La forma es casi siempre la misma, redonda y enigmática, pero la historia detrás de cada agujero puede ser completamente diferente. En un lugar, es gas escapando del subsuelo. En otro, es un delfín cavando la arena detrás del almuerzo. El descubrimiento obliga a la ciencia a desconfiar de las explicaciones fáciles.
Miles de cráteres circulares esparcidos por el fondo del mar siempre fueron atribuidos, casi automáticamente, a fugas de metano que suben por el sedimento. Pero estudios recientes muestran que muchas de estas marcas tienen orígenes muy diferentes, que van desde delfines cazando peces enterrados hasta deslizamientos lentos de sedimentos y el deshielo de antiguas eras glaciales, derribando una explicación que parecía demasiado obvia para ser cuestionada.
La nueva lectura sobre estas formaciones, conocidas técnicamente como pockmarks, fue reunida en un reportaje de mayo de 2026 y se apoya en investigaciones publicadas en revistas científicas en los últimos años. Antes que nada, vale aclarar que no se trata de descartar el metano, que sigue siendo la explicación correcta en muchos casos, sino de reconocer que la misma forma circular en el fondo del océano puede esconder historias completamente distintas, algo que solo el análisis cuidadoso de cada región puede revelar.
Qué son esos cráteres circulares

Las llamadas pockmarks son depresiones en forma circular que aparecen en gran cantidad en el lecho de los océanos, y durante décadas la explicación más repetida fue la liberación de metano u otros fluidos que suben por el sedimento y dejan cavidades redondeadas al escapar hacia el agua.
-
Apodado informalmente como Estrella de la Muerte por su tamaño y poder de fuego, el crucero nuclear ruso Admiral Nakhimov entró en la fase final de las pruebas de mar y se acerca a su regreso al servicio, tras más de una década de modernización que podría convertirlo en uno de los buques de guerra más armados del mundo.
-
Pareja deja la ciudad para vivir en el campo, cultiva huerta sin agroquímicos y ve coles, repollos y brócolis ser destruidos por un ataque inesperado, pero decide arrancar todo, replantar plántulas y comenzar de nuevo con la ayuda de la lluvia en el nuevo sueño rural.
-
Rocas de miles de millones de años en el subsuelo pueden esconder una de las mayores fuentes de energía limpia de la Tierra, el hidrógeno natural, gas que se forma cuando el agua reacciona con minerales ricos en hierro y que, según el servicio geológico de EE. UU., podría suplir la demanda mundial por hasta 200 años.
-
Criatura translúcida con manchas negras y amarillas aparece en la costa de Taiwán, recibe el apodo de «grano de sésamo» y entra en la ciencia.
Esa interpretación sigue siendo válida en muchos lugares, y el gas realmente forma cráteres en diversas regiones.
El problema es que los científicos comenzaron a darse cuenta de que no explica todos los casos.
Con mapas de alta resolución del fondo del mar, quedó claro que estructuras de apariencia muy similar pueden haber nacido de procesos mucho menos obvios que filtraciones de gas, lo que venía llevando a interpretaciones equivocadas.
Cuando el «culpable» es un delfín
La explicación más sorprendente vino del Mar del Norte e involucra la vida animal.
Un estudio liderado por el geocientífico Jens Schneider von Deimling, de la Universidad de Kiel, en Alemania, publicado en 2023, concluyó que más de 40 mil depresiones poco profundas en esa región probablemente no estaban ligadas al metano, sino al comportamiento de los delfines comunes, pequeños cetáceos parientes de los delfines, al cazar peces enterrados en la arena.
Según la investigación, publicada en la revista Communications Earth & Environment, los delfines se sumergen hasta el fondo para cazar los lanzones, peces finos que viven escondidos en el sedimento, y, al revolver la arena, dejan pequeñas marcas que las corrientes de marea luego amplían.
