Especialista de la USP revela cómo el país, rico en minerales estratégicos, pierde la oportunidad de procesar materiales de miles de dólares por no producir insumos que cuestan centavos.
La soberanía nacional y la explotación de recursos estratégicos han vuelto al debate, pero Brasil continúa en una posición vulnerable. A pesar del inmenso potencial en tierras raras, el país sigue como un mero exportador de materia prima, sin agregar valor. La razón, según el profesor de la USP Cláudio Schon, es sorprendente: dejamos de procesar materiales de altísimo valor por no poder producir insumos básicos y baratos.
Riqueza mineral sin beneficiamento industrial
El gran desafío de Brasil en el sector de minerales estratégicos fue señalado por el profesor de la USP, Fernando Landgraaf: no basta solo con extraer. Es crucial procesar el mineral y, finalmente, tener una industria que transforme los metales en productos. Sin esta cadena completa, el país pierde la parte más lucrativa del negocio.
La dimensión de esta oportunidad perdida es asombrosa, como resume el profesor Cláudio Schon: «Dejamos de procesar algo que cuesta 5 mil dólares el gramo porque no podemos producir algo que cuesta 50 centavos el litro«.
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Cómo Brasil perdió la vanguardia en el sector
Irónicamente, Brasil ya estuvo a la vanguardia tecnológica. Hace décadas, el país no solo investigaba, sino que también producía materiales de alto valor, como superaleaciones de níquel y aleaciones de aluminio aeronáutico.
No obstante, proyectos estratégicos fueron descontinuados, como el desarrollo de imanes a base de tierras raras en el Instituto de Física durante los años 1980, componentes vitales para tecnologías modernas. El retroceso es tan grande que, hoy, un colaborador del profesor Schon tuvo que importar una aleación especial de aluminio de Europa por no encontrarla disponible en el mercado nacional.
¿Dónde están los emprendedores para invertir?
Desde la perspectiva de Schon, la culpa por la estancación no es de la academia ni del gobierno. Él es enfático al afirmar: «La universidad hace su trabajo, siento que el gobierno hace su trabajo. Lo que falta ahora es la respuesta del empresariado«. El profesor lamenta la ausencia de emprendedores con visión y capital dispuestos a invertir para rescatar estas tecnologías en el país.
El factor que desestimula la innovación en la industria
Complementando el análisis, el periodista Luís Nassif señala otro gran villano: el alto costo del capital en Brasil. Con una tasa Selic elevada durante tanto tiempo, los empresarios tienen un mayor incentivo para invertir en el mercado financiero que en innovación industrial, que es vista como una actividad de mayor riesgo y retorno más lento.
Un camino hacia el futuro tecnológico
A pesar del escenario, iniciativas como el proyecto de hidrógeno verde del RCGI (USP/Shell) muestran un camino posible. La investigación, centrada en obtener hidrógeno a partir del etanol, elude riesgos de transporte y aprovecha un recurso abundante en Brasil.
Según Schon, esta debería ser una apuesta central. El etanol es una de las formas más seguras de transportar hidrógeno, y la tecnología posee un enorme potencial de aplicación y exportación, representando una nueva oportunidad para la innovación nacional.

O governo faz o seu trabalho? A universidade fez o seu trabalho?
afff… que mundo esse professor da USP vive?!?
Na década de 80, no governo militar, o governo investia em tecnologia, mas o governo que sucedeu tentou passar esses investimentos para a iniciativa privada, mas com a taxa de juros muito alta ninguém quer arriscar investir em novas tecnologias. Outro fator é a insegurança jurídica, a insegurança tributária e a falta de políticas públicas mais concretas para exploração de terras raras. A maioria dessas terras estão em terras indígenas, e proibidas de serem exploradas.