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Los astronautas pueden crecer en el espacio, pero el efecto preocupa: la columna se estira, el dolor de espalda aparece pronto y la NASA teme lesiones en los discos justo en el momento más crítico del regreso a la gravedad.

Escrito por Valdemar Medeiros
Publicado el 24/04/2026 a las 08:30
Actualizado el 24/04/2026 a las 08:32
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Astronautas pueden crecer hasta un 3% en el espacio, pero la columna sufre, surge el dolor y la NASA alerta sobre el riesgo de lesiones tras el regreso a la Tierra.

En materiales e informes técnicos publicados por la NASA entre abril de 2018 y marzo de 2025, la agencia registró un fenómeno que, a primera vista, parece positivo, pero conlleva implicaciones médicas importantes: los astronautas pueden aumentar su altura en alrededor del 3% en los primeros días en microgravedad. Este crecimiento ocurre sobre todo por el estiramiento de la columna vertebral, ya que la ausencia de la carga axial constante de la gravedad terrestre altera la mecánica de la columna e influye directamente en la estatura en vuelo.

El efecto, sin embargo, no representa una ganancia fisiológica saludable. La propia NASA destaca que la elongación de la columna y los cambios en los discos intervertebrales están ligados a informes más frecuentes de dolor lumbar durante la misión y a preocupaciones sobre lesiones tras el regreso a la gravedad. En el informe técnico publicado en marzo de 2025, la agencia afirma que exposiciones prolongadas a la microgravedad están asociadas al aumento de quejas de dolor en la espalda y pueden estar relacionadas con alteraciones discales observadas en el período post-vuelo.

Este conjunto de alteraciones ha pasado a ser tratado como uno de los riesgos médicos relevantes en misiones de larga duración, especialmente en escenarios futuros que implican permanencias prolongadas fuera de la Tierra, como viajes a la Luna y Marte.

Microgravedad elimina compresión de la columna y altera completamente la biomecánica del cuerpo

En la Tierra, la columna vertebral está constantemente sometida a la acción de la gravedad. Este peso comprime los discos intervertebrales a lo largo del día, haciendo que la altura de una persona pueda variar algunos milímetros entre la mañana y la noche.

En el espacio, este mecanismo deja de existir. Sin la fuerza gravitacional, los discos se expanden, aumentando el espacio entre las vértebras.

Este proceso lleva al aumento temporal de la estatura, pero también provoca un cambio importante en la biomecánica de la columna. La musculatura que estabiliza la región lumbar pasa a trabajar menos, mientras que los ligamentos y discos asumen una carga diferente a la habitual. Esta combinación crea un escenario en el que la columna queda más alargada, pero menos estable y más vulnerable a incomodidades y tensiones internas.

Dolor en la espalda surge pronto en misiones y afecta a gran parte de los astronautas

La propia NASA reconoce que el dolor lumbar es un síntoma común en misiones espaciales. En muchos casos, aparece pronto en los primeros días tras la adaptación a la microgravedad.

Estudios citados por la agencia indican que una parte significativa de los astronautas reporta algún nivel de incomodidad en la espalda durante el vuelo. Este síntoma está directamente relacionado con el estiramiento de la columna y los cambios en la distribución de fuerzas sobre los tejidos.

Astronautas pueden crecer en el espacio, pero el efecto preocupa: la columna se estira, el dolor en la espalda aparece pronto y la NASA teme lesiones en los discos justo en el momento más crítico del regreso a la gravedad
Astronautas pueden crecer en el espacio

El dolor puede variar de leve a moderado, pero su impacto va más allá de la incomodidad física. En un ambiente donde cada movimiento necesita ser preciso y controlado, cualquier alteración en la estabilidad corporal puede influir en el rendimiento operativo de la tripulación.

Riesgo más crítico aparece en el regreso, cuando la gravedad vuelve a comprimir la columna

El momento más delicado no ocurre necesariamente durante la misión, sino en el regreso a la Tierra. Tras semanas o meses en microgravedad, la columna está adaptada a un estado de alargamiento. Cuando el astronauta vuelve a ser sometido a la gravedad, ocurre una compresión rápida e intensa sobre los discos intervertebrales.

Este proceso puede aumentar el riesgo de lesiones, especialmente en estructuras que ya estaban bajo tensión durante el vuelo.

La NASA ha comenzado a monitorear este riesgo con mayor atención tras identificar que los astronautas pueden presentar mayor probabilidad de desarrollar lesiones de disco intervertebral tras misiones espaciales.

Este tipo de lesión puede afectar la movilidad, causar dolor persistente y requerir una recuperación prolongada, lo que se vuelve crítico en escenarios donde el astronauta necesita estar funcional inmediatamente después del aterrizaje.

Estudios indican aumento de riesgo de hernia de disco tras misiones espaciales

Investigaciones realizadas con astronautas que regresaron de misiones de larga duración mostraron un dato relevante: la incidencia de hernia de disco puede ser mayor en este grupo en comparación con la población general.

Este aumento de riesgo está asociado al ciclo de expansión y compresión sufrido por la columna durante y después del vuelo.