Es importante notar que esta es una hipótesis fuerte, pero aún no confirmada por imágenes directas, ya que el agua turbia del Mar del Norte y la timidez de los animales dificultan el flagrante, según el propio investigador.
En California, la gravedad explica
En otra parte del mundo, un campo gigantesco de cráteres tuvo una explicación diferente.
En la costa de Big Sur, en California, investigadores del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey, del Servicio Geológico de los Estados Unidos y de la Universidad Stanford analizaron un área de depresiones comparable al tamaño de Los Ángeles y no encontraron evidencia significativa de gas o fluidos en el lugar.
El estudio, publicado en el Journal of Geophysical Research: Earth Surface, señaló un mecanismo muy diferente: la gravedad.
El fondo del mar allí tiene una inclinación suave, y los sedimentos se deslizan lentamente cuesta abajo desde hace al menos 280 mil años, con un evento más reciente hace unos 14 mil años.
Fue este deslizamiento gradual de material, y no el metano, lo que habría moldeado las depresiones a lo largo de un tiempo geológico inmenso.
Cuando el metano realmente es el responsable
A pesar de los nuevos descubrimientos, el gas no ha sido descartado.
En el Mar de Barents, en el Ártico, cráteres gigantes fueron asociados al fin de la última era glacial: hace unos 12 mil años, una capa de hielo de hasta 2 kilómetros cubría el fondo del mar y aprisionaba metano en forma de hidratos, un compuesto sólido parecido al hielo.
Con el calentamiento y el retroceso de los glaciares, este gas se concentró y fue liberado de forma abrupta, abriendo enormes depresiones.
Lo más interesante es que el proceso continúa activo en algunas áreas: más de 600 columnas de burbujas de gas aún burbujean alrededor de estas formaciones en el Ártico.
Este caso muestra cómo clima, hielo antiguo y gas se combinan para esculpir el fondo del mar, y refuerza que cada escenario necesita ser analizado por sí solo, pues el mismo formato puede haber sido creado por fuerzas completamente diferentes.
Por qué esto importa más allá de la curiosidad
Estas crateras no son solo un enigma bonito en los mapas oceánicos.
La correcta interpretación de estas marcas afecta la forma en que los científicos calculan el ciclo global del carbono, porque depresiones atribuidas erróneamente al metano pueden inflar estimaciones de emisiones de gas que, en realidad, nunca ocurrieron en determinadas regiones, distorsionando datos ambientales importantes.
Hay aún un impacto muy práctico y ligado a la infraestructura.
Cables submarinos de internet, ductos de petróleo y gas y parques eólicos instalados en el mar dependen de una lectura precisa del relieve del fondo oceánico, de la estabilidad de los sedimentos y de los riesgos de movimiento del terreno.
Saber si un cráter fue causado por gas activo, por un deslizamiento o por un animal puede hacer toda la diferencia a la hora de planificar e instalar estas estructuras con seguridad.
La historia de las crateras circulares del fondo del mar es una hermosa lección de ciencia: muestra cómo una explicación que parecía obvia, el metano, necesitó ser revisada ante nuevas evidencias, revelando un mundo submarino moldeado por gas, gravedad, hielo antiguo y hasta por el hambre de los delfines.
Más que descifrar agujeros en el océano, estas investigaciones enseñan a desconfiar de las respuestas fáciles y a mirar cada detalle con cuidado.
En el fondo del mar, como en la vida, formas parecidas pueden esconder historias sorprendentemente diferentes, a la espera de quien se disponga a investigarlas.
¿Y tú, habías imaginado que agujeros en el fondo del océano pudieran ser hechos por delfines cazando o por glaciares de miles de años atrás? ¿Cuál de estas explicaciones te sorprendió más? Deja tu comentario, cuéntanos qué opinas de este misterio de los mares y comparte el artículo con quien ama la ciencia, los océanos y los enigmas de la naturaleza.

¡Sé la primera persona en reaccionar!