Incluso El Fin Del Monopolio Del Petróleo, Las Refinerías Privadas Enfrentan Obstáculos Para Acceder A Materia Prima Nacional, Pagando Más Caro Y Perdiendo Espacio En El Mercado, Mientras Brasil Sigue Exportando Petróleo Crudo Y Dejando Miles De Millones En Recaudación Atrás.
A pesar de ser uno de los mayores productores de petróleo del mundo, Brasil vive un paradoja curiosa y preocupante.
Mientras exporta millones de barriles de petróleo crudo por día, las refinerías locales enfrentan dificultades para comprar esa misma materia prima, pagando hasta un 15% más por barriles importados.
Este desajuste representa una pérdida millonaria para las arcas públicas, enciende una alerta sobre la competitividad del sector y refuerza la necesidad urgente de reformas estructurales.
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Según datos de la Refina Brasil, asociación que representa siete refinerías independientes en el país, la falta de acceso competitivo al petróleo nacional obliga a estas empresas a importar hasta un 40% del petróleo que procesan.
Como resultado, los costos aumentan significativamente, mientras que la rentabilidad disminuye.
El presidente de la entidad, Evaristo Pinheiro, estima que las distorsiones regulatorias y tributarias causan un perjuicio de aproximadamente R$ 30 mil millones al año a las arcas públicas entre impuestos federales, estatales y municipales.
La Estructura Monopolista Que Resiste Al Tiempo
Aunque el monopolio estatal del petróleo fue oficialmente cerrado en 1997, Petrobras aún domina la cadena productiva.
Hoy, la compañía representa más del 90% de la producción de petróleo en Brasil y cerca del 60% del mercado de combustibles refinados.
En la práctica, esto mantiene a Petrobras como la principal formadora de precios del sector, impactando directamente la actuación de las refinerías independientes.
Aun cuando hay interés en comprar petróleo nacional, estas refinerías enfrentan dificultades.
Según Pinheiro, Petrobras suele restringir la oferta de petróleo a las independientes o, cuando ofrece, cobra más caro que para sus propias refinerías.
“Aunque hemos terminado con el monopolio del petróleo en Brasil, en la práctica sigue existiendo”, afirma.
Esta práctica, considerada anticompetitiva, ya fue objeto de análisis por parte del Consejo Administrativo de Defensa Económica (Cade), que firmó un acuerdo con Petrobras.
El compromiso prevé la venta de petróleo a las refinerías privadas, pero sin control sobre los precios, lo que mantiene la barrera económica para el sector.
Precio Discriminatorio Y Caso Mataripe
Refina Brasil alega que hay discriminación de precios por parte de Petrobras.
Según la asociación, la estatal vende petróleo a valores más bajos para sus propias refinerías, mientras cobra más a sus competidoras privadas.
Este comportamiento viola los principios de la legislación antimonopolio, según especialistas del sector.
El ejemplo más emblemático es el de la refinería de Mataripe, en Bahía.
Privatizada en 2021 y actualmente operada por Acelen, del fondo Mubadala Capital, la unidad es la segunda mayor del país, con capacidad para refinar 300 mil barriles por día.
Aun así, está obligada a importar casi la mitad del petróleo que utiliza.
Frente a los desafíos, los accionistas ya consideran vender la refinería de vuelta a Petrobras, en un giro que revela los obstáculos del ambiente regulatorio brasileño.
El proceso fue llevado a Cade por la propia Acelen, que acusa a la estatal de distorsionar los precios, pero el caso está parado desde hace casi un año.
Beneficios Fiscales Favorecen La Exportación En Lugar Del Abastecimiento Interno
Uno de los puntos más sensibles del debate está en el modelo de tributación del sector petrolero.
De acuerdo con expertos y con Refina Brasil, la fórmula utilizada por la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) para el cálculo del “precio de referencia” en las exportaciones distorsiona la competencia.
Este cálculo se basa en el petróleo Brent, con descuentos aplicados al petróleo brasileño, incluso cuando el producto del pre-sal tiene calidad superior.
El resultado es que, al exportar a una subsidiaria en el extranjero, la petrolera paga impuestos sobre un valor artificialmente bajo.
En el mercado interno, la tributación se realiza con base en el valor real de la venta, registrado en la factura.
Este desajuste estimula las exportaciones y perjudica el abastecimiento interno y la recaudación tributaria nacional.
Con la Reforma Tributaria en curso, la propuesta de incluir el Impuesto Selectivo sobre la exportación de petróleo fue retirada por el relator Eduardo Braga (MDB-AM).
La medida descontentó a representantes de la industria local, que ven en la imposición un mecanismo de equilibrio.
“Gravar la extracción y no la exportación representa generar empleos en el exterior”, critica Pinheiro.
La expectativa es que el tema vuelva a la agenda del Congreso aún en abril de 2025.
Falta De Estructura Compromete La Autosuficiencia
A pesar de que Brasil produce alrededor de 3,4 millones de barriles de petróleo por día —la octava mayor producción mundial—, el país no tiene capacidad para refinar todo lo que extrae.
La infraestructura de refinación ha crecido solo un 0,37% al año desde 2014, pasando de 2,35 a 2,43 millones de barriles por día.
El déficit actual es de aproximadamente 600 mil barriles diarios, lo que obliga al país a exportar ese excedente por falta de capacidad para procesarlo internamente.
Es un contrasentido: se exporta petróleo crudo e importan gasolina y diésel, con mayor valor agregado.
Además, el país enfrenta vulnerabilidad en el almacenamiento.
Mientras Estados Unidos tiene capacidad para almacenar 500 millones de barriles y China 200 millones, Brasil solo tiene espacio para 2 millones.
Esto hace que Brasil esté más expuesto a crisis internacionales, como bloqueos en el Canal de Suez o en el Estrecho de Ormuz.
Caminos Posibles Y Soluciones En Estudio
Refina Brasil propone que la Unión actúe de manera más directa para garantizar petróleo a las refinerías privadas a través de la PPSA (Pré-Sal Petróleo S.A.).
La idea es crear contratos a largo plazo con subastas promovidas por la PPSA, garantizando acceso previsible y competitivo al petróleo de la Unión.
La propuesta está en discusión con el Ministerio de Minas y Energía y el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE).
Si se implementa, la medida podría reactivar las inversiones en el sector de refinación y reducir la dependencia de las importaciones.
Según proyecciones de Refina Brasil, la construcción de refinerías para suplir el déficit actual generaría 4,5 mil empleos directos y hasta 40 mil puestos de trabajo temporales durante las obras.
Además, el sector podría movilizar R$ 80 mil millones en facturación y generar R$ 20 mil millones adicionales en recaudación.
“No se trata de subsidios, sino de crear condiciones equitativas de competencia”, destaca Pinheiro.
Un Dilema Entre Potencial Y Práctica
Brasil tiene petróleo, pero no logra aprovechar plenamente sus recursos naturales.
La combinación de estructura desfasada, incentivos mal calibrados y concentración de mercado dificulta el desarrollo de una industria nacional de refinación fuerte y competitiva.
Con los debates sobre la Reforma Tributaria y las nuevas directrices de la política energética en curso, el momento es decisivo.
El futuro del sector depende de elecciones que equilibren intereses económicos, justicia fiscal y soberanía energética.

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