Después de articularse con Argentina y también con Brasil en busca de más gas, y negar que el país pueda padecer la falta de este recurso, la estatal boliviana que controla petróleo y gas, YPFB, anuncia que está a punto de realizar una de las mayores inversiones jamás hechas por la empresa en cuanto a exploración: R$ 324 millones, solo en 2023.
El PRU, Plan de Reactivación de Upstream, contiene 32 proyectos de exploración. Nueve de ellos ya han sido concluidos y en 16, las obras, ya iniciadas, están en curso. En perspectiva, están los nuevos CSPs, Contratos de Servicios Petrolíferos, de producción y exploración entre YPFB y Canacol Energy Colombia, y entre Vintage Petroleum Boliviana.
Con la medida, la estatal boliviana tiene expectativas de que las reservas de energía puedan ser repuestas. Sin embargo, los mercados, en especial el de Brasil, se muestran preocupados por el declive que la producción de Bolivia ha experimentado desde 2015. El mensaje de YPFB es que las inversiones programadas serán capaces de garantizar que no falte gas para los bolivianos.
Y, además de las inversiones financieras, también se están realizando inversiones estructurales, como por ejemplo, la perforación de nuevos pozos.
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Recientemente, la consultora Wood Mackenzie publicó un informe en el que la situación boliviana era de falta de éxito exploratorio y un rápido declive de la producción. Este declive causa impactos en la exportación, y Brasil temió quedarse sin la posibilidad de importar gas hacia finales de esta década.
Eso fue lo que provocó en YPFB la necesidad de manifestarse sobre las sospechas de que Bolivia dejaría de exportar para importar. Según la estatal, este hecho no está en sus planes.
Otra consultora, Gas Energy, también prevé un declive continuo en Bolivia. Sin embargo, dado que no se han realizado nuevos descubrimientos en los últimos años, afirman que el país tiene gas suficiente para exportar y para satisfacer la demanda interna.
En este escenario, la aproximación entre Argentina y Brasil está en el centro de atención del sector del petróleo y gas. El trasfondo de que el país presidido por Luís Inácio Lula da Silva invertiría en el gas del país presidido por Maurício Macri se confirmó con las declaraciones del presidente Lula de ayer (23): Brasil “creará las condiciones para financiar, a través del BNDS, el gasoducto Néstor Kirchner”, afirmó.
Con el acuerdo, ambos países creen que se beneficiarán de un gas más barato y de una asociación fortalecida para la transición energética que el mundo necesita para garantizar la sostenibilidad y condiciones climáticas viables. Argentina ya ha declarado la cifra necesaria para concluir el segundo tramo del gasoducto: US$ 689 millones. El proyecto contempla que los argentinos dejen de importar de Bolivia y pasen a favorecer la importación de Brasil, de la reserva de Vaca Muerta.
El ministro de Economía de Argentina, Sergio Massa, afirmó que el gas argentino será más barato para Brasil que el gas boliviano. Conjuntamente, Argentina y Brasil también anunciaron que el acuerdo del gasoducto no será el único. Otros compromisos del sector de energía están en marcha, como estudios para el desarrollo de proyectos que fomenten cadenas y complejos binacionales y regionales de transición energética. Convergencia es la palabra clave de ambos países.

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