Con solo 600 habitantes y situada a 2 metros sobre el mar, Miquelón prepara un cambio gradual a una colina, intentando mantener viva su comunidad ante inundaciones, tormentas y riesgo de desaparición en un futuro próximo
Miquelón, un pueblo de unos 600 habitantes en San Pedro y Miquelón, prepara una reubicación climática a una colina a 40 metros de altitud tras inundaciones, tormentas y el riesgo de desaparecer debido al avance del nivel del mar.
Reubicación climática intenta salvar Miquelón
La comunidad se encuentra frente a la costa canadiense, al sur de Terranova. Sus casas están a solo 2 metros sobre el nivel del mar, una condición expuesta al avance del océano.
El nuevo terreno se encuentra en una colina cubierta de hierba, a unos 800 metros de la aldea actual. Desde lo alto, aparecen aproximadamente 400 construcciones.
-
Científicos encuentran volcán de lodo activo escondido en un cráter de 300 metros en el fondo del Ártico — y descubren vida que sobrevive de metano en lugar de luz solar
-
Científicos encuentran volcán de lodo activo escondido en un cráter de 300 metros en el fondo del Ártico — y descubren vida que sobrevive de metano en lugar de luz solar
-
Científicos encuentran volcán de lodo activo escondido en un cráter de 300 metros en el fondo del Ártico — y descubren vida que sobrevive de metano en lugar de luz solar
-
Científicos encuentran volcán de lodo activo escondido en un cráter de 300 metros en el fondo del Ártico — y descubren vida que sobrevive de metano en lugar de luz solar
Una vez completado, el cambio debería convertir a Miquelón en el primer pueblo francés reubicado por la emergencia climática.
Para el alcalde Franck Detcheverry, la prioridad es preservar la comunidad sin romper la identidad.
Alerta de 2014 restringió construcciones
El plan cobró fuerza en 2014, cuando François Hollande se convirtió en el primer jefe de Estado francés en visitar Miquelón. Advirtió a los residentes que el pueblo podría desaparecer.
La preocupación provenía de la previsión de que el nivel del mar suba hasta un metro para finales de siglo. Después de eso, la localidad entró en un plan de prevención de riesgos costeros.
La medida prohibió nuevas construcciones, afectando directamente el futuro del pueblo. Sin casas nuevas, muchos residentes entendieron que continuar allí significaría limitar el crecimiento y expulsar a las familias.
La resistencia inicial disminuyó después de que dos tormentas consecutivas inundaran residencias y dañaran propiedades. El riesgo dejó de ser solo una previsión y entró en la rutina local.
Huracán Fiona aceleró decisión municipal
El proceso avanzó en 2022, después de que Miquelón escapara por poco del huracán Fiona, uno de los eventos climáticos más costosos de la historia de Canadá. Desde entonces, el ayuntamiento trató el cambio como prioridad.
La reubicación climática implica la construcción de una nueva área con casas, infraestructura básica y un refugio contra tormentas. La estructura busca proteger a la población durante eventos extremos.
La transición se realizará gradualmente, manteniendo ambas áreas conectadas. Mientras la mayoría de los residentes permanezcan en la parte antigua, el ayuntamiento, la escuela y otros edificios públicos permanecerán donde están.
Fondo Barnier financiará recompra de inmuebles
El cambio contará con el apoyo financiero del gobierno francés mediante el uso inédito del Fondo Barnier. El mecanismo fue creado para ayudar a los ciudadanos cuyas casas están amenazadas por la crisis climática.
El fondo prevé la recompra de los inmuebles en riesgo. Normalmente, los residentes tendrían que irse poco después de la compra por parte del gobierno, pero el ayuntamiento negoció tres años para construir nuevas viviendas.
La previsión es reubicar entre siete y ocho casas por año. Por ahora, la adhesión es voluntaria, y casi 50 personas ya se han inscrito.
El mes pasado, nueve residentes firmaron contratos de alquiler y recibieron licencias de construcción. Los trabajadores comenzaron a llevar agua y electricidad desde el pueblo actual hasta la colina.
Residentes enfrentan apego, pérdidas y dudas
Entre los primeros participantes se encuentra Phillippe Detcheverry, ejecutivo jubilado de una empresa de servicios públicos. Él construyó su propia casa hace 40 años, como muchos habitantes.
Después de enfrentar inundaciones, afirma que dejar la propiedad se hizo más fácil. La propiedad perdió valor ante los riesgos costeros, y construir en un área segura se convirtió en una forma de proteger a sus hijos.
El cambio, sin embargo, divide opiniones. Algunos residentes aún creen que hay tiempo antes de que la amenaza se vuelva inevitable. Otros evitan discutir el tema porque las conversaciones se vuelven tensas.
En una comunidad pequeña, todos se conocen. Muchas relaciones son cercanas, y las decisiones sobre la casa, la calle, la iglesia, el cementerio y los recuerdos familiares conllevan un peso emocional e histórico.
Nueva aldea intenta preservar tradición y futuro
Bernard Briand, presidente de San Pedro y Miquelón, apoya la cesión del terreno, pero cuestiona si será posible recrear el alma de la aldea en otro lugar.
Arquitectos involucrados dicen que la nueva Miquelón intentará llevar elementos de la antigua. Los residentes podrán construir sus propias casas, manteniendo una tradición local, y parte de los materiales deberá ser reutilizada.
La prioridad inmediata, sin embargo, es sacar a las personas de la zona más vulnerable. Además de la amenaza del mar, Miquelón también enfrenta problemas económicos y demográficos que presionan su permanencia.
La pesca del bacalao, base histórica de la región, colapsó a principios de los años 90, y la economía local nunca se recuperó totalmente. Sin universidad, muchos jóvenes se van y no regresan.
Para los defensores del cambio, la nueva aldea puede abrir espacio para viviendas, atraer a jóvenes de vuelta y garantizar la continuidad. El riesgo ahora es político, porque aún habrá elecciones locales el próximo año.
No está claro si un futuro gobierno mantendrá el proyecto. Para Franck Detcheverry, sin la reubicación climática, Miquelón perdería su futuro.
Con información de The Guardian.

¡Sé la primera persona en reaccionar!