Auditoría del TCE-PR identificó indicios de irregularidades millonarias en aditivos del Puente de Guaratuba, ya abierto al tráfico en el Litoral de Paraná, mientras el contrato sigue válido hasta octubre de 2026 y aún depende de análisis final por el Plenario del Tribunal.
Inaugurado el 1º de mayo en el Litoral de Paraná, el Puente de Guaratuba entró en la mira del Tribunal de Cuentas del Estado de Paraná tras auditoría señalar indicios de irregularidades que suman R$ 14,8 millones en posible sobreprecio.
Aunque fue elaborado en enero, el informe analiza un contrato que continúa vigente hasta el 17 de octubre de 2026, plazo que aún permite revisión de valores durante la ejecución contractual y eventual compensación en mediciones futuras.
La estructura sustituyó el antiguo cruce por ferry entre Guaratuba y Matinhos y, según el sitio oficial de la obra, redujo el recorrido de 20 a 30 minutos en días normales a cerca de dos minutos.
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Tratada por el Gobierno de Paraná como una inversión de aproximadamente R$ 400 millones, la obra tiene 1.244 metros de extensión, integra la PR-412 y cruza la Bahía de Guaratuba, una de las principales conexiones del litoral paranaense.
Auditoría señala cobros adicionales y fallas en aditivos
En los términos aditivos del contrato, la fiscalización concentró la mayor parte de los cuestionamientos, especialmente en servicios que, en la evaluación técnica del TCE-PR, no deberían haber sido cobrados como adicionales por la empresa responsable de la obra.
Además de este punto, el equipo de auditoría identificó errores en la composición de precios y divergencias entre los cuantitativos previstos en la planilla contractual y los ítems que habrían sido efectivamente usados durante la ejecución.
De acuerdo con la investigación publicada por Tribuna do Paraná, los R$ 14,8 millones corresponden a la suma de diferentes inconsistencias encontradas en el contrato del Puente de Guaratuba.
Como el vínculo contractual sigue en vigor, la fiscalización registró que las fallas aún podrían ser subsanadas dentro del plazo previsto, incluso mediante ajustes financieros en mediciones futuras de la obra.
Entre los ítems de mayor impacto financiero está el llamado apoyo náutico, que incluye botes, marineros, combustible y otras estructuras usadas en el transporte de trabajadores, fiscales y materiales sobre el agua.
Para los auditores, este tipo de gasto forma parte de la propia naturaleza de un puente construido sobre la bahía y, por eso, debería estar previsto desde la propuesta original presentada por la contratista.
Inicialmente estimado en R$ 1,55 millón, el servicio generó, según la auditoría, un perjuicio de R$ 3,57 millones en las mediciones ya realizadas y un daño potencial de R$ 4,46 millones si se mantienen las mismas condiciones.
En este caso, el cuestionamiento del TCE-PR no se limita al precio cobrado, sino que alcanza la propia inclusión del apoyo náutico como ítem adicional en una obra que necesariamente exigía operación sobre el agua.
Drones y tiradores de cables entran en la mira del TCE-PR
También llamó la atención de los auditores la composición de costos relacionada con equipos utilizados en intervenciones en las líneas de energía de alta tensión que cruzan el área del Puente de Guaratuba.
En la planilla aprobada por el DER-PR, constaban cinco drones y 10 conjuntos de tiradores de cables, conocidos como pullers, mientras que la fiscalización señaló el uso efectivo de solo un drone y un conjunto de puller.
La diferencia entre el cuantitativo previsto y el material efectivamente empleado habría provocado, según la auditoría, un perjuicio estimado en R$ 1,59 millón dentro del conjunto de inconsistencias analizadas.
Incluso después de las justificaciones presentadas por el DER-PR, el TCE-PR informó que los argumentos no alejaron la irregularidad señalada y mantuvo los hallazgos con estatus de no saneados.
En respuesta, el Departamento de Carreteras de Paraná rechazó el uso del término “sobrefacturación” y afirmó que un eventual sobreprecio debe ser evaluado por el valor global del contrato, no por ítems aislados.
El órgano también sostuvo que todos los pagos tuvieron fundamento técnico y que divergencias de interpretación pueden ocurrir en obras de alta complejidad, especialmente en contratos con etapas de ingeniería y ejecución integradas.
El proceso aún no ha tenido juicio final en el Tribunal de Cuentas
Según manifestación enviada al reportaje de la Tribuna de Paraná, el TCE-PR informó que el proceso estaba en fase de análisis de las justificaciones presentadas por el DER-PR tras parecer técnico de la Coordinación de Obras Públicas e Ingeniería.
Concluida esta etapa, el caso debe seguir al Plenario del Tribunal, donde los consejeros discutirán el proceso, harán el juicio y podrán definir eventuales determinaciones a ser cumplidas por los responsables.
Hasta ahora, el DER-PR afirma que la tramitación ocurre en fase interna en el Tribunal de Cuentas y que aún no ha habido juicio por los consejeros responsables del análisis final.
La autarquía también declaró que no existe medida cautelar en vigor y reforzó que sigue prestando aclaraciones al órgano de control durante la investigación de las inconsistencias señaladas por la auditoría.
Sobre la diferencia entre la previsión de cinco drones y 10 pullers y el uso de solo un equipo de cada tipo, el DER-PR afirmó que los precios fueron compuestos por cotizaciones de mercado.
Aún de acuerdo con el departamento, las cotizaciones involucraron empresas especializadas y acreditadas por Copel, mientras que la fiscalización de los servicios quedó bajo la responsabilidad de un equipo técnico propio y supervisión especializada.
En el caso del apoyo náutico, el DER-PR alegó que la necesidad de embarcación adicional no constaba en la propuesta original del consorcio contratado para ejecutar el Puente de Guaratuba.
Según la justificación del órgano, interferencias no identificadas previamente serían de responsabilidad del propio departamento, argumento que no alteró el entendimiento técnico mantenido por el equipo de auditoría del TCE-PR.
Consorcio Nova Ponte dice que seguirá manifestación en el proceso
Responsable de la ejecución de la obra, el Consorcio Nova Ponte informó al reportaje que actúa de acuerdo con el contrato y que presentará sus manifestaciones dentro del propio proceso administrativo.
La empresa fue contratada para elaborar los proyectos y ejecutar el puente después de ganar, en 2022, la licitación conducida por el Departamento de Carreteras de Paraná.
Presentada por el gobierno estatal como una de las principales obras de infraestructura del Litoral de Paraná, el Puente de Guaratuba pasó a sustituir el ferry boat en la conexión entre municipios de la región.
Además de reducir la dependencia de la travesía por embarcación, la estructura fue planeada para dar más previsibilidad al desplazamiento de residentes, turistas y servicios que circulan entre Guaratuba y Matinhos.
En este momento, la controversia no involucra la operación del puente abierto al tráfico, sino la ejecución financiera del contrato y la responsabilidad por costos incrementados a lo largo de la obra.
Mientras no haya juicio, los valores señalados por la auditoría permanecen como indicios técnicos en análisis en el Tribunal de Cuentas, sin decisión final del Plenario sobre la regularidad de los actos.
Con el puente ya en funcionamiento y el contrato aún válido hasta octubre de 2026, la discusión pasa a concentrarse en la forma en que las fallas señaladas podrán ser corregidas antes del cierre contractual.
¿En una obra de este tamaño, el control sobre cada aditivo debe ser tratado como detalle técnico o como punto decisivo para proteger el dinero público?
