Mayor que el proyecto de xAI, el centro de datos de OpenAI en Texas ya consume 300 MW y puede llegar a 1 GW en 2026.
El mayor centro de datos de inteligencia artificial del mundo puede que ya no sea el de la empresa xAI, de Elon Musk. Informes recientes indican que OpenAI opera una instalación aún mayor en Texas, que ya consume 300 megavatios de energía y puede alcanzar la marca inédita de 1 gigavatio para mediados de 2026.
La escala colosal del proyecto ha llamado la atención de organismos reguladores, que advierten sobre los riesgos para la estabilidad de la red eléctrica.
Instalación supera al Colossus de xAI
En 2023, xAI causó impacto al anunciar un centro de datos con 200,000 GPUs y un consumo energético estimado de 250 MW. Este número ya se consideraba un hito en la carrera global por la infraestructura de inteligencia artificial.
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No obstante, datos de SemiAnalysis indican que OpenAI ya ha superado esta escala. La empresa opera una estructura con 300 MW de capacidad de carga de TI y puede llegar a 500 MW de potencia máxima.
El número exacto de GPUs no ha sido revelado, pero se estima que el volumen está en el orden de las centenas de miles.
Además del edificio en operación, una nueva unidad idéntica está en construcción desde enero de 2025. Cuando esté lista, la expansión debe elevar la capacidad total del campus a cerca de 1 gigavatio, suficiente para abastecer ciudades enteras.
Preocupación por el impacto en la red eléctrica
La escalada del consumo energético ha llevado al Consejo de Confiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT) a seguir de cerca los movimientos de OpenAI.
El organismo es responsable de la supervisión de la red eléctrica en el estado y considera que el proyecto puede causar serios desequilibrios, tanto en la generación como en la distribución de energía.
El consumo de los centros de datos de IA no solo es alto, sino también volátil. La oscilación entre el uso máximo y mínimo en cuestión de segundos presiona los sistemas de control de la red.
Las fábricas y edificios comerciales suelen tener patrones de consumo más estables, lo que facilita la planificación. Con los centros de datos, esta previsibilidad desaparece.
Riesgo de fallas en cascada
Según expertos, oscilaciones bruscas de consumo, como las causadas por clusters de IA, pueden producir picos o caídas en la tensión y frecuencia de la red.
Si estos parámetros superan los límites de seguridad, hay riesgo de quemar equipos, fallas en sistemas y apagones automáticos en otros puntos de la red.
La situación se agrava cuando el cambio ocurre de forma repentina. Si, por ejemplo, un centro de datos del tamaño de OpenAI reduce su consumo de forma abrupta, el exceso de energía en la red puede forzar el apagado de generadores o afectar a consumidores vecinos, generando un efecto en cadena.
Infraestructura eléctrica bajo presión
Para acomodar la demanda, las empresas de energía necesitan ampliar la infraestructura a un ritmo acelerado. Esto incluye la construcción o modernización de subestaciones, redes de transmisión y capacidad de generación.
El problema es que estas inversiones son altas y, a menudo, deben hacerse antes de saber si la demanda será realmente sostenida.
Además, los estudios de impacto en la red, conducidos por autoridades regionales, no siempre siguen el ritmo de las obras.
La integración de los centros de datos al sistema eléctrico requiere análisis detallados, que suelen tomar tiempo. Esta desincronización entre planificación y ejecución representa otro punto crítico en el proceso.
Desafío económico para proveedores de energía
Los proveedores de energía se encuentran ante un dilema. Por un lado, necesitan invertir miles de millones para satisfacer la nueva demanda de los centros de datos.
Por otro lado, el sector de IA todavía es inestable, y el retorno financiero de estas inversiones es incierto. Si la red no se moderniza rápidamente, hay riesgo de apagones y de impactos en otros sectores de la economía, como la industria.
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está cambiando la relación entre tecnología e infraestructura. La disputa por poder computacional se ha convertido también en una disputa por energía. Y, ante centros de datos que consumen más que ciudades enteras, los desafíos para mantener la red estable solo aumentan.
Gigantes de energía en el centro de la discusión
Con la expansión de los centros de datos, también crece la responsabilidad de los operadores de red. La instalación de OpenAI, con su estructura gigante y decenas de subestaciones, exige un control preciso para que su funcionamiento no comprometa el sistema como un todo.
En un escenario de transición energética y demanda creciente de electricidad, la presencia de consumidores tan intensivos coloca a los operadores bajo enorme presión. La integración de estas estructuras gigantes a la red eléctrica requiere coordinación, inversión y capacidad técnica.
Rumbo al hito de 1 gigavatio
Si los planes se concretan, el campus de OpenAI será el primer centro de datos de IA en alcanzar la escala de 1 gigavatio. Este número, hasta ahora impensable para este tipo de instalación, representa un nuevo nivel en la carrera por la inteligencia artificial a gran escala.
Con la finalización del segundo edificio prevista para 2026, Texas podría convertirse en el principal polo de computación de IA del mundo —y también en el mayor desafío para ingenieros y operadores de energía del planeta.

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