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Los países del BRICS están rompiendo el dominio que Estados Unidos y Rusia tenían sobre el espacio durante décadas, con China, India e Irán avanzando en proyectos lunares, lanzadores propios y tecnología que desafía a Occidente.

Publicado el 16/04/2026 a las 13:00
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Los países del BRICS+ impulsan una carrera espacial multipolar que rompe el antiguo duopolio entre Estados Unidos y Rusia. China opera la estación Tiangong, India aterrizó en el polo sur lunar con la Chandrayaan-3, Irán desarrolla lanzadores propios y Brasil y Sudáfrica expanden inversiones en satélites. El bloque combina lanzamiento independiente, navegación global e iniciativas lunares compartidas.

Los países del BRICS están rediseñando el mapa de poder del espacio en tiempo récord. Durante décadas, Estados Unidos y Rusia ejercieron un duopolio casi absoluto sobre el dominio orbital, pero la entrada agresiva de naciones como China, India e Irán en el sector está forzando una reconfiguración que los analistas ya llaman carrera espacial multipolar. China opera su estación espacial Tiangong y avanza en proyectos de minería de asteroides, mientras que India consolidó su capacidad al aterrizar la sonda Chandrayaan-3 en el polo sur lunar en agosto de 2023, un logro que ningún otro país había conseguido antes. Irán desarrolla vehículos lanzadores nacionales a pesar de las sanciones internacionales, y Brasil y Sudáfrica elevan inversiones en satélites de observación de la Tierra e infraestructura de lanzamiento propia.

Lo que los países del BRICS están construyendo va más allá de la suma de programas espaciales nacionales. El bloque BRICS+, que reúne a Brasil, Rusia, China, India, Sudáfrica, Irán, Egipto, Etiopía y Emiratos Árabes Unidos, combina sistemas independientes de lanzamiento, redes globales de navegación por satélite, constelaciones orbitales e iniciativas para estaciones lunares compartidas. Rusia, que ya era una potencia espacial histórica, expande asociaciones bilaterales y trilaterales con los nuevos actores, promoviendo la transferencia de tecnología que refuerza la soberanía colectiva del grupo. El resultado es una estructura espacial alternativa que reduce drásticamente la dependencia de tecnología occidental y ofrece a los países del BRICS capacidades que antes solo Estados Unidos y Europa controlaban.

Lo que cada país del BRICS está haciendo en el espacio

Según información del portal ocafezinho, China es el miembro más avanzado del BRICS en el dominio espacial. La estación Tiangong, puesta en órbita en partes a lo largo de los últimos años, es una alternativa directa a la Estación Espacial Internacional liderada por Estados Unidos, y permite a China realizar investigaciones orbitales con autonomía total. Los proyectos lunares chinos se concentran en los polos del satélite natural, donde el hielo de agua detectado puede sostener bases humanas futuras, y la minería de asteroides ha entrado en la agenda como frontera económica a largo plazo.

La India ha marcado su lugar entre las grandes potencias espaciales con la Chandrayaan-3. El aterrizaje exitoso en el polo sur lunar en 2023 fue el primero en la historia, colocando a la India junto a Estados Unidos, Rusia y China como naciones capaces de operar en la superficie lunar. Irán desarrolla vehículos lanzadores nacionales como respuesta a las sanciones internacionales que intentan contener su programa, y el éxito de estos lanzamientos demuestra que los embargos pueden acelerar la autonomía tecnológica en lugar de paralizarla. Brasil y Sudáfrica, miembros fundadores del BRICS, expanden satélites de observación e infraestructura de lanzamiento propia.

Cómo los países del BRICS compiten con el programa Artemis de Estados Unidos

La disputa por el protagonismo lunar es una de las dimensiones más visibles de la carrera espacial entre el BRICS y Occidente. El programa Artemis, liderado por Estados Unidos, busca devolver astronautas a la Luna y establecer una presencia permanente en el satélite natural, y ha atraído aliados tradicionales americanos. Por el lado opuesto, China promueve la International Lunar Research Station (ILRS), una iniciativa alternativa que ya ha atraído adhesiones de Pakistán, Sudáfrica y Bielorrusia, además de la cooperación rusa.

