Las Naranjas se Están Convirtiendo en Aliadas del Clima: Capturan CO₂, Superan Otras Culturas y Pueden Generar Ingresos en el Mercado de Carbono.
Las naranjas de Brasil están ayudando a limpiar la atmósfera. Un estudio inédito realizado por Embrapa Territorial y por el Fundecitrus, con el apoyo de la empresa británica Innocent Drinks, reveló que cada hectárea de huerto en el cinturón citrícola brasileño es capaz de capturar en promedio 2 toneladas de CO₂ por año.
La investigación, divulgada en julio de 2025, abarcó áreas de cultivo en los estados de São Paulo y en el Triángulo y Suroeste de Minas Gerais, y demostró el potencial de los cítricos como aliados estratégicos en la lucha contra el cambio climático.
El estudio, además de aportar datos concretos sobre la captura de carbono, también abre puertas para la entrada del sector en el prometedor mercado de créditos de carbono, uniendo agrotecnología, productividad y sostenibilidad.
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Huertos de Naranjas Contribuyen al Secuestro de CO2
De forma continua y silenciosa, los huertos de naranjas están haciendo un trabajo climático importante. A través de la fotosíntesis, los árboles absorben dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera, transformándolo en biomasa.
Este proceso natural permite la fijación de carbono en los troncos, hojas, raíces y hasta en el suelo, a través de residuos orgánicos.
Según la investigación, cada árbol fija en promedio 4,28 kilos de carbono por año. Esto significa que, por hectárea, el total almacenado puede llegar a 25 toneladas de carbono, superando otras culturas comunes como la soja, el maíz y los pastizales.
Los datos demuestran que, además de la importancia económica, el cultivo de naranjas desempeña un papel esencial en el equilibrio ambiental.
¿Cómo Calcularon los Científicos el Carbono de las Naranjas?
Para alcanzar resultados precisos, los investigadores de EMBRAPA y de Fundecitrus utilizaron una combinación de biometría de campo, imágenes de satélite y modelización matemática avanzada.
Se midieron directamente 80 naranjas de diferentes edades y variedades, además del análisis biométrico de 1.321 árboles repartidos por diversas regiones citrícolas.
Con base en ecuaciones alométricas —modelos que relacionan características como altura, diámetro del tronco y volumen de copa— los especialistas pudieron estimar el volumen de biomasa viva y la cantidad de carbono presente en cada árbol.
El resultado impresiona: cada naranja almacena, en promedio, 52 kilos de carbono.
Naranjas Más Viejas Son las Campeonas en la Captura de Carbono
El levantamiento también reveló que los árboles con más de 10 años concentran el 76% del carbono total almacenado en la región estudiada. Esto indica que, cuanto más maduras, mayor es su impacto positivo en la captura de CO₂.
La investigación aún analizó las principales variedades de naranjas cultivadas: Pera, Valencia y otras menores. La distribución del carbono fue proporcional a la presencia de cada una: Pera (32,7%), Valencia (34,7%) y otras (32,6%).
La expectativa de los investigadores es que, a medida que los árboles más jóvenes maduren, su papel en la lucha contra los gases de efecto invernadero se vuelva aún más relevante.
Las Naranjas Pueden Generar Créditos en el Mercado de Carbono
El investigador Lauro Rodrigues Nogueira Júnior, de Embrapa, destaca que los datos obtenidos ofrecen una base sólida para que el sector citrícola pueda medir con precisión sus depósitos de carbono.
Esto significa que los agricultores y empresas podrán utilizar esta información para acceder al mercado de créditos de carbono, siendo recompensados por contribuir a la reducción de CO₂ en la atmósfera.
La unión entre agrotecnología, responsabilidad ambiental e innovación puede colocar los huertos de naranjas como protagonistas en el futuro sostenible del agronegocio brasileño.
El Cinturón Citrícola y su Potencial Climático
El llamado cinturón citrícola comprende más de 337 mil hectáreas de plantaciones en los estados de São Paulo, Triángulo y Suroeste de Minas Gerais, con cerca de 162 millones de naranjas de más de tres años.
Este verdadero mar verde representa un depósito de 8,4 millones de toneladas de carbono fijado, una cantidad significativa en la lucha contra el efecto invernadero.
Para efecto de comparación, cada naranja neutraliza, en promedio, 10 días de emisión de gases de efecto invernadero de un ciudadano brasileño, mostrando que el potencial climático de estos árboles va mucho más allá de la producción de jugo y frutas frescas.
Con estos números, el cultivo de cítricos gana un nuevo valor, siendo también una herramienta ambiental poderosa.

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