El residuo que se convierte en recurso pasó de parques y áreas verdes urbanas a un sistema de bioconversión con larvas de la mosca soldado negra, capaz de transformar excrementos de ganso en biomasa rica en proteínas y frass, un fertilizante orgánico que elevó en un 32% la producción de lenteja de agua.
Investigadores canadienses demostraron que los excrementos de ganso pueden transformarse en proteína y fertilizante con el uso de larvas de la mosca soldado negra, en un proceso que convierte un problema urbano en un insumo biológico. El trabajo mostró que el subproducto generado por las larvas, conocido como frass, aumentó en un 32% la producción de plantas acuáticas utilizadas en sistemas de tratamiento, captura de nutrientes y biomasa animal.
La propuesta parte de una molestia común en parques, céspedes y áreas verdes durante la primavera. La presencia de gansos deja un gran volumen de residuos en el ambiente, genera incomodidad para la población y añade nutrientes que pueden afectar suelos y aguas cercanas.
El residuo que se convierte en recurso cambia la lógica tradicional de limpieza y retirada de los desechos. En lugar de tratar el material solo como descarte, la investigación explora su conversión en biomasa rica en proteínas y en fertilizante natural, dentro de un modelo de economía circular aplicado a espacios urbanos.
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La mosca soldado negra actúa como aliada en la bioconversión
La mosca soldado negra, de nombre científico Hermetia illucens, ya es conocida por la capacidad de sus larvas para consumir materia orgánica en descomposición. En este proceso, transforman los residuos en biomasa rica en proteínas, con potencial de uso en cadenas productivas ligadas a la alimentación animal.
El estudio fue liderado por Rassim Khelifa, de la Universidad de Concordia, y probó el uso de un residuo urbano abundante como alimento para estas larvas. El resultado señaló una alternativa viable para aprovechar los excrementos de aves en sistemas de transformación biológica.
La utilización de la mosca soldado negra ya ocurre a escala industrial en Europa y Asia para tratar residuos alimentarios y producir harinas proteicas destinadas a la alimentación animal, especialmente en la acuicultura. La adaptación de este insecto a residuos urbanos específicos, como heces de aves, amplía el alcance de este tipo de bioconversión.
La mezcla con otros residuos mejora el desarrollo de las larvas
Las larvas consiguen alimentarse exclusivamente de excrementos de ganso, pero el desarrollo mejora cuando este material se combina con otros residuos orgánicos. Esta diferencia indica que los sistemas reales pueden funcionar mejor cuando integran los desechos de aves en flujos mixtos, como restos vegetales y alimentos.
El modelo se asemeja a un compostaje avanzado con insectos, en el que diferentes residuos urbanos se reúnen para ampliar la eficiencia de la transformación. En ciudades europeas, proyectos piloto ya combinan residuos de mercados municipales con insectos para producir fertilizantes locales.
Este diseño refuerza el concepto de residuo que se convierte en recurso dentro del propio entorno urbano. La tecnología no depende de grandes infraestructuras y puede pensarse en sistemas más pequeños, descentralizados e instalados cerca del origen del material recolectado.
Los microorganismos tienen un papel decisivo en el proceso
Los microorganismos presentes en los excrementos también forman parte de la eficiencia del sistema. Cuando el material pasa por esterilización, el rendimiento disminuye, mostrando que la microbiota contribuye a la descomposición inicial y hace que el residuo sea más accesible a las larvas.
Esta interacción entre microorganismos y larvas crea una relación simbiótica dentro del proceso. La descomposición del material no depende solo del insecto, sino también del equilibrio biológico que ya existe en los residuos.
La investigación indica que intentar eliminar completamente estos organismos puede perjudicar el rendimiento de la conversión. En este caso, la presencia natural de la microbiota ayuda al sistema a funcionar mejor y fortalece el uso de procesos biológicos en la gestión de residuos urbanos.
El frass aumenta en un 32% la producción de plantas acuáticas
El frass generado por las larvas actúa como fertilizante orgánico y mostró un resultado significativo en las pruebas con lenteja de agua. La producción de la planta acuática creció un 32%, un dato que sitúa al subproducto entre los principales resultados prácticos del experimento.
La lenteja de agua se utiliza en el tratamiento de aguas residuales, la captura de nutrientes y la producción de biomasa para alimentación animal. El aumento de su productividad puede mejorar diferentes sistemas al mismo tiempo, especialmente aquellos que dependen de plantas acuáticas para eliminar nutrientes y generar biomasa.
El frass también ofrece una liberación más gradual de nutrientes en comparación con los fertilizantes químicos. Esta característica reduce los riesgos de lixiviación y contaminación de acuíferos, haciendo que el fertilizante sea más estable dentro de la propuesta presentada por la investigación.
La aplicación urbana puede reducir la limpieza y el descarte
Para los gestores urbanos, transformar excrementos de ganso en productos útiles puede significar menores costos de limpieza, menor presión sobre los vertederos y generación de recursos locales. El mismo proceso entrega dos resultados al mismo tiempo: proteína obtenida de las larvas y fertilizante orgánico generado por el frass.
La aplicación puede ocurrir en parques urbanos con gran presencia de aves, instalaciones municipales de gestión de residuos o proyectos educativos. El formato también permite demostrar, de manera práctica, cómo un problema visible puede ser incorporado a ciclos productivos locales.
A medio plazo, la tecnología puede combinarse con otras soluciones, como la digestión anaerobia y el compostaje avanzado, para optimizar los flujos de materia orgánica. El residuo que se convierte en recurso cobra fuerza en este escenario al transformar la suciedad urbana en proteína, fertilizante y un ejemplo concreto de economía circular.
Con información EcoInventos

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