Lo más interesante es que múltiples miembros del BRICS mantienen un compromiso simultáneo con ambos proyectos lunares. Esta postura demuestra un cálculo estratégico sofisticado: los países del BRICS no quieren elegir entre Estados Unidos y China, prefieren preservar autonomía mientras amplían el acceso a capacidades avanzadas de ambos lados. Para naciones que históricamente han sido obligadas a alinearse con una u otra potencia, esta flexibilidad es un logro diplomático significativo que la estructura multipolar del espacio hace posible.

La red de satélites que los países del BRICS están construyendo

Además de los proyectos lunares, los países del BRICS avanzan en infraestructura orbital que redefine el acceso global a servicios espaciales. China ha firmado decenas de acuerdos con naciones africanas para la implementación de redes satelitales y estaciones terrestres de rastreo, creando una dependencia tecnológica que compite directamente con las ofertas americanas y europeas en el continente. Esta expansión combina interés comercial con estrategia geopolítica: quien controla los satélites que un país usa controla una parte significativa de su infraestructura de comunicación y observación.

La India colabora en monitoreo climático, internet por satélite y exploración lunar con diversos socios, consolidando su posición como proveedor de servicios espaciales para países en desarrollo que no quieren depender exclusivamente de empresas occidentales. La combinación de constelaciones de satélites del BRICS ofrece una alternativa al GPS americano, al Galileo europeo y al GLONASS ruso, creando sistemas de navegación independientes que fortalecen la soberanía digital de los miembros y de los socios externos.

Los desafíos que la carrera espacial del BRICS trae para la gobernanza global

La ascensión de los países del BRICS en el espacio genera consecuencias que van mucho más allá de la tecnología. La militarización del espacio, los nuevos regímenes de gobernanza orbital, la disputa por recursos lunares y la definición de protecciones legales para satélites son cuestiones que antes se decidían prácticamente entre Estados Unidos y Rusia, y que ahora necesitan incluir una docena de países con intereses y enfoques diferentes. El Tratado del Espacio Exterior de 1967 necesita actualización, pero las negociaciones se han vuelto más complejas.

Los modelos de cooperación defendidos por los países del BRICS tienden a tratar el espacio como un bien común de la humanidad, en oposición a enfoques de seguridad que caracterizan iniciativas occidentales frecuentemente alineadas a intereses militares y de control tecnológico. Esta divergencia filosófica no es menor: define cómo se explorarán los recursos lunares, quién tendrá derecho a lanzar constelaciones de satélites sin interferir en las de otros y cómo se resolverán las disputas orbitales. El BRICS propone un espacio más inclusivo, lo que entra en conflicto con la lógica de «el primero en llegar, el primero en llevar» que beneficia a los ya establecidos.

Lo que el BRICS espacial significa para Brasil

Para Brasil, la carrera espacial multipolar del BRICS es una oportunidad rara de posicionarse en un dominio tecnológico avanzado sin depender exclusivamente de las potencias tradicionales. El país refuerza programas nacionales de satélites, aumenta la integración en el marco del BRICS y demuestra interés diplomático en asociaciones para la exploración lunar y estaciones orbitales, una postura que lo coloca como un socio deseado por los principales miembros del bloque.

El impulso sostenido de los esfuerzos de los países del BRICS apunta a un sistema espacial global en el que una red de actores interdependientes moldea reglas, explora recursos e impulsa la innovación científica. Para Brasil, que históricamente ha dependido de asociaciones con Estados Unidos y Europa para el acceso al espacio, la multipolaridad del BRICS ofrece alternativas que pueden acelerar el desarrollo del programa espacial nacional. La cooperación entre miembros del bloque demuestra que la multipolaridad no representa fragmentación, sino construcción concreta de un orden más equilibrado en el espacio exterior, donde países históricamente marginados pasan a ocupar un papel central.

Los países del BRICS están rompiendo el dominio de Estados Unidos y Rusia en el espacio con proyectos lunares y lanzadores propios. ¿Crees que esta carrera espacial multipolar es positiva? ¿Debería Brasil profundizar en el BRICS espacial? Deja tu opinión en los comentarios.

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Falo sobre construção, mineração, minas brasileiras, petróleo e grandes projetos ferroviários e de engenharia civil. Diariamente escrevo sobre curiosidades do mercado brasileiro.

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