Tecnología validada en el Reino Unido usa módulos flotantes, células de combustible y baterías para proporcionar energía a barcos atracados, reduciendo emisiones sin depender de la red eléctrica del puerto
Una plataforma flotante impulsada por hidrógeno fue validada en el Reino Unido con la propuesta de proporcionar electricidad directamente a barcos atracados, sin requerir grandes obras en el muelle. La solución, llamada Hydrogen Power Hub, funciona como una planta modular instalada sobre el agua e intenta resolver uno de los cuellos de botella más costosos de la descarbonización portuaria: llevar energía limpia hasta embarcaciones que permanecen paradas, pero continúan consumiendo diésel.
El proyecto fue liderado por ELIRE Maritime en colaboración con empresas e instituciones como Ricardo UK, Schneider Electric, Rux Energy UK, Offshore Renewable Energy Catapult y Universidad de Strathclyde. Según información de Advanced Maritime Technology International, el sistema pasó por un programa de viabilidad de seis meses y fue apoyado por una iniciativa del gobierno británico orientada a la reducción de emisiones en el transporte marítimo.
En la práctica, la tecnología no “abastece” el barco con hidrógeno como combustible para navegar. El objetivo es otro: proporcionar energía eléctrica mientras la embarcación está atracada, permitiendo que motores auxiliares a diésel sean apagados durante la permanencia en el puerto.
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Este detalle es importante porque muchos barcos, incluso parados, mantienen generadores encendidos para alimentar luces, refrigeración, aire acondicionado, equipos internos y sistemas de a bordo. Es precisamente en este período, silencioso para quien ve desde fuera, que parte de la contaminación sigue siendo lanzada sobre ciudades portuarias.
Plataforma intenta resolver el problema de los puertos que no pueden ampliar la red eléctrica rápidamente

La electrificación de muelles portuarios es una de las alternativas más discutidas para reducir emisiones locales. El concepto, conocido como shore power, permite que el barco se conecte a una fuente externa de energía en lugar de mantener sus propios generadores funcionando.
El problema es que no todos los puertos tienen una red eléctrica lista para atender a barcos de gran tamaño. Instalar subestaciones, cables de alta tensión, conexiones específicas, sistemas de seguridad y nuevas estructuras en el muelle puede requerir licencias, obras civiles e inversiones altas.
Es ahí donde entra la plataforma flotante. En lugar de esperar la ampliación de la red terrestre, el sistema lleva la generación y el almacenamiento al agua. La propuesta es crear una especie de micro-red marítima móvil, capaz de ser instalada cerca del punto de atraque y ajustada según la demanda de cada puerto.
De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, los sistemas de energía en tierra pueden reducir o eliminar emisiones de motores auxiliares durante el atraque, aunque los beneficios dependen del tipo de barco, tiempo en el muelle, combustible usado y matriz eléctrica disponible. La plataforma con hidrógeno intenta ampliar ese concepto para lugares donde la red aún no soporta la demanda.
Cómo funciona la planta flotante de hidrógeno para barcos
El Hydrogen Power Hub está formado por tres módulos flotantes hexagonales, con un área combinada de cerca de 1.200 m². Dentro de la estructura se encuentran celdas de combustible, baterías, sistemas eléctricos y tanques de hidrógeno integrados a la plataforma.
Según el New Atlas, la configuración validada puede entregar hasta 5 MW de potencia continua y cerca de 91 MWh de energía por semana. La capacidad fue diseñada para atender embarcaciones de gran tamaño atracadas, incluyendo cruceros medianos y otros activos marítimos que requieren conexiones de 6,6 kV y 11 kV.
El sistema también cuenta con aproximadamente 45 MWh de baterías. La lógica es simple: las celdas de combustible trabajan continuamente, transformando hidrógeno en electricidad, mientras las baterías acumulan energía a lo largo del tiempo. Cuando el barco llega, esa energía puede ser liberada de forma más rápida.
En la práctica, la plataforma funciona como un gran banco de energía flotante. No depende de una conexión robusta con la red del puerto y puede ser reabastecida con hidrógeno por embarcaciones de apoyo, según la operación.
La tecnología aún incluye generación solar embarcada de hasta 146 kW, un refuerzo pequeño frente a la potencia total, pero útil para ampliar la autonomía de sistemas auxiliares. El punto central, sin embargo, sigue siendo la combinación entre hidrógeno, celdas de combustible y almacenamiento en baterías.
La reducción de emisiones llama la atención, pero depende del tipo de hidrógeno usado
La principal promesa del proyecto está en la reducción de las emisiones durante la permanencia de los barcos en el muelle. Un análisis de viabilidad liderado por Ricardo UK estimó que la plataforma puede cortar cerca de 77% de las emisiones en el muelle, en comparación con generadores convencionales a diésel usados a bordo.

