La Policía Civil desarticula esquema de minería clandestina de criptomonedas con robo de energía eléctrica y perjuicio de R$ 100 mil mensuales.
La Policía Civil del Distrito Federal desarticuló, esta semana, un esquema de minería clandestina de criptomonedas que operaba con robo de energía eléctrica en inmuebles urbanos y rurales de la región de São Sebastião.
La acción, conducida por la 30ª Delegacia de Policía, reveló que cada unidad clandestina causaba un perjuicio mensual estimado en R$ 100 mil a las arcas públicas, alimentando ilegalmente equipos de alto consumo energético.
El esquema fue descubierto tras denuncias anónimas e investigado a lo largo de 45 días, culminando en dos operaciones consecutivas.
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Desde el inicio de la investigación, los investigadores identificaron indicios claros de un patrón típico de organización criminal, con estructura técnica sofisticada, uso de inmuebles estratégicos y desvío sistemático de recursos esenciales para sostener la actividad ilegal de minería de criptomonedas.
Cómo funcionaba la minería clandestina de criptomonedas
La minería clandestina consiste en el uso de computadoras especializadas para validar transacciones digitales y generar criptomonedas, como el bitcoin, sin asumir los altos costos de energía eléctrica.
Para ello, los sospechosos recurrían al robo de energía eléctrica, además del robo de cables de internet y telefonía, garantizando operación continua e invisible a los sistemas de cobranza.
Según la Policía Civil, las estructuras estaban montadas de forma a dificultar la identificación del consumo real.
Mientras tanto, los equipos operaban 24 horas al día, generando altos beneficios ilícitos y ampliando los perjuicios financieros y técnicos a la red eléctrica.
Operación de la Policía Civil reveló inmuebles urbanos y rurales
La ofensiva policial ocurrió en dos días consecutivos. El miércoles (7/1), los agentes localizaron el primer inmueble utilizado como planta clandestina de minería de criptomonedas.
Ambos espacios estaban adaptados para soportar decenas de equipos conectados simultáneamente, lo que elevaba drásticamente el consumo de energía desviada de forma ilegal.
Equipos incautados y perjuicio millonario
Durante las diligencias, la Policía Civil incautó 47 equipos de minería en solo una de las unidades.
El delegado responsable del caso, Ronney Augusto Matsui, destacó la dimensión del esquema.
“Ellos (los criminales) movían, en cada una, R$ 100 mil en desvío de robo de energía por mes. Los equipos incautados están valorados en R$ 5 mil cada uno.”
El valor refuerza el impacto financiero directo causado por el robo de energía eléctrica, además de los riesgos a la seguridad de la red y de la población local.
Sospechoso identificado e investigación avanza sobre organización criminal
Las investigaciones permitieron identificar al principal sospechoso de integrar la banda: Roberio de Oliveira Rocha.
A partir de esta identificación, la Policía Civil amplió el enfoque de la investigación para indagar posibles ramificaciones del grupo.
Además, los investigadores analizan indicios de organización criminal estructurada y eventual práctica de lavado de dinero, vinculada tanto a la destinación de las ganancias obtenidas con la minería clandestina como a la comercialización de las criptomonedas generadas ilegalmente.
Policía Civil pide apoyo de la población
Por otro lado, la 30ª Delegacia de Policía refuerza que el trabajo aún no ha terminado.
Nuevas diligencias están en curso para identificar a otros involucrados y mapear posibles nuevas estructuras clandestinas en la región.
Impactos del robo de energía van más allá del perjuicio financiero
Así, además del daño económico, el robo de energía eléctrica utilizado en la minería clandestina puede provocar sobrecarga en la red.
Por ello, las autoridades alertan que este tipo de crimen afecta directamente la seguridad colectiva y la calidad de los servicios esenciales.
Mientras tanto, operaciones como esta refuerzan la actuación de la Policía Civil en la lucha contra crímenes tecnológicos y financieros.

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