Los astronautas pueden crecer en el espacio, pero el efecto preocupa: la columna se estira, el dolor de espalda aparece pronto y la NASA teme lesiones en los discos justo en el momento más crítico del regreso a la gravedad
Los astronautas pueden crecer en el espacio

Durante la misión, los discos absorben más líquido y se expanden. Al regresar, esta estructura hinchada es sometida nuevamente a la carga gravitacional, lo que puede favorecer fisuras o desplazamientos.

Este mecanismo transforma un efecto aparentemente inofensivo, como el aumento de altura, en un factor de riesgo biomecánico relevante.

Cambios en la musculatura agravan el problema al reducir la estabilidad de la columna

Otro factor que contribuye al riesgo es la pérdida de masa muscular en microgravedad. A pesar de las rutinas intensas de ejercicio a bordo de la Estación Espacial Internacional, los astronautas aún sufren algún grado de atrofia muscular, especialmente en los músculos responsables del soporte de la postura.

Con músculos más débiles, la columna pierde parte de su soporte natural. Esto significa que, al regresar a la Tierra, la estructura vertebral necesita lidiar con cargas mayores sin el mismo nivel de protección muscular.

Esta combinación de discos más vulnerables y musculatura debilitada aumenta la probabilidad de lesiones en el período post-misión.

El impacto funcional puede comprometer el rendimiento justo después del aterrizaje

La preocupación por lesiones en la columna no es solo médica, sino también operacional. En muchos escenarios, especialmente en misiones más complejas, los astronautas necesitan estar aptos para ejecutar tareas inmediatamente después del aterrizaje, incluyendo la evacuación de la cápsula, desplazamiento en entornos hostiles o apoyo a otros tripulantes.

Alteraciones en la columna, dolor lumbar o limitación de movimiento pueden comprometer esta capacidad. Esto transforma un problema fisiológico en un riesgo directo para la seguridad de la misión.

Ante estos riesgos, la NASA ha estado desarrollando estrategias para mitigar los efectos de la microgravedad sobre la columna vertebral.

Entre los enfoques estudiados están:

  • Programas de ejercicio específicos para el fortalecimiento de la musculatura lumbar
  • Equipos que simulan carga axial sobre el cuerpo
  • Monitoreo continuo de la columna mediante exámenes antes y después de las misiones
  • Desarrollo de protocolos de reacondicionamiento post-vuelo

A pesar de estos esfuerzos, la agencia reconoce que aún no existe una solución completa para eliminar los efectos de la microgravedad sobre la columna. El problema sigue siendo tratado como un riesgo activo en misiones de larga duración.

Las misiones a la Luna y Marte amplían la preocupación por la salud de la columna

El impacto de este fenómeno adquiere una dimensión aún mayor cuando se considera el futuro de la exploración espacial. Las misiones a la Luna pueden durar semanas o meses, mientras que los viajes a Marte pueden extenderse por años.

Video de YouTube

En estos escenarios, los efectos acumulados sobre la columna pueden ser más intensos, y el regreso a la gravedad puede ocurrir en condiciones aún más desafiantes.

Además, en misiones de larga distancia, no hay posibilidad de evacuación rápida o tratamiento especializado inmediato.

Esto significa que los problemas en la columna pueden evolucionar sin intervención adecuada, aumentando el riesgo de compromiso físico de la tripulación.

Alteraciones en la columna revelan un límite poco visible de la adaptación humana al espacio

El caso de la expansión de la columna ilustra un punto central de la medicina espacial: no todos los riesgos son inmediatos o visibles.

Diferente de fallas técnicas o eventos externos, alteraciones fisiológicas pueden desarrollarse de forma gradual y silenciosa.

El aumento de altura puede parecer un efecto curioso, pero está directamente ligado a cambios estructurales que afectan la integridad de la columna.

Este tipo de adaptación revela que el cuerpo humano aún está lejos de ser plenamente compatible con ambientes de microgravedad prolongada.

Ante este escenario, ¿hasta qué punto el cuerpo humano soporta largos períodos fuera de la gravedad terrestre?

La expansión de la columna, el dolor lumbar y el riesgo de lesiones tras el retorno plantean una cuestión fundamental para el futuro de la exploración espacial.

A medida que las misiones se vuelven más largas y ambiciosas, los efectos acumulados sobre el cuerpo humano comienzan a representar un desafío tan importante como cualquier obstáculo tecnológico.

Si algo aparentemente simple como la ausencia de gravedad ya es capaz de alterar la estructura de la columna y aumentar el riesgo de lesión, ¿hasta qué punto el cuerpo humano podrá adaptarse a viajes aún más largos y lejanos de la Tierra?

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Valdemar Medeiros

Formado em Jornalismo e Marketing, é autor de mais de 20 mil artigos que já alcançaram milhões de leitores no Brasil e no exterior. Já escreveu para marcas e veículos como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon e outros. Especialista em Indústria Automotiva, Tecnologia, Carreiras (empregabilidade e cursos), Economia e outros temas. Contato e sugestões de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. Não aceitamos currículos!

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