Los desarrolladores también estiman un ahorro de aproximadamente 47 toneladas de CO₂ por barco cada semana, dependiendo del perfil de la operación. Este número ayuda a explicar por qué la solución atrae la atención de puertos que enfrentan presión ambiental sin poder paralizar sus actividades para obras largas.
Aún hay un beneficio local importante. Al apagar generadores auxiliares, el puerto reduce humo, ruido y contaminantes cerca de áreas urbanas. Para ciudades que conviven con terminales concurridos, este impacto puede ser tan relevante como la reducción global de carbono.
Pero existe una advertencia técnica: el beneficio climático depende del origen del hidrógeno. Si el hidrógeno se produce con energía renovable o procesos de baja emisión, el beneficio ambiental es mayor. Si proviene de fuentes fósiles sin control de carbono, parte de la contaminación solo cambia de lugar en la cadena productiva.
La Organización Marítima Internacional estableció en su estrategia de 2023 la meta de llevar el transporte marítimo internacional a emisiones netas cero alrededor de 2050. En este escenario, tecnologías como hidrógeno, electrificación en el muelle, combustibles alternativos y eficiencia operativa pasan a disputar espacio en una transición que aún no tiene una única solución ganadora.
Almacenamiento a baja presión es uno de los puntos más curiosos del proyecto
Uno de los elementos técnicos más relevantes de la plataforma está en el almacenamiento del hidrógeno. En lugar de depender solo de tanques de alta presión, el proyecto incluye materiales nanoporosos desarrollados para guardar el gas de forma más compacta y a baja presión.
Según información sobre el consorcio, Rux Energy UK fue responsable de soluciones de almacenamiento de hidrógeno usando materiales con poros microscópicos. Estos materiales ayudan a retener moléculas de hidrógeno y pueden simplificar parte de la logística cuando se comparan con sistemas convencionales de compresión más intensa.
El modelo validado consume aproximadamente 7.500 a 8.000 kg de hidrógeno por semana. La reposición está prevista alrededor de dos veces por semana, por embarcaciones de apoyo, lo que refuerza la naturaleza móvil de la solución.
Esta característica también crea un desafío. Para funcionar a escala, será necesario organizar una cadena de suministro confiable, con hidrógeno disponible, seguro, rastreable y competitivo en precio. Sin esto, la plataforma puede ser técnicamente viable, pero comercialmente limitada.
El costo de la energía sigue siendo el mayor obstáculo para la adopción en masa
A pesar del avance técnico, la plataforma aún enfrenta un problema común en tecnologías emergentes: el precio. Las estimaciones actuales sitúan la electricidad generada entre £0,25 y £0,50 por kWh, por encima del costo de algunas alternativas convencionales de energía en tierra.
Este costo no significa que el proyecto sea inviable, pero muestra que su adopción inicial debe ocurrir en situaciones específicas. Puertos con red eléctrica congestionada, metas ambientales estrictas, operación de cruceros, presión regulatoria o dificultad para ejecutar obras pueden ver más valor en la flexibilidad del sistema.
La ventaja no está solo en el precio por kWh. Está en la posibilidad de entregar energía donde la infraestructura tradicional aún no llega. Para algunos terminales, evitar años de espera por refuerzo de red puede justificar un costo mayor al principio.
Otro punto es que la tecnología tiende a depender de la escala. Si el precio del hidrógeno baja, si la fabricación de los módulos crece y si los contratos con puertos se vuelven más previsibles, el costo puede disminuir. Aun así, esta caída no es automática y dependerá del mercado, la inversión y la regulación.

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