La energía solar abarató la irrigación en Pakistán, redujo la dependencia del diésel y esparció bombas en el campo. Pero el agua subterránea comenzó a sufrir mayor presión cuando los cultivos de arroz crecieron y los pozos empezaron a trabajar por más tiempo.
Agricultores cambiaron diésel por paneles solares en Pakistán y comenzaron a encender bombas de irrigación con un costo mucho menor. El alivio en el bolsillo llegó rápido, principalmente para quienes dependían de combustible caro o de una red eléctrica inestable para regar el cultivo.
La información fue publicada por Reuters, agencia internacional de noticias con cobertura económica y ambiental, el 2 de octubre de 2025. El caso muestra un efecto inesperado de la energía solar en el campo: la tecnología se volvió más accesible, pero también facilitó la extracción de agua escondida bajo tierra.
Esta agua se llama agua subterránea. Se almacena debajo del suelo y funciona como una reserva natural. Cuando muchas bombas extraen esta agua por más tiempo, el nivel puede bajar y dejar el campo en situación de alerta.
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El agricultor encendió la bomba con energía solar y se libró del diésel caro
El cambio aparece en la rutina de agricultores como Karamat Ali, de 61 años, productor de arroz en la provincia de Punjab. Él comenzó a usar paneles solares para mover un pozo tubular, que es un sistema formado por un pozo y una bomba motorizada para extraer agua subterránea.
Antes, este tipo de irrigación dependía más del diésel o de la electricidad de la red. Con paneles solares, el agricultor puede usar la luz del sol para activar la bomba y llevar agua hasta el cultivo.

En la práctica, la irrigación se vuelve más fácil y barata. El productor gasta menos energía, tiene más libertad para regar la plantación y reduce la dependencia de combustible.
El problema nace exactamente en este punto. Cuando bombear agua se vuelve casi sin costo, muchos agricultores comienzan a irrigar por más tiempo. Lo que parece solución para la cuenta de energía puede convertirse en presión sobre la reserva de agua subterránea.
Pakistán alcanzó alrededor de 650 mil pozos tubulares solares en 2025
El avance de las bombas solares en el campo paquistaní ganó escala. El país ya tenía cerca de 650 mil pozos tubulares solares en 2025, número que muestra cómo la energía solar dejó de ser una alternativa pequeña y pasó a formar parte de la irrigación rural.
Estos pozos son importantes porque extraen agua del subsuelo. En regiones agrícolas, ayudan a mantener cultivos vivos cuando el agua de la superficie no es suficiente o cuando la irrigación tradicional no satisface la demanda.
Pero la cuenta cambia cuando miles de bombas trabajan por más tiempo. Un agricultor aislado puede no parecer un riesgo. Muchos pozos funcionando al mismo tiempo pueden bajar el nivel del agua subterránea en una región entera.
Por eso, la alerta no está en los paneles solares en sí. La cuestión central es el uso del agua sin control suficiente, en un país donde la agricultura depende mucho de la irrigación.
Los cultivos de arroz crecieron un 30% entre 2023 y 2025 y aumentaron la demanda de agua
El arroz es un cultivo que necesita mucha agua. Cuando la irrigación se vuelve más barata, plantar arroz puede volverse más atractivo para agricultores que buscan mejorar la producción.
En Pakistán, las áreas de arroz crecieron 30% entre 2023 y 2025. Este avance aumentó la presión sobre las bombas de irrigación y sobre el agua subterránea utilizada para mantener las plantaciones.
La energía solar ayudó al agricultor a reducir gastos, pero también eliminó parte del límite natural impuesto por el costo del diésel. Si antes el combustible pesaba en la decisión de irrigar, ahora el sol permite accionar la bomba con menos preocupación inmediata.
Este es el punto que llama la atención: la misma tecnología que reduce gastos puede aumentar el consumo de una reserva que tarda en reponerse.
El agua subterránea se convirtió en alerta porque las áreas de agotamiento grave se duplicaron entre 2020 y 2024
Reuters, agencia internacional de noticias con cobertura económica y ambiental, trajo los números centrales sobre la presión en el subsuelo. Entre 2020 y 2024, las zonas de agotamiento grave de agua subterránea en partes del Punjab más que duplicaron su tamaño.

Agotamiento grave significa que el agua está disminuyendo en áreas críticas. Para el agricultor, esto puede significar pozos menos eficientes, necesidad de buscar agua más profundamente y mayor riesgo para la producción en el futuro.
La alerta es silenciosa porque el agua subterránea no aparece en la superficie. El campo puede parecer productivo por un tiempo, mientras la reserva bajo el suelo disminuye.
Cuando el problema aparece con fuerza, la recuperación puede ser difícil. La lluvia y los ríos pueden ayudar a recomponer parte del agua, pero este proceso no ocurre a la misma velocidad de la extracción realizada por miles de bombas.
La energía solar no es la villana, pero la irrigación sin control puede secar la reserva escondida
El caso de Pakistán no coloca la energía solar como enemiga de la agricultura. Los paneles solares reducen costos, ayudan a los productores rurales y pueden disminuir la dependencia de combustibles caros.
El problema está en el uso del agua. Sin regla clara, sin medición suficiente y sin control de extracción, la bomba solar puede funcionar como un grifo abierto sobre una reserva que no es infinita.
Para entenderlo de forma simple, basta imaginar el agua subterránea como un tanque de agua escondido en el suelo. Si mucha gente extrae agua todos los días y poca agua regresa, en algún momento el nivel baja.
Por eso, el debate necesita unir energía limpia y gestión del agua. La bomba solar resuelve parte del costo, pero no resuelve por sí sola el límite natural de la reserva subterránea.
El campo pakistaní muestra el riesgo de que una buena solución se convierta en problema cuando falta control
La energía solar entró en el campo pakistaní como una salida económica para agricultores presionados por el diésel caro y la energía inestable. La tecnología mejoró la irrigación y hizo el bombeo más accesible.
Al mismo tiempo, el avance de los cultivos de arroz y el uso mayor de los pozos tubulares solares aumentaron la presión sobre el agua subterránea. La alerta roja nace de esta combinación entre economía inmediata y riesgo ambiental escondido.
La lección es clara: la tecnología limpia necesita caminar junto con el control del uso del agua. Sin esto, la economía en la irrigación puede cobrar un precio alto en el futuro de los cultivos.
En Pakistán, el sol ayudó al agricultor a gastar menos, pero también mostró que el agua bajo tierra necesita ser tratada como recurso limitado, no como una reserva sin fin.
Si la energía solar abarata el riego, ¿quién debe controlar el uso del agua subterránea: el agricultor, el gobierno o ambos juntos? Deja tu opinión y comparte esta discusión.

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