La NASA detalla cómo observatorios, centros de cálculo y datos abiertos ayudan a los científicos a seguir asteroides cercanos a la Tierra, reducir incertidumbres orbitales y orientar respuestas técnicas en escenarios de riesgo planetario.
La defensa de la Tierra contra asteroides se apoya en una red internacional de observatorios, centros de cálculo y bancos de datos compartidos.
Según texto publicado por la NASA el 10 de abril de 2025, el acceso abierto a la información científica permite que los investigadores identifiquen objetos cercanos a la Tierra, revisen trayectorias y estimen riesgos de impacto basándose en observaciones independientes.
Este trabajo ocurre de forma continua, antes de que cualquier objeto gane atención pública.
-
La máquina de hipergravedad china es tan increíble que alcanza 1.900 G-tons, se encuentra bajo tierra, gira brazos gigantes a alta velocidad y puede simular terremotos, tormentas, el fondo del océano e incluso presiones de las profundidades de la Tierra.
-
Científicos dicen haber creado una forma de «almacenar la energía del Sol» en una molécula líquida y liberar ese calor cuando sea necesario.
-
Se aconseja a la NASA crear una instalación de biocontención en la Luna para impedir que muestras de Marte, de la Luna u otros lugares del espacio lleguen directamente a la Tierra con posibles contaminantes peligrosos.
-
Científicos abren cueva perdida en Noruega y se encuentran con un mundo ártico olvidado con 46 especies que existieron hace 75.000 años.
Cuando los telescopios detectan un nuevo cuerpo celeste, los datos de observación son enviados al Minor Planet Center, institución responsable de reunir mediciones de pequeños cuerpos del Sistema Solar.
A partir de este registro, investigadores de diferentes países pueden seguir el mismo objeto y contribuir con nuevas mediciones.
El modelo reduce la dependencia de un único análisis.
Con observaciones hechas en noches diferentes, por telescopios distintos y en puntos variados del planeta, los centros especializados pueden recalcular la órbita del asteroide y actualizar las estimaciones de riesgo.
Según la NASA, este proceso es parte de la llamada defensa planetaria, área dedicada a localizar, rastrear y estudiar objetos que puedan acercarse a la Tierra.
Cómo funciona el monitoreo de asteroides cercanos a la Tierra
El seguimiento comienza cuando un objeto recién detectado presenta trayectoria compatible con la región cercana a la órbita terrestre.
En esta etapa, puede ser incluido en sistemas de confirmación usados por la comunidad astronómica, lo que permite la recolección de nuevas observaciones antes de que la órbita sea definida con mayor precisión.
Al principio, la incertidumbre suele ser mayor.
Los científicos trabajan con un rango de posibles posiciones futuras, que se va reduciendo conforme nuevas mediciones entran en los modelos.
Por eso, las probabilidades iniciales de impacto pueden cambiar rápidamente, sin que el asteroide haya alterado su camino de forma física.
Cuando hay necesidad de análisis detallado, el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra, el CNEOS, calcula órbitas y probabilidades de impacto.
El sistema Sentry, mantenido por el CNEOS, monitorea continuamente el catálogo de asteroides en busca de posibilidades de colisión con la Tierra en los próximos 100 años.
Este seguimiento también involucra a la Red Internacional de Alerta de Asteroides, conocida por la sigla IAWN.
La red reúne observatorios, agencias espaciales e instituciones científicas que colaboran en el rastreo de objetos cercanos a la Tierra y en el intercambio de información técnica cuando algún caso requiere atención adicional.
El caso del asteroide 2024 YR4
El asteroide 2024 YR4 mostró, en la práctica, cómo las estimaciones pueden cambiar con la llegada de nuevas observaciones.
El objeto fue descubierto a finales de 2024 y, en enero de 2025, análisis del CNEOS indicaron una probabilidad superior al 1% de impacto con la Tierra el 22 de diciembre de 2032.
La propia NASA informó, en ese momento, que los cálculos podrían variar de un día para otro conforme más datos fueran reunidos.
En febrero de 2025, la probabilidad llegó a superar el 3%, según la agencia espacial.
El índice llamó la atención por ser el mayor registrado para un objeto de ese tamaño, pero no representaba confirmación de colisión.
Se trataba de una estimación basada en un conjunto aún limitado de observaciones.
