Uno de los escritores más aclamados de lengua portuguesa defiende que el idioma compartido por Angola, Brasil y Portugal merece un nuevo nombre, que refleje siglos de intercambios culturales entre pueblos de diferentes continentes y borre de una vez la referencia colonial que aún marca su designación oficial.
José Eduardo Agualusa, escritor angoleño premiado internacionalmente y traducido a más de 30 idiomas, regresa a Río de Janeiro — ciudad donde vivió durante dos años, hace más de dos décadas — para participar en el festival cultural gratuito Remexe Rio, cuya primera edición tiene lugar este sábado en el Paço Imperial, en el centro histórico de la capital fluminense.
El autor es considerado una de las voces más representativas de la literatura lusófona contemporánea, con obras que transitan entre la ficción histórica, el realismo mágico y la narrativa periodística, conquistando lectores en países tan distintos como Alemania, Estados Unidos, Francia y Japón a lo largo de su trayectoria literaria en las últimas tres décadas.
En conversación con el GLOBO antes del evento, Agualusa presentó una reflexión provocadora sobre la lengua que une a los países de expresión portuguesa: según él, el idioma fue construido y sofisticado a lo largo de los siglos mediante el contacto intenso con decenas de otras lenguas y culturas de diferentes partes del mundo, lo que lo convierte en mucho más que un simple legado colonial.
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Entre los idiomas que contribuyeron a moldear lo que hoy se llama lengua portuguesa, el escritor destaca el árabe, el kimbundo, el guaraní, el kikongo, el umbundo y el macua, cada uno responsable de dejar marcas profundas en el vocabulario, la fonética y la identidad cultural de quienes hablan este idioma en sus múltiples países y regiones.
Esta trayectoria histórica de encuentros e influencias recíprocas es, para Agualusa, argumento suficiente para cuestionar la nomenclatura actual del idioma, que aún lleva en el nombre una referencia exclusiva al origen colonial portugués, sin contemplar la pluralidad que el idioma ha acumulado a lo largo de su evolución por diferentes territorios, culturas y generaciones alrededor del planeta.
La solución propuesta por el escritor es sustituir la designación por algo como «Língua Geral», expresión que, en su visión, representaría con mayor precisión lo que el idioma efectivamente es hoy: un territorio de encuentros y afectos, construido colectivamente por pueblos distintos a lo largo de siglos de convivencia, resistencia y transformación cultural en diferentes continentes del globo.
Debate en el Paço Imperial reúne escritores de Angola y Portugal

La propuesta será formalmente debatida este sábado, a las 17h30, durante una conversación que Agualusa tendrá con el escritor portugués Marco Franco dentro de la Sala dos Archeiros, en el Paço Imperial, en un evento abierto al público sin cobro de entrada y sin distribución previa de contraseñas o cualquier tipo de inscripción anticipada necesaria para participar.
El festival Remexe Rio reúne escritores, artistas y pensadores en torno a discusiones sobre cultura, lenguaje e identidad brasileña, transformando el Paço Imperial — espacio históricamente asociado a la llegada de la familia real a Brasil a principios del siglo XIX — en escenario de debates sobre literatura, diversidad cultural y los rumbos de las expresiones artísticas en lengua portuguesa.
Además del debate sobre la nomenclatura de la lengua, el evento también marca el lanzamiento de la nueva novela de Agualusa, ‘Todo sobre Dios’, publicada por la editorial Tusquets, ambientada en el desierto angoleño y centrada en temas como finitud, culpa, redención y memoria a través de la relación tensa y profunda entre un padre y su hija a lo largo de una jornada de autoconocimiento.
El libro integra una producción literaria extensa y reconocida internacionalmente, con obras ya traducidas a más de 30 idiomas y premiadas en diferentes países, consolidando a Agualusa como una de las referencias obligatorias de la literatura producida en los países de lengua oficial portuguesa en todo el mundo a lo largo de las últimas tres décadas de intensa actividad creativa.
Para quienes desean participar del debate, basta con acudir a la Sala dos Archeiros, en el Paço Imperial, a las 17h30 de este sábado, ya que el evento es completamente gratuito y no exige ningún tipo de registro, inscripción o retirada anticipada de entradas, haciendo el acceso a la discusión sobre la lengua portuguesa accesible a cualquier persona interesada en el tema.
El Brasil africano que encanta al escritor angoleño
Cuestionado sobre lo que más le encanta y lo que más le entristece al pensar en Brasil, Agualusa respondió con la claridad y la precisión que marcan su estilo literario, revelando una relación afectiva intensa con el país donde vivió y que continúa presente como referencia constante de su imaginario creativo e intelectual a lo largo de toda su trayectoria.
Desde el punto de vista del encantamiento, el escritor destaca a las personas, la naturaleza, la alegría y la generosidad de los brasileños, clasificando estos rasgos como características de la gran mayoría de la población y mencionando de manera especial el legado cultural africano que atraviesa y define la identidad nacional en manifestaciones como el samba, la culinaria y las formas de afecto que el país ha desarrollado a lo largo de su historia.
«Me gusta el Brasil que inventó la samba, que acogió el cafuné y el calulu, que sabe tocar y abrazar», afirmó Agualusa, al citar palabras que ejemplifican la influencia africana en la cultura brasileña, incluyendo «cafuné», de origen kimbundo, y «calulu», plato típico de Angola que encontró variaciones y adaptaciones también en la culinaria de las regiones costeras de Brasil a lo largo de los siglos.
Por otro lado, el crecimiento de la intolerancia, el rencor, la brutalidad y la falta de elegancia en Brasil es lo que más le entristece — y el escritor es enfático al afirmar que este fenómeno no es exclusivo del país, sino parte de un movimiento global que observa con profunda aprensión en diferentes sociedades y contextos políticos alrededor del mundo contemporáneo.
El autor también habló sobre su fascinación por los orígenes de las palabras, citando «cafuné», derivado del kimbundo, y «capim», oriundo del guaraní, como ejemplos concretos de cómo el idioma acumuló influencias a través del contacto entre culturas distintas que moldearon el portugués contemporáneo a lo largo de los siglos de su formación histórica en múltiples territorios y contextos sociales.
Otra palabra mencionada por él es «oxalá», de origen árabe, que llegó al portugués a través de la expansión islámica por la Península Ibérica durante la Edad Media y que hoy integra el vocabulario cotidiano de hablantes en diferentes países, demostrando la extraordinaria capacidad de la lengua de integrar, transformar y preservar influencias externas a lo largo del tiempo de forma natural y permanente.
Agualusa también destacó la belleza de pares de palabras como «mar» y «madre», casi idénticas en el portugués, como ejemplos de la musicalidad y la riqueza semántica de un idioma que, según él, merece ser celebrado no solo como herencia colonial, sino como construcción colectiva y viva de múltiples pueblos y generaciones que a lo largo de los siglos le dieron formas, sonidos y significados nuevos y permanentes.

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