La misión Hope de los Emiratos Árabes Unidos llegó a Marte en 2021, se convirtió en la primera sonda interplanetaria árabe y produjo un mapa global inédito de la atmósfera marciana.
Según la NASA, la Hope Probe, llamada Al Amal en árabe, fue lanzada el 20 de julio de 2020 a bordo de un cohete japonés H-IIA desde el Centro Espacial Tanegashima. La sonda representaba la primera misión interplanetaria en la historia de un país árabe e islámico, creada por los Emiratos Árabes Unidos en solo seis años, a partir de un programa espacial que había comenzado oficialmente en 2006. El 9 de febrero de 2021, tras siete meses de viaje, la nave ejecutó una maniobra crítica de 27 minutos para reducir su velocidad de 121 mil km/h a cerca de 18 mil km/h, lo suficiente para ser capturada por la gravedad de Marte.
Según Space.com, la confirmación llegó al control de la misión en Dubái con cerca de 15 minutos de retraso, el tiempo necesario para que la señal recorriera la distancia entre los dos planetas.
La misión Hope marcó la llegada de los Emiratos Árabes Unidos a Marte en solo 50 años de historia nacional
La llegada de la Hope Probe no fue planeada solo como un logro técnico. Según la University of Colorado Boulder, la misión fue diseñada para coincidir con el 50º aniversario de la fundación de los Emiratos Árabes Unidos, país creado en 1971 por la unión de siete emiratos.
-
Venezuela tiene 303 mil millones de barriles de petróleo, pero tiene una producción cinco veces menor que la de Brasil debido a un obstáculo técnico.
-
Óculos con inteligencia artificial ganan premio de £1 millón al reconocer objetos, recordar tareas del día a día y ayudar a personas con demencia a permanecer independientes dentro de casa por más tiempo.
-
Escondidos a cientos de kilómetros de profundidad, dos ríos de roca derretida están devorando la base antigua del continente norteamericano en dirección a las Black Hills, derribando la vieja certeza de que este núcleo era un ancla intocable e inmóvil de la Tierra.
-
Una especie rara de pez llama la atención de los científicos por desafiar teorías evolutivas al prosperar durante más de 100 mil años sin reproducción sexual, gracias a un mecanismo conocido como conversión genética; conoce la molinésia-amazónica.
En medio siglo, la nación pasó de una estructura estatal recién formada a colocar una sonda en órbita de Marte.
Según la misma universidad, el Mohammed Bin Rashid Space Centre, el MBRSC, fue fundado en 2006. En pocos años, los Emiratos lanzaron satélites de observación de la Tierra, desarrollaron el KhalifaSat con ingenieros locales y, en 2014, anunciaron oficialmente la misión a Marte. El salto fue tan rápido que comprimió en pocos años un camino que otras potencias espaciales llevaron décadas en recorrer.
Esa velocidad ayudó a transformar la misión en algo más que un proyecto científico. Se convirtió también en una demostración de capacidad nacional, ambición tecnológica y construcción acelerada de capital humano en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
Hope fue construida con universidades americanas y equipo conjunto entre Dubái y Estados Unidos
Según Physics World, la misión fue desarrollada en asociación entre el MBRSC y tres universidades americanas: la University of Colorado Boulder, la Arizona State University y la University of California, Berkeley. La propia nave, con cerca de 1.500 kilos, fue montada físicamente en las instalaciones del Laboratory for Atmospheric and Space Physics, el LASP, en la Universidad de Colorado.
La construcción no fue una simple subcontratación. El proyecto reunió a ingenieros emiratíes y americanos en un equipo integrado, lo que permitió a los Emiratos acelerar la curva de aprendizaje y absorber capacidad técnica durante el proceso.
Este modelo fue central para hacer viable la misión en el plazo extremadamente corto que el país se había impuesto a sí mismo.
Según Fatma Lootah, integrante del equipo científico del MBRSC, los años anteriores a la llegada a Marte fueron totalmente dominados por la preparación para ese momento. La misión llevaba, al mismo tiempo, expectativa científica, peso político y enorme valor simbólico para toda la región árabe.
Maniobra de inserción orbital de 27 minutos decidió el éxito de la misión sin posibilidad de corrección en tiempo real
La etapa más peligrosa de la Hope Probe fue la inserción orbital en Marte. Según Space.com y la Lahore Astronomical Society, la distancia entre la Tierra y Marte en ese momento era tan grande que cualquier señal tardaba cerca de 11 minutos en llegar. Esto significaba que, si algo salía mal durante la maniobra, el equipo en Dubái solo lo descubriría después de que el problema ya hubiera ocurrido.
Por eso, la sonda necesitó ejecutar toda la secuencia de forma autónoma. Durante 27 minutos, sus seis propulsores trabajaron para desacelerar la nave y permitir su captura gravitacional por el planeta rojo. No había espacio para intervención humana inmediata. Todo dependía del software, de los sensores y de la confiabilidad de la ingeniería embarcada.
Este tipo de operación ayuda a explicar por qué tantas misiones a Marte han fracasado a lo largo de la historia. La ventana de error es mínima, la distancia impide una corrección rápida y cualquier fallo en la secuencia puede significar la pérdida total de la nave. Cuando la confirmación llegó a Dubái, el momento fue tratado como un hito histórico para la exploración espacial árabe.
