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Macaúba dejó de ser plaga en el cerrado y se convirtió en una apuesta multimillonaria para abastecer aviones y camiones, con Mubadala apuntando a R$ 15 mil millones, aceite vegetal, tierras degradadas y combustible sostenible que aún depende de la cosecha a escala comercial futura.

Escrito por Bruno Teles
Publicado el 17/05/2026 a las 01:35
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Con inversión de R$ 15 mil millones ligado a Acelen Renováveis y a Mubadala Capital, la macaúba sale de la etiqueta de plaga en el Cerrado para abastecer HVO y SAF, recuperar tierras degradadas y probar si el aceite vegetal brasileño puede llegar a la escala comercial sin repetir promesas frustradas del biodiésel en el campo.

La macaúba, palmera nativa de América Tropical y común en áreas del Cerrado, pasó de planta vista como estorbo por hacendados a apuesta multimillonaria para producir aceite vegetal destinado a combustibles como HVO y SAF. La Embrapa comenzó a estudiar la especie con más intensidad en 2006, mientras que Acelen Renováveis, ligada a Mubadala Capital, apunta a inversiones de R$ 15 mil millones hasta 2038 para estructurar la cadena en Brasil.

La apuesta ocurre porque camiones, autobuses, barcos y aviones siguen dependiendo de combustibles líquidos, mientras empresas y gobiernos buscan alternativas con menor emisión de carbono. La macaúba entra en este escenario por producir mucho aceite por hectárea, crecer en tierras degradadas y permitir integración con pastizales. El problema es que la promesa aún necesita superar la prueba más dura: cosecha eficiente, tiempo de maduración y escala comercial real.

La macaúba salió del uso rural antiguo para el centro de la transición energética

Antes de convertirse en tema de inversores internacionales, la macaúba ya formaba parte de la vida rural en regiones de Minas Gerais, Goiás y áreas de transición entre Cerrado y Mata Atlántica. El fruto se usaba para producir aceite de cocina, jabón, lámparas y hasta preparados caseros tradicionales.

Con la urbanización y la llegada de la energía eléctrica, la palmera perdió utilidad económica para muchos productores. Como brotaba espontáneamente, tenía espinas largas y dificultaba el manejo en pastizales o cultivos, pasó a ser tratada como plaga. La misma planta que muchos mandaban cortar ahora aparece como materia prima de una cadena energética multimillonaria.

El Cerrado concentra parte importante de esta nueva apuesta

La macaúba, de nombre científico Acrocomia aculeata, se encuentra desde México hasta el norte de Argentina, pasando por Brasil, Paraguay y Bolivia. En Brasil, aparece en varias regiones, pero domina paisajes rurales en el Cerrado y en áreas de transición con la Mata Atlántica.

Minas Gerais, Goiás, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul son estados con gran presencia de macaúbas nativas. En algunos lugares, los agrupamientos son tan densos que los investigadores llaman a estas áreas macizos de macaúba. Lo que antes era abundancia sin mercado pasó a ser visto como reserva estratégica de aceite vegetal.

Aceite vegetal puede convertirse en HVO para camiones

El interés actual proviene de la capacidad de transformar aceite vegetal en combustibles avanzados. Uno de ellos es el HVO, sigla en inglés para aceite vegetal hidrotratado. A diferencia del biodiésel convencional, el HVO puede funcionar como sustituto directo del diésel fósil en motores a diésel, sin exigir alteración en el vehículo.

Esta característica coloca a la macaúba en una disputa importante. Si el aceite de la palmera puede ser producido en volumen, podría abastecer cadenas de transporte pesado, como camiones y autobuses. El atractivo no es solo plantar una palmera; es entrar en el mercado de combustible compatible con la infraestructura ya existente.

SAF apunta a la aviación, donde el cambio de motor no es simple

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La otra frente es el SAF, combustible sostenible de aviación. Los aviones no pueden simplemente cambiar sus motores para usar cualquier alternativa energética, por eso la industria busca combustibles líquidos capaces de comportarse como el queroseno de aviación.

