Inversores con US$ 15 billones deben adoptar un nuevo enfoque en el sector de minería para atender la creciente demanda de minerales y metales necesarios para la transición verde
La transición global hacia una economía de bajo carbono depende de tecnologías como la energía solar, eólica y vehículos eléctricos, todas ellas fuertemente dependientes de minerales y metales. No obstante, para que el sector de minería pueda atender la creciente demanda de estos recursos esenciales, los inversores necesitan adoptar un nuevo enfoque.
Un reciente informe de la Global Investor Commission on Mining 2030, respaldada por grandes inversores con US$ 15 billones en activos, como el California State Teachers’ Retirement System y la Allianz Investment Management, hace recomendaciones claras sobre cómo los inversores pueden promover una industria minera más sostenible.

Minería y la transición verde: una necesidad urgente
La demanda de minerales está a punto de triplicarse para 2030, según la Agencia Internacional de Energía, como parte de los esfuerzos globales para alcanzar la meta de cero emisiones netas para 2050.
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El norte de Santa Catarina puede convertirse en un nuevo polo de minerales estratégicos, después de que el Servicio Geológico de Brasil encontrara concentraciones elevadas de tierras raras en Joinville y Garuva, destacándose el neodimio, utilizado en los imanes que mueven motores eléctricos y turbinas, aunque la minería aún depende de nuevos estudios.
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La minería de tierras raras en Minas se convierte en caso judicial tras sospecha de radiactividad por encima del límite y puede cambiar el rumbo del licenciamiento.
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Gigantescos camiones sin nadie en la cabina ya han movido más de 8,6 mil millones de toneladas de roca y mineral por el mundo, el equivalente a más de mil Grandes Pirámides, y todo esto sin una sola lesión registrada.
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A mayor mina de metales preciosos en construcción en el mundo está situada sobre una capa de mineral 25 veces más gruesa que las minas comunes de Sudáfrica, y acaba de conectar un tercer pozo que quintuplicará la extracción de platino, paladio y oro.
La electrificación del transporte, por ejemplo, requiere una cantidad mucho mayor de insumos minerales que las tecnologías a combustión. Un vehículo eléctrico típico requiere seis veces más minerales que un coche convencional.
Por lo tanto, las empresas que extraen, refinan y transportan estos materiales se vuelven esenciales en la transición energética.
Pero, para que esto ocurra de manera sostenible, es necesario superar el historial de daños ambientales y sociales asociados al trabajo con minerales, como la contaminación por residuos tóxicos y el uso de trabajo infantil.
El papel de los inversores en la transformación del sector
Adam Matthews, presidente de la Comisión de Minería y director de inversiones de la Junta de Pensiones de la Iglesia de Inglaterra, destaca que, a pesar de la importancia sistémica del sector de minería, ha sido penalizado por los inversores debido a su historial de escándalos.
Muchos inversores que siguen principios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) tienden a subestimar el sector. Sin embargo, según Matthews, es hora de cambiar esta postura y adoptar un enfoque más estratégico e intencional hacia el sector de minerales.
Argumenta que, sin un compromiso a largo plazo por parte de los inversores, será difícil para las empresas mineras atraer el capital necesario para atender la demanda futura de manera responsable.
Para ello, los inversores necesitan entender mejor el ecosistema de minería e identificar formas de influir en las prácticas ambientales y sociales del sector.
Recomendaciones para los inversores y el futuro de los minerales
El informe de la Global Investor Commission on Mining 2030 propone seis objetivos estratégicos para los inversores, centrados en el desarrollo de un conjunto común de expectativas y en la promoción de mejores prácticas ambientales y sociales.
Entre las principales recomendaciones se encuentra el compromiso directo con las empresas mineras para impulsar mejoras en el sector.
George Cheveley, gestor de cartera de Ninety One, señala que el apoyo de los inversores es crucial en un sector intensivo en capital como la minería.
El simple desinversión no ofrece soluciones para los problemas del sector y puede incluso retrasar el progreso en la transición energética. En cambio, se requiere un esfuerzo colaborativo para mejorar las prácticas de las empresas mineras.
Fredric Nyström, jefe de sostenibilidad y gobernanza del fondo de pensiones sueco AP3, complementa esta visión al destacar que la influencia de los inversores se extiende más allá de las empresas mineras.
Las industrias que dependen de estos minerales, como el sector automotriz y el de energías renovables, también se ven afectadas.
Es decir, aunque un inversor no tenga exposición directa a la minería, puede estar financiando empresas que dependen de los minerales extraídos.
El papel de los grandes inversores en la transición verde
La comisión, que cuenta con miembros como Legal & General Group Plc, Scottish Widows y Royal London Asset Management, está comprometida en transformar el sector de minería para hacerlo ambiental y socialmente responsable.
El involucramiento de grandes inversores con el sector de minería es fundamental para garantizar que la industria evolucione para satisfacer las demandas de la transición verde de manera sostenible.
Los inversores tienen el poder de influir en las prácticas del sector de minería, garantizando que se convierta en un pilar de la economía de bajo carbono, sin sacrificar el medio ambiente y las comunidades afectadas.
El futuro de la transición energética depende de una colaboración eficaz entre las empresas mineras y los inversores, y el compromiso a largo plazo de los inversores será esencial para ese éxito.
Conclusión: El informe de la Global Investor Commission on Mining 2030 destaca la importancia del papel de los inversores en reformular el sector de minería, alineándolo con las necesidades de la transición verde.
Con una demanda creciente de minerales esenciales para tecnologías limpias, es imperativo que los inversores adopten un enfoque más activo e intencional, promoviendo mejores prácticas ambientales y sociales en el sector.

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