La Dependencia Externa Expone la Vulnerabilidad de Brasil; Expertos Alertan sobre el Aumento de los Costos, la Caída en la Producción Agrícola y la Necesidad Urgente de Alternativas Sostenibles
El agronegocio brasileño puede enfrentar un golpe de grandes proporciones si avanzan las llamadas sanciones secundarias contra Rusia. Esta es la evaluación de dos expertos, que ven en el horizonte un riesgo directo para la producción en el campo y para el bolsillo de quienes cultivan.
Los expertos indican que, si los Estados Unidos imponen tarifas adicionales a países que mantienen comercio con Rusia, Brasil será uno de los más perjudicados. Esto se debe a que la agricultura nacional es altamente dependiente de los fertilizantes importados de allí, lo que puede afectar el corazón del agronegocio.
El Peso de la Dependencia de Brasil
Hoy, buena parte de los fertilizantes utilizados en los cultivos brasileños proviene del exterior, especialmente de Rusia y Bielorrusia.
-
Niño de 10 años persiste tras rechazo inicial y ahora ayuda a gestionar una granja en Brasil, lanzando un nuevo proyecto en la propiedad Tatton
-
Agricultores chinos desarrollan «invernaderos-manta» que operan sin calefacción en el invierno extremo, utilizando paredes gruesas como baterías solares y mantas térmicas nocturnas para convertir vastas áreas en fábricas de verduras.
-
Jardineros en Inglaterra usaban 15 toneladas de estiércol de caballo para crear un «horno tropical» subterráneo y cultivar piñas en el frío británico siglos antes de los invernaderos modernos.
-
El cultivo de caña de azúcar en India, destinado a producir azúcar y combustible verde, se convierte en símbolo de ríos presionados y cuencas en colapso, con un consumo de hasta 2,000 litros de agua por kilo de azúcar en una región afectada por la sequía.
Es de este insumo del que dependen cultivos esenciales como la soja, el maíz y el trigo, que sostienen no solo el consumo interno, sino también las exportaciones que mantienen al país entre los mayores productores del mundo.
Los fertilizantes llegan a representar una parte considerable del costo de producción. Si hay barreras comerciales, los precios pueden dispararse, reduciendo el uso en el campo y comprometiendo la productividad agrícola.
En otras palabras, sin abono, no hay cosecha abundante y la competitividad brasileña queda amenazada.
¿Un Futuro de Incertidumbres o de Cambios?
La preocupación no se limita al corto plazo. La crisis de los fertilizantes expone la falta de planificación estratégica de Brasil en temas de seguridad alimentaria, energética y hasta de soberanía militar.
Tres caminos son posibles: buscar proveedores en otros países, incentivar la producción nacional de fertilizantes y apostar por prácticas agrícolas más sostenibles, como el uso de bioinsumos.
Estas salidas, sin embargo, requieren tiempo, inversión y decisión política. Hasta entonces, el productor brasileño sigue siendo rehén de un escenario internacional cada vez más tenso, en el que decisiones tomadas fuera del país pueden definir el precio y la cantidad de lo que llega a la mesa de la población. Y, ante esta realidad, la palabra que más se repite entre los expertos es urgencia: o Brasil diversifica sus fuentes de abastecimiento y fortalece su propia industria, o corre el riesgo de ver su producción encogerse.