En los días siguientes, nuevos telescopios enviaron mediciones adicionales.
Con ello, la órbita fue refinada y el rango de incertidumbre disminuyó.
El 24 de febrero de 2025, la NASA informó que la probabilidad de impacto del 2024 YR4 con la Tierra había caído a 0,004%, clasificando al asteroide como sin amenaza significativa para 2032 y para los años siguientes.
El análisis no terminó en ese punto.
Después de que el riesgo a la Tierra fue descartado, los científicos aún siguieron una pequeña posibilidad de impacto con la Luna el 22 de diciembre de 2032.
El 05 de marzo de 2026, nuevas observaciones hechas con el Telescopio Espacial James Webb eliminaron también esa posibilidad, según la NASA.
Red internacional sostiene la defensa planetaria
La coordinación de las acciones de la NASA en esta área corresponde a la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria, conocida por la sigla PDCO.
El órgano trabaja con el CNEOS, con observatorios financiados por la agencia y con socios internacionales para descubrir, rastrear y caracterizar objetos cercanos a la Tierra.
El volumen de objetos monitoreados ayuda a dimensionar el trabajo.
La Agencia Espacial Europea informó, en noviembre de 2025, que astrónomos habían identificado el 40.000º asteroide cercano a la Tierra.
Estos cuerpos varían de pocos metros a kilómetros de diámetro y siguen órbitas que los llevan a pasar relativamente cerca del planeta.
Aún así, el catálogo no está completo.
La preocupación de los programas de defensa planetaria es localizar con anticipación objetos lo suficientemente grandes como para causar daños en caso de impacto.
De acuerdo con material técnico del CNEOS, ningún asteroide conocido tiene una probabilidad significativa de impactar la Tierra en los próximos 100 años, pero objetos aún no descubiertos siguen siendo motivo de monitoreo.
El intercambio de datos entre instituciones permite que diferentes equipos revisen resultados y señalen eventuales inconsistencias.
En la práctica, un cálculo de riesgo puede ser verificado por grupos independientes, lo que aumenta la robustez de las estimaciones usadas en alertas públicas o en decisiones técnicas.
Misión DART probó alteración de trayectoria
Además del monitoreo, la NASA también probó una técnica de alteración de trayectoria.
El 26 de septiembre de 2022, la misión DART colisionó deliberadamente con Dimorphos, una pequeña luna del asteroide Didymos.
El sistema no ofrecía riesgo a la Tierra y fue usado como experimento de defensa planetaria.
Tras el impacto, mediciones confirmaron un cambio en la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos.

Según el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, el período orbital fue reducido en cerca de 32 minutos, resultado que demostró la capacidad de una nave para alterar el movimiento de un cuerpo celeste por impacto cinético.
Este tipo de técnica depende de la anticipación.
Antes de cualquier intento de desvío, sería necesario detectar el asteroide, confirmar su órbita, medir características físicas y evaluar si la probabilidad de impacto justifica una respuesta.
Por eso, el rastreo continuo sigue siendo el primer paso de cualquier plan de defensa planetaria.
NEO Surveyor debe ampliar la búsqueda de asteroides
El próximo avance previsto en esta área es el telescopio espacial NEO Surveyor.
Según el Laboratorio de Propulsión a Chorro, la misión tiene lanzamiento planeado para no antes de septiembre de 2027 y fue diseñada para descubrir y caracterizar asteroides y cometas potencialmente peligrosos que se acercan a la órbita de la Tierra.
El observatorio usará detección en infrarrojo, tecnología que puede ayudar en la identificación de objetos oscuros o difíciles de observar por telescopios ópticos.
La misión también debe contribuir a medir tamaño, forma, composición y trayectoria de asteroides con más precisión, según información de la NASA sobre el proyecto.
La defensa planetaria, por lo tanto, depende de una secuencia de pasos verificables: descubrir objetos, publicar observaciones, revisar cálculos, actualizar probabilidades y, si hay riesgo confirmado, evaluar medidas de mitigación.
En un escenario de amenaza real, la capacidad de respuesta comenzaría por el mismo proceso que redujo la incertidumbre en el caso del 2024 YR4: observaciones compartidas y análisis técnico realizado por equipos independientes.


¡Sé la primera persona en reaccionar!