Conozca a Maddie Landry, la joven que creó una marca de adhesivos exitosa en EE.UU., aprendió a gestionar las ganancias y destina el 10% a acciones de caridad.
Una rutina de finanzas dividida entre diversión, donaciones, reinversión en el negocio y ahorro forma parte del día a día de Maddie Landry, una joven de 12 años que vive en los Estados Unidos. Incentivada por su padre, Tom Landry, la estudiante aprendió nociones de gestión y organización financiera al estructurar su propia marca de adhesivos personalizados.
La operación comercial, que comenzó después de que la joven dibujara e inventara historias para sus personajes en la infancia, se expandió y hoy acumula una facturación superior a US$ 5.000 (aproximadamente R$ 25.780), con ventas realizadas en internet, ferias locales y tiendas de souvenirs.
El impacto social y la filosofía de la familia sobre el éxito
El compromiso con la comunidad es uno de los pilares más importantes del emprendimiento. La niña estableció la meta de donar el 10% de todas sus ganancias a causas sociales, lo que ya ha resultado en la entrega de más de US$ 500 (aproximadamente R$ 2.578) a organizaciones benéficas ubicadas en el estado de Maine.
-
Antes de «Ouviram do Ipiranga», el Himno Nacional de Brasil tenía una introducción cantada que casi ningún brasileño conoce hoy.
-
Correr 5 km en 30 minutos hacia atrás se convierte en la rutina inusual de Moisés, el «Rey del Ré» de Brasil, tras una apuesta con una amiga.
-
Mujer encuentra pulsera de diamantes valorada en 1.200 dólares en un bolso de segunda mano comprado por 8 dólares en una tienda Goodwill en EE.UU.
-
Trabajadores descubren un tanque StuG III de la Segunda Guerra Mundial casi intacto en una base naval alemana.
El crecimiento independiente de la chica en el mercado de adhesivos trajo reflexiones para sus responsables. En un relato dado al sitio Business Insider, el padre de la niña expresó su visión sobre el potencial de los jóvenes:
“Maddie no necesitaba mi presión ni perfeccionismo para tener éxito; solo necesitaba experiencia y vea a dónde la llevó eso. Los niños son capaces de mucho más de lo que imaginamos”, afirmó Tom Landry.
¿Cómo comenzó Maddie con los adhesivos?
Toda esta trayectoria comercial comenzó durante el período de la pandemia, época en que la creatividad de la niña comenzó a destacarse a través de sus ilustraciones.
A los 7 años de edad, Maddie tuvo la idea de transformar sus dibujos en adhesivos, inicialmente con el objetivo exclusivo de usar las piezas y regalar a sus amigos más cercanos.
Para ayudar a la hija, la familia se involucró en las etapas técnicas de fabricación del producto:
- Búsqueda de socios: Investigaron empresas especializadas en el ramo gráfico;
- Selección de proveedor: Eligieron una empresa para fabricar los lotes;
- Digitalización: Aprendieron a escanear las artes en papel para enviarlas a producción.
De la escuela al puesto callejero: el nacimiento del negocio
La actividad familiar cambió de rumbo cuando Maddie llevó las primeras pegatinas listas al colegio. Los compañeros de clase mostraron interés inmediato por las figuras coleccionables y quisieron saber cómo se hacían los artículos.

Al darse cuenta de que existía una demanda de mercado, la chica sugirió una estrategia para iniciar las ventas oficiales:
- Puesto de limonada: Montó un pequeño puesto callejero para vender jugos;
- Oferta combinada: Utilizó el espacio para comercializar sus productos artísticos al mismo tiempo;
- Precedente de donación: Destinó parte del dinero recaudado en el puesto a una entidad benéfica local.
Como recordó Tom Landry, la acción en el puesto de limonada «estableció un precedente para el crecimiento futuro de su negocio».
A partir de esa experiencia en la calle, Maddie comenzó a trabajar junto con sus padres para crear un sitio web propio, recibir pedidos en línea de pegatinas por internet y gestionar la facturación que hoy ayuda a decenas de instituciones de caridad.
