Gracias al Programa Energía Fuerte en el Campo, productores rurales del norte de Río Grande del Sur amplían la irrigación, modernizan agroindustrias y garantizan energía trifásica de calidad en sus propiedades
El Programa Energía Fuerte en el Campo, lanzado por el gobierno de Eduardo Leite en 2020, se convirtió en un divisor de aguas para el agro de la región Norte de Río Grande del Sur, según una publicación.
La iniciativa, que califica redes de energía eléctrica en la zona rural, ya ha beneficiado a 12,4 mil propiedades, promoviendo avances concretos en la productividad y en el bienestar de las familias del campo.
Con la instalación de redes trifásicas, el programa ofrece energía de mayor potencia y estabilidad, permitiendo el uso de equipos modernos en cultivos, granjas y agroindustrias.
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Expansión de la energía trifásica rural y aumento de la producción agrícola
Con la ampliación de las redes trifásicas en 123 municipios del estado de Río Grande del Sur, el programa fortaleció la infraestructura eléctrica rural y impulsó la producción agrícola a una escala sin precedentes.
Se construyeron 973 kilómetros de nuevas líneas, resultado de una inversión estatal de R$ 19,9 millones, que generó un total de R$ 102,1 millones en obras en asociación con cooperativas de electrificación rural.
Estos números reflejan el impacto directo de la política pública en la competitividad del sector y en la sostenibilidad económica del interior del estado.
En Santo Antônio do Planalto, el agricultor Marcel Petry es un ejemplo de los resultados obtenidos. Con el apoyo del Programa Energía Fuerte en el Campo, invirtió en un sistema de irrigación central, lo que revolucionó su producción.
Antes, la cosecha de soja no cubría los costos de producción. Hoy, la productividad saltó de 30 a más de 90 sacos por hectárea, y el maíz pasó de 70 a 250 sacos por hectárea.
Estos resultados demuestran cómo la modernización de la red eléctrica puede transformar la agricultura familiar en un negocio rentable y competitivo.
Jóvenes productores y el futuro sostenible de la agropecuaria gaúcha
La permanencia de los jóvenes en el campo es otro reflejo positivo del Programa Energía Fuerte en el Campo.
El agricultor Igor Fiabani, de Barra do Río Azul, cuenta que la llegada de la energía trifásica trajo nuevas oportunidades para su familia, que se dedica a la producción de soja, maíz, trigo, cerdos y aves.
La energía estable y de alta potencia permite mantener la climatización adecuada de los aviarios, esencial para la productividad de los animales.
Según Igor, esta infraestructura incentiva a los hijos de los productores a continuar el legado familiar, promoviendo la sucesión rural y la valorización del trabajo agrícola.
La madre de Igor, Marli Fiabani, también destaca que la energía es una pieza central en la cotidianidad del campo. Para ella, la electricidad es fundamental para calentar a los animales, alimentar los sistemas automatizados y mejorar la calidad de vida de la familia.
El programa, por lo tanto, no solo garantiza eficiencia productiva, sino que asegura confort y dignidad para quienes viven y trabajan en las áreas rurales gaúchas.
Inversiones récord fortalecen el agro y la sostenibilidad rural
El gobierno estatal anunció en septiembre el mayor desembolso que se haya hecho al Programa Energía Fuerte en el Campo, totalizando R$ 71,3 millones destinados a la quinta fase de la iniciativa.
Esta inversión refuerza el compromiso con el desarrollo sostenible y la innovación energética en el medio rural.
La modernización de las redes de energía no solo reduce pérdidas y fallas en el suministro, sino que también crea condiciones para la instalación de tecnologías de irrigación, climatización y automatización, esenciales para el aumento de la productividad y la eficiencia ambiental.
La asociación con las cooperativas de electrificación rural es un pilar estratégico del programa, asegurando que los recursos lleguen de manera ágil y eficaz a las comunidades agrícolas.
El modelo colaborativo ha sido reconocido a nivel nacional: el programa recibió un premio en Brasilia por el impacto positivo en la inclusión energética y en el fortalecimiento de las cadenas productivas del campo.
Con el avance de las etapas y la ampliación de las inversiones, el Programa Energía Fuerte en el Campo continúa transformando el escenario rural de Río Grande del Sur.
Al garantizar energía eléctrica de calidad, el gobierno de Eduardo Leite promueve desarrollo, innovación y futuro para miles de familias agricultoras que ahora ven en el campo un lugar de oportunidades y prosperidad.
