Mercado de almacenamiento se triplica y debe mover R$ 2,2 mil millones hasta 2025, impulsado por caída de costos y expansión de sistemas de baterías en Brasil.
El mercado de almacenamiento se triplica en Brasil y, por lo tanto, se consolida como un sector estratégico para el desarrollo de la infraestructura eléctrica.
Proyecciones recientes indican que hasta 2025, el mercado brasileño de almacenamiento de energía con baterías deberá mover cerca de R$ 2,2 mil millones, es decir, más que el triple de los R$ 700 millones registrados en 2024.
Este crecimiento refleja no solo avances tecnológicos, sino también cambios significativos en la matriz energética y, en consecuencia, en el comportamiento de los consumidores, que buscan cada vez más autonomía y eficiencia en el uso de la electricidad.
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Históricamente, Brasil siempre ha concentrado su matriz energética en fuentes hidráulicas. Desde la construcción de grandes plantas en el siglo XX, el país apostó por la energía hidroeléctrica como pilar para el desarrollo industrial y urbano.
No obstante, crisis hídricas y la creciente demanda de electricidad demuestran que depender solo de una fuente principal presenta riesgos.
Por ello, el almacenamiento de energía surge como una solución complementaria, permitiendo mayor flexibilidad y seguridad en el suministro de energía. Además, esta tecnología contribuye a la modernización del sector eléctrico en su totalidad.
Asimismo, el avance tecnológico de las baterías contribuye significativamente a la expansión del mercado. Nuevos materiales, sistemas de gestión energética más sofisticados y mayor eficiencia de almacenamiento hacen que las baterías sean más duraderas y confiables.
Como resultado, empresas de diversos sectores pueden adoptar soluciones personalizadas, integrando sistemas de almacenamiento a proyectos de energía renovable e iniciativas de eficiencia energética.
Crecimiento impulsado por reducción de costos y expansión tecnológica
Además, la consultoría CELA (Clean Energy Latin America), especializada en asesoría financiera y estratégica para el sector de transición energética, estima que los sistemas de almacenamiento podrán comercializar entre 1,3 GWh y 2,5 GWh en 2025.
Esto incluye, por lo tanto, contrataciones en subastas públicas, como el SISOL en la Amazonía, y aplicaciones privadas en empresas de comercio, servicios y residencias con sistemas de respaldo.
De este modo, este aumento expresivo refuerza la idea de que el mercado de almacenamiento se triplica, volviéndose cada vez más relevante para el sector energético brasileño.
Uno de los principales factores que impulsan este crecimiento es la caída significativa en los precios de los equipos. En 2024, los precios de los sistemas de baterías cayeron alrededor de un 40%, y, en consecuencia, proyecciones indican una nueva reducción superior al 15% hasta finales de 2025.
De este modo, esta disminución en los costos hace que la inversión en almacenamiento de energía sea más accesible y atractiva, abriendo camino para una expansión acelerada del sector.
Además, la tecnología de almacenamiento ofrece ventajas operativas importantes. Por ejemplo, las baterías permiten que las empresas desplacen el consumo de energía de las horas punta a períodos de tarifas más bajas, contribuyendo a la reducción de costos y al aumento de la eficiencia energética.
Por lo tanto, para empresas comerciales e industriales, esta práctica puede generar ahorros significativos, además de un mayor control sobre el consumo y planificación energética.
Aún más, el almacenamiento facilita la integración de fuentes renovables a la red eléctrica. La energía solar y eólica presentan generación variable a lo largo del día, pero cuando se combinan con sistemas de almacenamiento, se vuelven más predecibles y estables.
Esto aumenta, por lo tanto, la confiabilidad del sistema eléctrico y permite que las empresas reduzcan su dependencia de la energía proporcionada por concesionarias tradicionales.
Modelos de negocios y autonomía energética
El mercado de almacenamiento se triplica también debido a nuevos modelos de negocio que facilitan el acceso a la tecnología.
Actualmente, predominan dos formas de inversión. Primero, la inversión directa del consumidor, que asume los riesgos, posee el activo y disfruta plenamente de los beneficios.