Órbita de la Hope permitió el primer mapa global completo de la atmósfera de Marte
Según el LASP y la University of Colorado, la gran diferencia de la misión no estaba solo en llegar a Marte, sino en la forma en que fue diseñada para observarlo. La Hope Probe fue colocada en una órbita elíptica entre 20 mil y 43 mil kilómetros de altitud, completando una vuelta alrededor del planeta cada 55 horas.
Esta configuración dio a la sonda una capacidad que misiones anteriores no tuvieron de la misma manera. En lugar de observar regiones limitadas en horarios parecidos, la Hope logró ver Marte a escala global, siguiendo cómo la atmósfera cambiaba en diferentes latitudes, horarios del día y estaciones. Esto permitió construir el primer mapa global completo de la atmósfera marciana.
Este punto es importante porque muchas misiones anteriores de Estados Unidos, Rusia, ESA e India produjeron datos valiosos, pero no tenían una órbita diseñada para capturar este retrato atmosférico global con el mismo patrón de cobertura sistemática.
Los tres instrumentos de la Hope mostraron polvo, vapor de agua, ozono y escape atmosférico en Marte
Según el LASP, la Hope llevaba tres instrumentos científicos. El primero era el Emirates eXploration Imager, el EXI, responsable de observar agua, hielo, polvo, aerosoles, ozono y también generar imágenes de alta resolución de Marte en las bandas visible y ultravioleta.
El segundo era el Emirates Mars Infrared Spectrometer, el EMIRS, que monitoreaba temperatura, vapor de agua y polvo usando infrarrojo térmico. Ya el tercero, el Emirates Mars Ultraviolet Spectrometer, el EMUS, analizaba emisiones ultravioletas en la alta atmósfera, permitiendo estudiar la termosfera marciana y los halos de hidrógeno y oxígeno alrededor del planeta.
La combinación de los tres instrumentos dio a la misión una capacidad rara. Ella lograba conectar fenómenos de la atmósfera baja con los de la atmósfera superior, ofreciendo una visión integrada de cómo se comporta el clima marciano y de cómo el planeta continúa perdiendo gases hacia el espacio.
Hope registró la corona de hidrógeno y oxígeno de Marte con detalle inédito
Según el eoPortal, una de las primeras imágenes científicas importantes enviadas por la misión el 20 de febrero de 2021, apenas 11 días después de la inserción orbital, mostró la corona de hidrógeno y oxígeno alrededor de Marte con una calidad que los científicos aún no habían obtenido de esa forma.
El EMUS capturó imágenes en tres longitudes de onda ultravioleta al mismo tiempo, permitiendo observar el comportamiento de estos átomos en la atmósfera superior. Este resultado ayudó a confirmar que Marte continúa perdiendo atmósfera hacia el espacio, un proceso que a lo largo de miles de millones de años contribuyó a transformar un planeta que ya tuvo más agua y atmósfera más densa en el ambiente frío y enrarecido conocido hoy.
La misión también identificó lo que los científicos llamaron aurora discreta, además de mapear la distribución de polvo, hielo y vapor de agua durante un año marciano completo. Estos datos fueron puestos a disposición de la comunidad científica internacional, ampliando el alcance de la misión mucho más allá de los Emiratos Árabes Unidos.
Sarah Al Amiri se convirtió en símbolo de la misión y del liderazgo femenino en la ciencia espacial árabe
Según el Gulf News, uno de los rostros más asociados al éxito de Hope fue el de Sarah Al Amiri, ingeniera de sistemas de satélites que se convirtió en líder científica de la misión y luego presidenta de la UAE Space Agency. Cuando la sonda llegó a Marte, ella tenía 33 años y pasó a ser vista como una de las figuras centrales del programa espacial emiratí.
La visibilidad de Al Amiri tuvo un peso especial porque la misión también funcionó como un mensaje sobre quién puede liderar ciencia y tecnología de punta en el mundo árabe. La imagen de una ingeniera emiratí en el centro de una operación interplanetaria ayudó a proyectar internacionalmente una narrativa de modernización tecnológica e inversión en capital humano.
Este aspecto fue deliberado desde el inicio. La misión no fue presentada solo como una búsqueda de datos sobre Marte, sino también como una herramienta para inspirar a los jóvenes, ampliar el interés por STEM y reposicionar a los Emiratos Árabes Unidos en el imaginario científico global.
Misión Hope mostró que los Emiratos querían más que llegar a Marte
La Hope Probe no intentó repetir exactamente el modelo americano o ruso de programa espacial. Según las instituciones involucradas, fue concebida como una misión enfocada, rápida, científicamente clara y fuertemente conectada a la transformación interna de los Emiratos Árabes Unidos.
Al entregar el primer mapa global completo de la atmósfera de Marte, la misión aseguró relevancia científica real. Al mismo tiempo, al ser lanzada por un país con centro espacial fundado en 2006 y llegar a Marte en 2021, se transformó en prueba de que los Emiratos querían acelerar su entrada en el grupo de naciones capaces de operar en fronteras tecnológicas extremas.
Al final, la Hope fue más que una sonda marciana. Se convirtió en una declaración de capacidad nacional, un proyecto científico con resultados concretos y un símbolo de cómo los Emiratos Árabes Unidos decidieron usar el espacio para redefinir su imagen en el siglo XXI.


¡Sé la primera persona en reaccionar!