Sepa qué es la mioclonía nocturna, los espasmos involuntarios al dormirse, sus posibles causas y cuándo buscar ayuda médica.
¿Estabas a punto de quedarte dormido y sentiste un tirón súbito en los músculos, como si estuvieras cayendo? Este fenómeno se llama mioclonía nocturna, un espasmo involuntario que ocurre generalmente en la transición entre vigilia y sueño.
Puede afectar a un músculo o varios al mismo tiempo, provocando pequeñas alucinaciones o la sensación de caída, haciendo que la persona despierte asustada.
A pesar de ser sorprendente, la mioclonía nocturna es común y, en la mayoría de los casos, inofensiva.
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Puede ocurrir tanto en casa como en el transporte público, y en algunas personas sucede varias veces por minuto.
Los niños y recién nacidos son los más afectados, pero los espasmos pueden persistir en la vida adulta.
¿Cómo funciona la mioclonía nocturna?
Los especialistas aún no tienen una explicación definitiva, pero estudios indican que los espasmos tienen origen en el mismo sistema cerebral que controla el reflejo de sobresalto.
Una teoría sugiere que, al relajar los músculos al dormirse, el cerebro interpreta erróneamente que el cuerpo está cayendo y provoca una contracción súbita.
Otra hipótesis es que los espasmos sean una reacción física a las imágenes que surgen en los sueños, creando movimientos involuntarios incluso antes de que comience el sueño profundo.
Mioclonía nocturna en diferentes edades
En los recién nacidos, la mioclonía nocturna es frecuente y generalmente desaparece entre dos y cuatro semanas de vida, sin necesidad de intervención.
No obstante, padres y médicos pueden confundirla con crisis epilépticas.
En los niños mayores y adultos, los espasmos aún pueden ocurrir, pero tienden a ser menos frecuentes.
¿Cuándo la mioclonía puede indicar problemas de salud?
En la mayoría de las personas, la mioclonía nocturna es fisiológica y no representa riesgo.
Sin embargo, puede ser un síntoma de condiciones médicas más serias, como:
- Enfermedades neurológicas: Parkinson, Alzheimer, epilepsia y esclerosis múltiple;
- Lesiones en el cerebro o médula espinal;
- Secuelas de AVC;
- Infecciones como herpes y enfermedad de Lyme;
- Ciertos tipos de cáncer, como leucemia, linfoma y neuroblastoma;
- Uso de medicamentos específicos, incluidos opiáceos, antidepresivos y antipsicóticos.
Además, trastornos del sueño como epilepsia mioclónica juvenil, síndrome de Lennox-Gastaut, síndrome de piernas inquietas, fasciculaciones y movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño pueden manifestarse de manera similar.
¿Cuándo buscar ayuda médica?
El tratamiento solo es necesario si los espasmos perjudican el sueño o la rutina diaria.
En estos casos, un médico especialista puede evaluar la situación e indicar el diagnóstico adecuado, además de proponer posibles soluciones para reducir los episodios.
A pesar de que aún no hay respuestas definitivas sobre sus causas, la mioclonía nocturna continúa siendo estudiada, ayudando a comprender mejor el funcionamiento del cerebro durante la transición del estado de vigilia al sueño profundo.
Con información de Revista Galileu.