En segundo lugar, el modelo “as a service”, en que el consumidor comparte las ganancias de ahorro y seguridad energética mientras el proveedor mantiene la propiedad del sistema y realiza su mantenimiento.
De este modo, estos modelos amplían el alcance del almacenamiento de energía, permitiendo que empresas de diferentes tamaños adopten la tecnología de forma viable.
Además, otro aspecto estratégico de las baterías es la capacidad de garantizar autonomía en caso de fallos en el suministro de energía. Los sistemas ofrecen respaldo de hasta tres horas, con activación casi inmediata, en aproximadamente 0,3 segundos.
Por lo tanto, esta característica se vuelve particularmente importante para sectores que dependen de energía continua, como hospitales, industrias de transformación y servicios de tecnología, donde las interrupciones generan pérdidas significativas.
El crecimiento del mercado también depende de políticas públicas y regulaciones específicas. Incentivos adecuados y metas claras pueden acelerar la adopción del almacenamiento, haciendo a Brasil más competitivo en el escenario global de energía limpia.
Asimismo, se estima que, con condiciones ideales, la capacidad instalada de sistemas de almacenamiento podría superar 18,2 GW, considerando también los sistemas “behind the meter”, instalados por industrias, comercios, propiedades rurales y residencias.
De este modo, este potencial evidencia que el mercado de almacenamiento se triplica no solo en términos de movimiento financiero, sino también en impacto estratégico y tecnológico.
Evolución histórica y perspectiva a largo plazo
Históricamente, la evolución del almacenamiento de energía en el país ha acompañado la expansión de la matriz eléctrica y el surgimiento de tecnologías complementarias.
Desde pequeñas baterías utilizadas en áreas aisladas hasta sistemas complejos conectados a la red eléctrica, el sector se ha consolidado como pieza clave en la transición hacia fuentes renovables, como solar y eólica.
De este modo, el desarrollo de estos sistemas permite que la energía generada en horarios de baja demanda sea almacenada y utilizada cuando sea necesario, equilibrando oferta y consumo.
La perspectiva a largo plazo también es alentadora. De acuerdo con análisis de CELA, el mercado brasileño de almacenamiento deberá crecer 12,8% al año hasta 2040, pudiendo alcanzar un incremento de hasta 7,2 GW de capacidad instalada en ese período.
Bajo las reglas actuales, este avance podría mover más de US$ 12,5 mil millones anuales, reflejando la importancia económica del sector.
Con políticas adecuadas, el potencial es aún mayor, consolidando el mercado de almacenamiento se triplica como un segmento estratégico y sostenible.
Además de los beneficios económicos y operativos, el almacenamiento de energía contribuye a la reducción de emisiones de carbono, alineando el sector energético brasileño con las metas globales de descarbonización.
Asimismo, la integración de baterías con fuentes renovables, como solar y eólica, permite una mayor utilización de energía limpia, disminuyendo la dependencia de plantas térmicas y combustibles fósiles.
Por lo tanto, este aspecto refuerza la relevancia del crecimiento del mercado para la sostenibilidad y para la seguridad energética nacional.
Aún más, la adopción del almacenamiento incentiva la innovación en automatización, inteligencia artificial y monitoreo de consumo.
Empresas que utilizan baterías inteligentes logran optimizar operaciones, reducir desperdicios y planear estrategias de expansión más eficientes, creando así un ciclo virtuoso de tecnología y economía.
El futuro del mercado de almacenamiento en Brasil
En resumen, el crecimiento del mercado de almacenamiento se triplica evidencia una transformación profunda en el sector eléctrico brasileño.
De este modo, la combinación de reducción de costos, innovación tecnológica, modelos de negocio flexibles y políticas regulatorias favorables crea un escenario prometedor.
Brasil avanza hacia una matriz energética más segura, eficiente y sostenible, con el almacenamiento de energía ocupando un papel central en este proceso.
Además, el futuro del sector muestra que las baterías dejarán de ser solo un equipo auxiliar y se convertirán en un activo estratégico para empresas y consumidores, proporcionando ahorro, seguridad y autonomía.
Con el avance esperado para los próximos años, el mercado de almacenamiento se triplica no es solo una proyección financiera, sino un reflejo de la transformación estructural y tecnológica de la energía en el país.


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