Cuando pensamos en un modelo de carro, generalmente imaginamos que este sea estandarizado, con el mismo nombre y características en cualquier lugar del mundo. Pero China, siempre sorprendente, innova incluso en el mercado automotriz, donde un mismo auto puede tener múltiples nombres y hasta ser fabricado por diferentes empresas.
Este es el caso del Volkswagen T-Cross, un SUV que, en el gigante asiático, gana versiones con identidades propias dependiendo del fabricante.
Como sabemos, Volkswagen es una de las marcas automotrices más tradicionales del mundo. En China, tiene una historia de éxito, con décadas de liderazgo y un fuerte legado construido por asociaciones con fabricantes locales.
Desde 1984, el fabricante alemán colabora con SAIC (Shanghai Automotive Industry Corporation), y a partir de 1991, firmó una asociación con FAW (First Automobile Works).
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No obstante, la peculiaridad del mercado chino va más allá de las colaboraciones: el T-Cross, modelo popular en otros países, ganó versiones exclusivas, cada una fabricada por una de estas dos socias.
En China, el T-Cross de Volkswagen no es solo uno, sino dos autos diferentes. SAIC-Volkswagen fabrica el Tukai, mientras que FAW-Volkswagen es responsable del Tacqua. Ambos comparten la misma esencia, pero presentan variaciones significativas en dimensiones, motorización y, por supuesto, en el nombre.
Diferencias entre Tukai y Tacqua: dos T-Cross, dos experiencias
El T-Cross Tukai, fabricado por SAIC-Volkswagen, mide 4.218 metros de longitud y tiene una distancia entre ejes de 2.651 metros. Se vende en tres versiones, siendo las dos primeras equipadas con un motor 1.5 aspirado de 110 cv y torque de 141 Nm.
La versión manual de cinco marchas cuesta 115.900 yuanes (R$ 89.490), mientras que la automática de seis marchas sale por ¥ 128.900 (R$ 99.532).
También hay una versión tope de gama, llamada 300 TSI, equipada con el nuevo motor 1.5 Turbo Evo II de 160 cv y torque de 250 Nm, asociada a una transmisión DSG de siete marchas.
Este modelo, el más caro, cuesta ¥ 161.900 (R$ 125.014) y puede adquirirse con un maletero de 329 litros o una versión menor, con 212 litros.
Por otro lado, el Tacqua de FAW-Volkswagen, que es un poco más pequeño con 4.194 metros de longitud, también ofrece dos versiones, ambas con motor 1.2 Turbo de 116 cv y torque de 200 Nm.
Las versiones, vendidas como R-Line, tienen precios que varían entre ¥ 143.900 (R$ 111.115) y ¥ 146.900 (R$ 113.431). Curiosamente, el Tacqua tiene el mayor maletero entre los dos modelos, con una capacidad de 367 litros.

La complejidad del mercado automotriz chino
Entender el mercado automotriz chino no es una tarea sencilla, especialmente para quienes observan desde la óptica occidental.
La complejidad va más allá de las diferencias entre los modelos Tukai y Tacqua. Además de una segmentación de mercado específica, que ofrece múltiples opciones de un mismo modelo, China impone desafíos y oportunidades para fabricantes como Volkswagen.
El mercado chino, que antes estaba dominado por marcas extranjeras, ahora se inclina fuertemente hacia sus propios fabricantes, especialmente con el auge de tecnologías innovadoras en autos eléctricos e híbridos enchufables.
Este nuevo escenario obligó a Volkswagen a reinventarse para no perder espacio en un mercado que ya fue sinónimo de ganancias garantizadas.
Ahora, incluso con el histórico de éxito en China, la empresa necesita repensar sus estrategias para seguir el ritmo de los cambios y preferencias del consumidor chino.

¿Por qué Volkswagen necesita reinventarse en China?
China, con su mercado automotriz único, impone desafíos complejos a los fabricantes extranjeros. Volkswagen, que siempre ha tenido una fuerte presencia en el país, ahora se enfrenta a la realidad de que los consumidores están cada vez más atraídos por las marcas locales.
El T-Cross, que en cualquier otro lugar del mundo sería solo un carro, en China se divide en dos personalidades, lo que refleja bien esta transformación en el mercado.
