Entiende cómo la teoría sobre Ratanabá, una supuesta ciudad perdida en la Amazonía, se viralizó en las redes sociales y por qué los científicos la clasifican como una peligrosa fake news.
En los últimos años, una teoría fantástica ha dominado las redes sociales brasileñas: la existencia de Ratanabá, una supuesta ciudad perdida en la Amazonía que sería la «capital del mundo», construida por una civilización avanzada hace 450 millones de años. La narrativa, impulsada por videos y publicaciones virales, resurgió con fuerza, muchas veces ignorada por los grandes medios al principio, pero ganando tracción en grupos de mensajería y foros en línea.
Sin embargo, para la comunidad científica, la historia de Ratanabá no pasa de una elaborada teoría de la conspiración sin ningún fundamento arqueológico, geológico o histórico. Los expertos advierten que, detrás del fascinio con una ciudad perdida en la Amazonía, existe una peligrosa cortina de humo que desvía la atención de problemas reales y urgentes en la región, como la deforestación ilegal y la violencia contra los pueblos originarios.
¿Qué dice la teoría de Ratanabá?

Promovida principalmente por la organización pseudocientífica Dakila Pesquisas, liderada por Urandir Fernandes de Oliveira, la teoría afirma que Ratanabá sería una metrópoli subterránea, localizada en la frontera entre Mato Grosso, Amazonas y Pará. Fundada por la «civilización Muril», la primera de la Tierra, la ciudad tendría tecnologías avanzadas, túneles que se conectan a otras partes del mundo y riquezas incalculables.
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Los defensores de la teoría suelen usar imágenes de satélite y formaciones rocosas como «pruebas», pero ninguna evidencia concreta ha sido presentada.
La ciencia desmiente: ¿por qué Ratanabá es imposible?
Científicos e investigadores de instituciones reconocidas, como la USP y el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía (INPA), son unánimes en refutar la teoría.
Imposibilidad geológica y biológica: La fecha de 450 millones de años es uno de los puntos más absurdos. En ese período, conocido como Ordovícico, la vida en la Tierra era primitiva, restringida a invertebrados marinos. No existían seres humanos, dinosaurios, ni siquiera la selva amazónica tal como la conocemos.
La verdad sobre los geoglifos: Las supuestas «ruinas» mostradas por los teóricos son, en realidad, geoglifos, grandes dibujos hechos en el suelo por antiguas civilizaciones indígenas. El arqueólogo Eduardo Góes Neves, de la USP, explica que estas estructuras, encontradas principalmente en Acre, tienen entre 2.000 y 3.000 años, y no millones.
El peligro detrás del mito
Para el público brasileño, la teoría de Ratanabá es más que una simple historia fantástica. Es peligrosa porque:
Desvía el enfoque de problemas reales: Mientras se discute una ciudad imaginaria, la deforestación, la minería ilegal y la violencia en la Amazonía continúan avanzando.
Desvaloriza la historia indígena: La teoría borra la rica historia de los pueblos originarios, atribuyendo sus construcciones a extraterrestres o civilizaciones míticas.
Incentiva la explotación depredadora: La promesa de tesoros escondidos puede servir como justificativa para nuevas invasiones y deforestación en la selva.
La verdadera riqueza de la Amazonía no está en una ciudad de oro subterránea, sino en su biodiversidad, en su cultura y en los pueblos que la habitan y la protegen desde hace milenios.
¿Y tú, qué opinas? ¿Por qué teorías como la de la ciudad perdida en la Amazonía ganan tanta fuerza en las redes sociales? Deja tu opinión en los comentarios.

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