Expertos Apuntan Que La Creación De Una Moneda Común Entre Los Países Del Brics Puede Redibujar El Sistema Financiero Global, Reducir La Dependencia Del Dólar Y Alterar El Equilibrio Económico Internacional En Los Próximos Años.
La creación de una moneda común entre los países del Brics —hoy un grupo de 11 miembros— puede alterar el equilibrio del sistema financiero internacional y reducir el peso del dólar, según la evaluación del alemán Frank-Jürgen Richter, exdirector del Foro Económico Mundial.
En una entrevista, afirmó que la idea solo avanzará si China e India resuelven sus divergencias, pero, “si eso ocurre, en cuatro o cinco años, será un gran golpe para la economía estadounidense”.
Disputa Monetaria Y Ventana De Tiempo
Para Richter, la adopción de una unidad de cuenta compartida entre los miembros del Brics no se dará rápidamente.
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Primero, sería indispensable un entendimiento entre Pequín y Nueva Delhi, las dos economías emergentes más grandes del bloque y rivales en temas geopolíticos y fronterizos.
Solo después de este acuerdo, la propuesta podría ganar tracción técnica y política.
En sus palabras, no es “de la noche a la mañana”, pero, superado el impasse, el impacto se sentiría en pocos años, con potencial de reprecios de contratos y reservas y reordenar flujos financieros.

Aunque la coordinación diplomática sea compleja, la discusión ganó impulso con la reciente ampliación del Brics.
El grupo, que fue formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, ahora cuenta también con Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
La diversidad económica aumenta el alcance potencial de la moneda, pero también amplía la heterogeneidad de políticas cambiarias y fiscales, un desafío para cualquier arreglo común.
Presiones De Los Estados Unidos Y Efecto Dólar
El exdirector del FEM evaluó que una moneda del Brics y el avance de pagos fuera del dólar afectarían intereses centrales de los Estados Unidos, hoy beneficiados por el papel del dólar como moneda de reserva y unidad de precios de petróleo y otras materias primas.
Citó la preocupación del ex-presidente Donald Trump con esta posibilidad.
En enero, el republicano amenazó con tarifar en hasta 100% a los países del Brics que busquen alternativas al dólar; desde entonces, la retórica proteccionista se ha intensificado en medio de nuevos conflictos comerciales con China.
En la evaluación de Richter, una pérdida de relevancia del dólar podría presionar el costo de financiamiento de los EE. UU., que se apoyan en gran medida en la emisión de bonos públicos.
Argumenta que una parte significativa de la fuerza de la moneda estadounidense proviene de la confianza y la liquidez de sus mercados, factores que podrían ser parcialmente erosionados si las grandes economías se alinearan en un sistema competitivo de liquidación y reservas.
China E India En El Centro De La Ecuación
A pesar del interés de países como Rusia, Irán y Brasil, la convergencia entre China e India sigue siendo el factor decisivo.
Los dos vecinos conviven con disputas fronterizas y agendas estratégicas distintas, aunque mantienen una interdependencia comercial relevante.
Sin un acuerdo de gobernanza, pesos y contrapesos entre las dos potencias, la propuesta de moneda común tiende a permanecer en el plano de las declaraciones políticas y de estudios técnicos.
Además del cálculo geopolítico, hay cuestiones operativas.
Una moneda del Brics exigiría reglas sobre emisión, respaldo, política monetaria, reparto de riesgos e infraestructura de pagos.
Modelos posibles van desde una moneda escritural, utilizada solo para compensación entre bancos centrales y bancos comerciales, hasta un arreglo más profundo, inspirado en uniones monetarias, lo que demandaría niveles de integración fiscal que hoy no existen en el bloque.
Resistencias Internas En Brasil Y Prioridades Del Bloque
En Brasil, la idea enfrenta resistencia de parte del ámbito empresarial y de los formuladores de política económica.
Integrantes del Consejo Empresarial del BRICS+ dicen que el debate es antiguo, pero rara vez entra en la agenda oficial como prioridad.
Según esta visión, el enfoque inmediato está en integración comercial, uso de monedas locales en las transacciones y en el fortalecimiento del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), el banco del bloque, como fuente de financiamiento multilateral.
Los críticos apuntan riesgos de contagio en crisis, asimetría de poder entre los miembros y volatilidad cambiaria.
Para ellos, una moneda común solo tendría sentido con mecanismos robustos de estabilización y un régimen claro de reparto de pérdidas, algo considerado lejano del actual estado de cooperación.
“Pix Del Brics”: Pagos, No Moneda
Mientras la moneda común permanece como horizonte, avanzan discusiones sobre un sistema digital de pagos, el llamado Brics Pay, que busca interoperabilidad entre plataformas nacionales —como el Pix, en la versión brasileña, y sistemas equivalentes en otros países— y, en perspectiva, una alternativa parcial al Swift.
La propuesta ha sido descrita como una plataforma para facilitar liquidaciones transfronterizas, y no como una nueva moneda.
Pruebas y prototipos se han estado llevando a cabo bajo liderazgo ruso y participación de los demás miembros, pero todavía no hay un cronograma público y definitivo para la operación plena.
La percepción de empresarios y técnicos es que este camino incremental tiende a reducir costos y la dependencia del dólar en el comercio entre los países, sin exigir las concesiones políticas de una unión monetaria.
Aun así, persisten barreras técnicas, regulatorias y de compliance que demandarán armonización entre bancos centrales y supervisores.
Horasis En São Paulo Y El Debate Estratégico
Richter estuvo en Brasil para el décimo encuentro global del Horasis, organización que fundó tras dejar el FEM, realizado en São Paulo con la Universidad de São Paulo (USP) como coanfitriona.
El evento reunió a investigadores, ejecutivos y autoridades de varios países para discutir cooperación internacional y tendencias a largo plazo de la economía.
En paneles dedicados a finanzas y geopolítica, la moneda del Brics y el diseño de un nuevo ecosistema de pagos volvieron al centro de atención, reflejando el interés del empresariado en mitigar riesgos cambiarios y ampliar rutas de financiamiento.
Según el fundador del Horasis, la reacción estadounidense a la reorganización de los flujos financieros será un elemento clave en el tablero.
“El dólar estadounidense es la principal moneda, la moneda de reserva mundial. Los principales contratos de petróleo y otras materias primas se firman en dólares”, dijo él, al reforzar que la eventual creación de una moneda del Brics afectaría una de las anclas del comercio global.
Lo Que Viene A Continuación
En el corto plazo, la agenda del Brics debe seguir concentrada en pagos, monedas locales y en el NDB, con la moneda común tratada de manera exploratoria.
En paralelo, la escalada de medidas arancelarias y controles de exportación entre grandes economías tiende a acelerar iniciativas regionales de desdolarización parcial.
El ritmo, sin embargo, seguirá condicionado a la capacidad de coordinación política del bloque y a la búsqueda de soluciones técnicas que preserven la estabilidad financiera de países con realidades macroeconómicas muy distintas.
Si el proyecto de moneda común avanza con un acuerdo entre China e India, como sostiene Richter, la ventana de cuatro a cinco años para provocar alteraciones en el papel del dólar colocaría a gobiernos, bancos y empresas ante una transición acelerada.
En este contexto, la pregunta que se impone es: ¿qué pasos concretos están dispuestos a dar los países del Brics ahora para transformar la ambición en infraestructura viable sin comprometer la seguridad macroeconómica del bloque?


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