiza internamente a lo largo del tiempo geológico.

Con información de Época Negócios.

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Romário Pereira de Carvalho

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