Un País Vecino de Brasil Está Enfrentando una Grave Crisis Económica, Marcada por la Falta de Gasolina, Diésel y Dólares, Levantando Preocupaciones sobre su Estabilidad.
Bolivia vive un caos generalizado, con inestabilidad política y colapso económico. En junio, un general rebelde intentó un golpe, evidenciando la fragilidad del gobierno. Paralelamente, el país enfrenta una crisis cambiaria y económica que se agrava mes a mes.
Desde febrero de 2023, con las reservas del banco central reducidas, los informes semanales sobre los dólares disponibles dejaron de ser publicados.
El gobierno, desde entonces, intenta acumular dólares, mientras que la diferencia entre las tasas de cambio oficial y del mercado ilegal crece rápidamente. Productos importados desaparecen de las estanterías, y los precios se disparan, sinalizando una posible devaluación inminente.
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El Colapso de un Modelo Económico en Crisis
El Movimiento al Socialismo (MAS) ha gobernado Bolivia casi continuamente desde 2006, estructurando su economía en crisis en torno a subsidios, una tasa de cambio fija e inversiones públicas. Este modelo, financiado por los dólares de las exportaciones de gas natural, trajo estabilidad y crecimiento en el pasado.
Sin embargo, el declive de los precios de las materias primas y la caída en la producción de gas natural debilitaron esta base. Las reservas internacionales se desplomaron de US$ 15 mil millones en 2014 a apenas US$ 2 mil millones actualmente, con meros US$ 153 millones en liquidez. Esto ha dificultado el pago de importaciones esenciales, como combustibles, llevando al país a un escenario de «agonia prolongada».
Impactos en la Economía Real
La escasez y los precios elevados están asfixiando a la población y a las empresas. Importadores enfrentan estantes vacíos, supermercados tienen estanterías desabastecidas, y exportadores lidian con dificultades para obtener insumos. La situación es crítica: el PIB debe crecer apenas 1,6% este año, el menor índice en dos décadas, fuera del período de la pandemia.
Vallas publicitarias con imágenes del presidente Luis Arce exaltando la estabilidad económica fueron retiradas. La inflación, antes orgullo del gobierno, ahora es una de las más altas de la región.
Divisiones en el Gobierno y Desafíos Políticos
El gobierno de Arce enfrenta presiones de todos los lados. Sectores privados piden liberalizaciones, mientras sindicatos exigen mayor control sobre los exportadores y repatriación forzada de dólares. Públicamente, Arce evita decisiones definitivas, pero el estancamiento político es evidente.
La disputa interna en el MAS, con Evo Morales buscando ser candidato en las próximas elecciones, paraliza la gestión. La aprobación de US$ 1 mil millones en préstamos en el Congreso sigue bloqueada, comprometiendo aún más la recuperación de una economía en crisis.
Protestas y un Futuro Incierto
Los trabajadores, base electoral del MAS, comienzan a demostrar insatisfacción. La combinación de escasez, alta de precios, caída en el poder adquisitivo y aumento de la pobreza agudiza el descontento. Gabriel Espinoza, exdirector del banco central, alerta que el escenario actual puede escalar a conflictos sociales en breve.
Luis Arce intenta posponer reformas dolorosas hasta las elecciones, pero la paciencia de la población se está agotando. Bolivia está en un punto crítico, y el futuro del país depende de decisiones que pueden desafiar los principios del gobierno y cambiar los rumbos de la historia reciente. Con información de TheEconomist y fuentes locales de noticias.

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