Inspirado en un postre de Tailandia, Leo Fernandes invirtió R$ 10 mil y transformó un único sabor en un negocio familiar buscado por turistas y residentes de Natal.
Un carrito especializado en helado artesanal servido dentro del propio coco comenzó a formar filas en el paseo marítimo de Ponta Negra, en Natal.
La operación alcanza un ingreso promedio de R$ 60 mil por mes, con un ticket promedio de aproximadamente R$ 20 por cliente.
Residentes y turistas observan la preparación del producto frente al carrito.
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El coco se abre en el momento, el agua de la fruta se entrega gratuitamente y la pulpa acompaña al helado.
La combinación transformó un postre simple en una experiencia que llama la atención en la playa.

Idea de Tailandia inspiró el helado servido en el coco
Leo Fernandes está detrás de la creación del carrito.
El emprendedor, formado en gestión de negocios, comenzó trabajando con açaí y cremas en la playa.
La experiencia acumulada durante siete años ayudó a Leo a entender el comportamiento de los consumidores y el movimiento de la región.
El deseo de construir un negocio propio, sin embargo, continuaba presente.
Un amigo que había viajado a Tailandia contó sobre postres comercializados dentro del coco.
La inspiración llevó a Leo a adaptar la propuesta para el público brasileño.
La inversión inicial llegó a R$ 10 mil.
Las primeras pruebas mostraron que la mezcla del helado con la pulpa fresca hacía el producto más atractivo.
El helado de coco, de esta forma, se convirtió en el único sabor ofrecido por el carrito.
Agua de coco gratuita se convirtió en parte de la experiencia
La presentación representa uno de los principales diferenciales del negocio.
La preparación comienza con la apertura del coco frente al cliente.
El agua extraída de la fruta se ofrece gratuitamente como cortesía.
La pulpa, luego, se separa y se sirve junto con el helado artesanal.
Leo también comenzó a ver la cortesía como una estrategia para despertar curiosidad.
La dinámica ayuda a acercar al consumidor y transforma la atención en parte de la experiencia.
Las filas en el paseo marítimo comenzaron a reforzar la visibilidad del carrito en Ponta Negra.
Las redes sociales ampliaron la demanda por el carrito
La divulgación comenzó con videos simples grabados con el propio celular.
Leo publicaba el proceso de preparación y mostraba el helado servido dentro del coco.
Influencers digitales conocieron el carrito y compartieron la experiencia espontáneamente.
El contenido alcanzó a personas de otras regiones y aumentó la demanda por el punto de venta.
Los turistas comenzaron a incluir el carrito en su itinerario después de conocer el producto a través de las redes sociales.
La exposición digital fortaleció la marca y amplió el alcance del negocio más allá del movimiento habitual de la playa.
La familia participa en la producción y la atención
La operación funciona actualmente con participación directa de la familia.
Las hermanas de Leo ayudan en la producción, la atención y la logística del carrito.
Proveedores locales realizan diariamente la entrega de los cocos frescos.
La organización familiar permite mantener el abastecimiento y acompañar el crecimiento de la demanda.
El aumento de las ventas también beneficia a todos los involucrados en la operación.
Leo resume esta relación al afirmar que, cuanto mayor es el volumen vendido, mayor también es la ganancia de los socios y familiares.
La facturación llevó el negocio de MEI a microempresa
El avance de las ventas llevó a Leo a dejar el encuadramiento de microemprendedor individual.
La actividad pasó a funcionar como microempresa, o ME.
La facturación media mensual de R$ 60 mil representa el crecimiento alcanzado desde la inversión inicial.
El ticket medio de R$ 20 ayuda a sostener la operación concentrada en solo un sabor.
Nuevos puntos en otras playas de Rio Grande do Norte ya forman parte de los planes del emprendedor.
La expansión a otros estados también está siendo estudiada.
Coraje y persistencia acompañan los planes de expansión
La trayectoria presentó desafíos y períodos de inestabilidad.
Leo asocia el crecimiento del negocio a la coraje, persistencia y resiliencia ante los altibajos.
El modelo permanece basado en la receta artesanal, en la participación familiar y en la experiencia ofrecida al consumidor.
La expansión podría llevar el helado servido en el coco a nuevos destinos.
¿Cree que un negocio enfocado en solo un producto puede crecer más rápidamente que una operación con varias opciones? ¡Deje su opinión!
