Fundador de MRV y Banco Inter, denuncia el «ciclo perverso» causado por las altas tasas de interés en Brasil. Según él, la política monetaria actual sofoca el crédito, aumenta la morosidad y amenaza la sostenibilidad económica. Menin pide una unión entre el gobierno y los agentes económicos para estabilizar el mercado y evitar daños irreversibles.
La economía brasileña puede estar caminando hacia un callejón sin salida, donde las altas tasas de interés amenazan tanto la estabilidad del mercado como el bolsillo de la población.
Este es el aviso de Rubens Menin, fundador de MRV, Banco Inter y CNN Brasil, en entrevista con Folha de S.Paulo.
Menin trazó un escenario de preocupante inestabilidad causado por la elevación de la tasa Selic, que puede llegar al 15% hasta finales de 2025.
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En el segundo párrafo de su análisis, Menin dejó claro que el problema va más allá de los fríos números de la política monetaria.
El aumento de las tasas de interés afecta directamente el acceso al crédito, reduciendo la capacidad de inversión y consumo, lo que perjudica sectores fundamentales como el inmobiliario.
Según el empresario, estamos viviendo un ciclo donde «[el mercado] va sangrando, sangrando, hasta un momento en que no hay vuelta atrás.»
Impactos en el sector inmobiliario
El sector inmobiliario, donde MRV se destaca como una de las empresas más grandes del mercado, es uno de los más afectados por la elevación de la Selic.
A pesar de los esfuerzos de programas como Minha Casa, Minha Vida y el SBPE (Sistema Brasileño de Ahorro y Préstamo) para mitigar los efectos de las altas tasas, la escasez de recursos ha dificultado la oferta de crédito para las diferentes franjas de ingreso.
Menin destacó que, aunque estos mecanismos tengan algún control, no son suficientes para sostener el crecimiento del sector.
«Las altas tasas son una verdadera trampa para la economía», afirmó Menin. «Comprometen el ingreso de las personas y debilitan no solo el mercado inmobiliario, sino también otros sectores esenciales.»
Crítica a la comunicación del gobierno
Otro punto destacado por Menin es la falta de claridad en la comunicación del gobierno federal, especialmente en relación con la responsabilidad fiscal.
Declaraciones confusas y contradictorias han generado inseguridad en el mercado, agravando la volatilidad de las tasas de interés futuras y alimentando un ciclo negativo.
En sus palabras, “Estamos perdiendo la guerra de la comunicación, y cuando esto sucede, el mercado entra en estado de alerta.
Las tasas de interés futuras suben, y el Banco Central intensifica sus medidas de control. El resultado es un ciclo perverso que perjudica toda la economía.”
Menin defiende que el gobierno y el sector privado deben trabajar juntos en una agenda común para estabilizar las expectativas y garantizar un ambiente de negocios más predecible.

Reflejos en el sector bancario
Los impactos no se limitan al sector inmobiliario. En el sector bancario, el aumento de las tasas también ha causado estragos significativos.
Aumento de la morosidad, mayor restricción de crédito y caída en la capacidad de concesión de préstamos son algunos de los problemas enfrentados.
En Banco Inter, donde Menin actúa como uno de los fundadores, la estrategia ha sido endurecer los criterios para el análisis de riesgo, lo que acaba perjudicando principalmente a las capas más vulnerables de la población.
Menin refuerza que “la restricción del crédito es perjudicial tanto para las personas como para las empresas, pues dificulta la captación de recursos en momentos de crisis.”
Necesidad de alineación
Para Menin, el escenario actual exige un esfuerzo colectivo y coordinado. Aunque reconoce la importancia de la independencia del Banco Central, también destaca que las políticas fiscal y monetaria necesitan estar mejor alineadas.
«Vivimos un momento extremadamente delicado, donde el escepticismo respecto a la economía brasileña está cada vez más evidente», afirmó.
Esta falta de sintonía entre las esferas económicas hace que el ambiente de negocios sea menos predecible y aleja inversiones, dificultando aún más el crecimiento del país.
Para el empresario, es esencial que el diálogo entre los agentes económicos se fortalezca para evitar un agravamiento de la crisis.
¿La solución es posible?
El futuro económico de Brasil depende de acciones coordinadas entre el gobierno, el sector privado y la sociedad.
Menin cree que, con el alineamiento correcto de las políticas económicas y una comunicación clara, es posible revertir el ciclo perverso de las altas tasas de interés.
Pero la pregunta que queda es: ¿Brasil está listo para enfrentar este cambio y buscar soluciones sostenibles?

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