Una escena registrada en ciudades chinas llamó la atención al mostrar máquinas humanoides con tazones, carteles y códigos de pago digital, levantando dudas sobre marketing, sátira social y los límites simbólicos de la inteligencia artificial.
El 18 de junio de 2026, el sitio HK01 publicó que imágenes recientes de robots humanoides arrodillados en las calles de China circulaban en Weibo y provocaban debate entre internautas. Al día siguiente, 19 de junio de 2026, Oddity Central llevó el caso a la repercusión internacional al mostrar máquinas con carteles, tazones y códigos QR ligados a pedidos para pagar energía.
Los registros fueron asociados a ciudades como Fuzhou, Beijing y Chengdu. Aún no hay confirmación oficial sobre quién colocó los robots en las aceras, si los pagos fueron realmente recibidos o si la escena formaba parte de una acción de marketing, performance artística o sátira social. Aun así, el caso se viralizó porque transforma una imagen curiosa en una pregunta incómoda: ¿hasta dónde la inteligencia artificial puede ocupar espacios que siempre parecieron humanos?
Registros ganaron fuerza en junio de 2026 y circularon en redes chinas

Según HK01, la repercusión comenzó con imágenes recientes compartidas en Weibo, mostrando robots humanoides en postura de súplica en las calles chinas. Aparecían arrodillados o agachados, con las manos juntas, un tazón en el suelo y códigos QR orientados a pagos digitales.
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La publicación citó registros atribuidos a Fuzhou, Beijing y Chengdu. Ya Oddity Central, el 19 de junio de 2026, destacó que los robots sostenían mensajes relacionados con el pago de la cuenta de energía, lo que ayudó a transformar la escena en tema internacional.
La reacción fue inmediata. Parte de los internautas trató la escena como broma, mientras que otros levantaron dudas sobre el objetivo real de los robots. Sin confirmación oficial sobre la autoría de la acción, el episodio pasó a ser discutido como posible marketing, performance artística o sátira sobre inteligencia artificial.
Lo que se sabe y lo que aún no ha sido confirmado
A pesar de la repercusión, no hay confirmación oficial sobre quién colocó los robots en las calles, si los códigos QR realmente recibían donaciones, si había una empresa detrás de la acción o si los equipos eran controlados remotamente.
Oddity Central trató el caso como un fenómeno viral, mientras que HK01 destacó que parte de los internautas planteó dudas sobre la autenticidad y el objetivo de la escena. Entre las hipótesis comentadas estaban instalación artística, acción de marketing o sátira social sobre inteligencia artificial.
Este cuidado es importante. La imagen es fuerte, pero no prueba por sí sola que los robots hayan comenzado a pedir dinero de forma autónoma o permanente en las ciudades chinas. Lo que existe, hasta ahora, es una escena viral con enorme poder simbólico.
Por qué el código QR hizo la escena aún más creíble

El detalle del código QR ayudó a hacer el caso más plausible dentro del cotidiano chino. En China, los pagos digitales por códigos ya son parte de la vida urbana, especialmente por plataformas como Alipay y WeChat Pay.
Brookings ya había destacado que los pagos digitales transformaron hábitos de consumo en el país, reduciendo el uso de dinero físico en varias situaciones. CGAP también señaló que Alipay y WeChat Pay popularizaron sus propios códigos QR desde 2011 y que, en 2016, este tipo de transacción ya movía más de US$ 1,65 billones.
Por eso, un robot pidiendo dinero por código QR parece absurdo y, al mismo tiempo, reconocible. La tecnología usada en la escena no es futurista para el público chino. Lo que causa choque es quién está sosteniendo el código.
China vive una carrera acelerada por robots humanoides
El episodio viral aparece en un momento en que China intenta transformar robots humanoides en una industria estratégica. Según China Daily, citando a Xinhua, el país busca consolidar un sistema preliminar de innovación para humanoides hasta 2025 y fortalecer una cadena industrial más segura y confiable hasta 2027.
Reuters también informó que China viene destinando fuertes subsidios al sector, con más de US$ 20 mil millones asignados el último año para empresas de humanoides y robótica. Ciudades como Shenzhen, Wuhan y Beijing aparecen en este movimiento de incentivo.
Otro dato muestra el tamaño de la apuesta. Reuters registró que más de 300 robots humanoides participarían en una media maratón en Beijing en 2026, con cerca del 40% navegando de forma autónoma. Al mismo tiempo, los expertos advierten que muchas demostraciones aún están lejos de aplicaciones industriales amplias.
El robot del video puede ser demasiado caro para pedir monedas
Algunas publicaciones, como Unwire, asociaron los registros al Unitree G1. Pero esta relación no fue confirmada oficialmente por el fabricante, así que lo más prudente es decir solo que los robots se parecen a modelos humanoides comerciales chinos.
La propia Unitree informa que el G1 parte de US$ 13,5 mil, mide cerca de 132 cm, pesa aproximadamente 35 kg con batería y puede tener de 23 a 43 motores articulares, dependiendo de la versión. Otro modelo de la empresa, el H2, aparece por US$ 29.900, con 182 cm de altura, cerca de 70 kg y 31 grados de libertad.
Estos números refuerzan la duda central. Usar un robot de ese valor solo para recaudar pequeñas donaciones no parece tener sentido económico. Por eso, la hipótesis de marketing, performance artística o crítica social gana fuerza.
Una broma tecnológica con una pregunta seria detrás
El caso de los robots pidiendo dinero en las calles de China funciona porque parece una broma visual lista para viralizarse. Pero también expone una tensión real: la inteligencia artificial ya dejó de ser un tema restringido a oficinas, fábricas y laboratorios.
Cuando una máquina aparece simulando una necesidad humana, la discusión cambia de lugar. No se trata solo de eficiencia, productividad o sustitución de empleos. Se trata de símbolos, espacios sociales y del malestar de ver tecnologías ocupando roles antes considerados improbables.

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