Con el aumento de la generación distribuida, el ONS presentó a la ANEEL un plan de emergencia para gestionar excedentes de energía y evitar sobrecarga en el Sistema Interconectado Nacional (SIN). La medida busca preservar el equilibrio entre carga y generación.
El avance de la generación distribuida en Brasil — impulsado principalmente por sistemas solares y pequeñas centrales hidroeléctricas — ha traído nuevos desafíos para el equilibrio de la energía en el Sistema Interconectado Nacional (SIN). Ante este escenario, el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) envió a la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL), el pasado viernes (31), un Plan de Emergencia para la Gestión de Excedentes de Energía.
La propuesta surge como una respuesta preventiva al riesgo creciente de sobrecarga y exceso de oferta de energía en las redes, lo que puede comprometer la estabilidad del sistema y generar desconexiones en cadena. Según el ONS, el objetivo es establecer directrices claras para lidiar con situaciones críticas, cuando las medidas tradicionales de control ya no sean suficientes para equilibrar la operación eléctrica nacional.
Plan de emergencia prioriza seguridad y control de la oferta de energía
El nuevo plan presentado por el ONS busca garantizar la estabilidad del SIN, incluso ante la rápida expansión de las fuentes descentralizadas de generación. Entre las medidas propuestas, destaca la gestión temporal de las Usinas del Tipo III — pequeñas unidades generadoras conectadas a la red de distribución, como las PCHs (Pequeñas Centrales Hidroeléctricas).
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Estas usinas, generalmente de pequeño porte, podrán tener su producción de energía reducida de forma controlada en momentos de emergencia, evitando la sobrecarga de líneas y manteniendo el equilibrio entre carga y generación. Aunque el ONS no tenga control directo sobre estas unidades, el plan prevé mecanismos de coordinación con las distribuidoras y generadores, permitiendo ajustes rápidos cuando sea necesario.
La medida es considerada una acción de última instancia, a ser aplicada solo cuando no haya alternativas operativas viables. En otras palabras, se trata de un recurso de emergencia destinado a proteger la integridad del sistema eléctrico nacional, especialmente en períodos de alta generación y bajo consumo.
ONS refuerza la importancia de la estabilidad del sistema interconectado
De acuerdo con Christiano Vieira, director de Operación del ONS, el plan tiene un carácter esencialmente preventivo y técnico. “Esta medida excepcional preserva el equilibrio entre carga y generación y garantiza la estabilidad del Sistema Interconectado Nacional (SIN). En el escenario actual de expansión de la generación distribuida, este cuidado es fundamental para asegurar la continuidad del suministro de energía y evitar riesgos a la operación del sistema”, afirmó el ejecutivo.
El ONS ha observado un aumento significativo en la participación de fuentes descentralizadas en la matriz eléctrica, principalmente con el crecimiento acelerado de la generación solar distribuida en los últimos años. Este cambio, aunque positivo para la sostenibilidad, exige nuevas estrategias de control y planificación, ya que la producción de energía renovable es más variable y depende de factores climáticos.
Desafíos del equilibrio energético en tiempos de transición
Con la expansión de la generación distribuida, el sistema eléctrico brasileño enfrenta un nuevo paradigma operacional. El flujo de energía, antes unidireccional — de las grandes usinas a los consumidores —, se ha vuelto más complejo, con miles de pequeños productores inyectando energía en la red.
Este fenómeno ha exigido un mayor grado de coordinación entre el ONS, las distribuidoras y los generadores independientes, sobre todo en momentos de baja demanda y alta producción, como en días de sol intenso o en períodos de vientos fuertes en las regiones que albergan parques eólicos.
El plan de emergencia presentado busca justamente prevenir inestabilidades y preservar la seguridad operativa del SIN, evitando interrupciones que puedan impactar el suministro de energía a gran escala. Así, Brasil se anticipa a los desafíos de una matriz cada vez más diversificada, combinando eficiencia, tecnología y sostenibilidad.
