Con 2.600 metros de profundidad entre Alaska y Siberia, el Cañón de Zhemchug supera al Gran Cañón en escala vertical y revela un ecosistema sumergido raro en el Mar de Bering
El Cañón de Zhemchug, entre Alaska y Siberia, desciende aproximadamente 2.600 metros, supera verticalmente al Gran Cañón y revela uno de los paisajes sumergidos más extremos del planeta.
La grieta submarina que supera al Gran Cañón
El Cañón de Zhemchug recibe su nombre de una palabra rusa que significa “perla”. La formación se encuentra bajo aguas turbulentas, como una gigantesca grieta submarina.
Su profundidad vertical absoluta alcanza los 2.600 metros, mientras que el Gran Cañón, en Arizona, alcanza 1.857 metros en su profundidad máxima.
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La comparación muestra por qué la formación llama la atención. Menos visible que la atracción turística de los Estados Unidos, el Cañón de Zhemchug supera al desfiladero americano en la escala vertical.
Además de la profundidad, la depresión acuática abarca un área total de 11.350 km². El volumen de agua helada asociado a la formación se estima en aproximadamente 5.800 km³.
Las medidas que definen el récord de la grieta submarina
El título de mayor del mundo depende de criterios diferentes, ya que otros valles submarinos lideran categorías específicas. El Cañón de Zhemchug se destaca en las métricas de profundidad vertical y área de drenaje.
El Cañón de Kroenke, en el Pacífico Occidental, lidera en extensión lineal, con cerca de 700 km. Mientras que el Cañón de Bering disputa el liderazgo en volumen total, con 4.300 km³ de retención hídrica.
Según los datos comparativos, el Cañón de Zhemchug tiene 2.600 metros de profundidad máxima y 160 km de longitud lineal. El Gran Cañón tiene 1.857 metros de profundidad máxima y 446 km de extensión.
Cómo el río Yukon ayudó a abrir el abismo
El origen de la fractura se remonta al último período glacial. En ese momento, los océanos estaban entre 100 y 120 metros por debajo del nivel actual, dejando expuesta la plataforma continental donde se encuentra la grieta hoy.
Con el área en tierra firme, el río Yukón fluía mucho más al suroeste que en su curso regular actual. Este antiguo camino ayudó a esculpir la base de la trinchera.
Después de la glaciación, el aumento del nivel del mar hundió completamente el terreno. A partir de ahí, corrientes de turbidez, cargadas de sedimentos y rocas, comenzaron a raspar las paredes y aplanar la topografía abrupta.
Este proceso continuo moldeó la depresión. La erosión milenaria, asociada al cambio del nivel de los océanos, explica el paisaje profundo escondido bajo el Mar de Bering.
Resurgencia sostiene vida en el fondo del mar
A pesar de la oscuridad y la profundidad, el Cañón de Zhemchug no se describe como un desierto sin vida. Su topografía accidentada crea un fenómeno conocido como upwelling, o resurgencia profunda.
Esta dinámica lleva agua helada y rica en minerales vitales a la superficie. El movimiento forma el Cinturón Verde del Mar de Bering, asociado a nutrientes en suspensión.
El resultado es un ecosistema grande y complejo, con hábitat tridimensional. Entre los organismos citados se encuentran colonias bioluminiscentes de corales de agua fría, instaladas en paredones rocosos de la formación.
También aparecen esponjas gigantes multicelulares, que filtran fuertes corrientes oceánicas profundas. El ambiente aún alberga especies pesqueras comerciales, como el bacalao del Pacífico, y poblaciones abundantes y reproductivas de halibut del Pacífico.
Exploración humana y mapas del valle oculto
La exploración presencial de esta trinchera exige gran capacidad técnica. En 2016, la ecologista marina de Alaska Michelle Ridgway comandó sola un submarino de 2,4 metros y alcanzó 536 metros de profundidad.
La inmersión ocurrió dentro del límite soportado por los cascos de presión. La misión mostró cómo el acceso directo al Cañón de Zhemchug es restringido, arriesgado y dependiente de equipos preparados para aguas profundas.
El investigador Dan O’Neill, del Geophysical Institute de la University of Alaska, destacó que la superficie lisa del agua esconde la verdadera cara de la depresión submarina.
Por eso, la geografía del valle oculto toma forma por mapeos batimétricos computarizados. Estos levantamientos permiten visualizar contornos que no aparecen para quien observa solo la superficie del mar.
Las grietas sumergidas continúan entre los territorios más inhóspitos y menos comprendidos. La evolución de los radares acústicos de alta frecuencia deberá entregar, en la próxima década, mapas tridimensionales definitivos de estas áreas.
El dominio técnico de esta información cartográfica puede redefinir estrategias globales de preservación de la biodiversidad extrema marina.
La protección de estas trincheras también se presenta como esencial para mantener el equilibrio biológico pesquero y marino.
Con información de BMC News.


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