El aceite vegetal de la macaúba podría alimentar esta ruta, junto con otras materias primas como soja, palma, grasa animal y aceite de cocina usado. La carrera por el SAF aumenta el valor de las plantas oleaginosas, pero también eleva la presión por producción confiable, rastreable y a escala comercial.

Productividad por hectárea explica el entusiasmo

El dato que más llama la atención es la productividad. La macaúba puede producir más de 4.000 litros de aceite por hectárea por año, mientras que la soja, principal materia prima del biodiésel brasileño, produce en promedio cerca de 400 litros por hectárea.

Esta diferencia ayuda a explicar por qué los inversores miran hacia la palmera. En el mismo espacio, la macaúba podría generar un volumen mucho mayor de aceite vegetal. Pero la productividad potencial en estudio no paga cuentas por sí sola; el campo necesita probar costo, cosecha, logística y regularidad.

Tierras degradadas se convierten en parte central de la narrativa

Uno de los argumentos más fuertes es el uso de tierras degradadas. La estimación del Ministerio de Medio Ambiente de que Brasil tiene entre 50 millones y 70 millones de hectáreas de pastizales degradados, áreas con baja productividad e ingresos reducidos.

La macaúba aparece como alternativa porque tolera suelos pobres y puede ayudar a recuperar materia orgánica y reducir la erosión. La idea es usar áreas ya abiertas, sin presionar nuevas fronteras. Si funciona, la ganancia no estará solo en el combustible, sino en la recuperación económica de tierras degradadas.

Palmera permite convivencia con ganado en el mismo espacio

Otro punto relevante es la integración con ganadería. Como la macaúba tiene copa alta y espaciada, el sol sigue llegando al suelo, permitiendo el mantenimiento de pastizales debajo de los árboles.

En este modelo, el productor podría criar ganado y producir fruto para extracción de aceite vegetal en la misma área. La torta resultante del procesamiento de la pulpa aún puede convertirse en alimento para el rebaño. La promesa es transformar un pastizal débil en un sistema más rentable, sin retirar completamente el ganado de la propiedad.

Mubadala y Acelen quieren controlar la cadena desde la plántula

Acelen Renováveis, vinculada a Mubadala Capital, aparece como el principal nombre empresarial de esta nueva fase. El plan prevé R$ 15 mil millones hasta 2038, con enfoque en HVO y SAF hechos a partir del aceite de macaúba.

Para no depender solo de proveedores externos, la empresa decidió estructurar la cadena productiva. El punto inicial es un vivero de 138 hectáreas en Montes Claros, en el norte de Minas Gerais, con capacidad para producir 10 millones de plántulas por año. La apuesta no es comprar fruto en el mercado; es crear mercado donde aún no existe.

Meta involucra 180 mil hectáreas plantadas en el Cerrado

El plan presentado prevé la plantación de 180 mil hectáreas de macaúba en el Cerrado en los próximos años. El vivero de Montes Claros tendría capacidad para apoyar de 20 mil a 30 mil hectáreas nuevas por año.

La empresa también invierte en mejoramiento genético para seleccionar plantas con más frutos y adaptación al cultivo a gran escala. Este punto es decisivo. Una palmera nativa puede ser prometedora, pero el combustible industrial exige estandarización, previsibilidad y escala comercial.

Rastreabilidad se convierte en condición para vender fuera de Brasil

Acelen también cerró una asociación con una startup europea especializada en rastreabilidad. El objetivo es atender mercados como Europa y Estados Unidos, que exigen comprobación de la cadena productiva, origen de la materia prima y criterios ambientales.

Esta exigencia cambia el estándar del negocio rural. No basta con producir aceite vegetal; es necesario probar dónde se plantó la macaúba, cómo se cultivó y si provino de tierras degradadas o de áreas con riesgo ambiental. En el mercado internacional, el combustible sostenible sin trazabilidad puede perder valor incluso antes de salir de la finca.

El fruto de la macaúba tiene aprovechamiento casi integral

El fruto de la macaúba se divide en capas con diferentes usos. La cáscara puede generar energía. La pulpa concentra el aceite destinado a HVO y SAF. El residuo de la extracción puede convertirse en torta proteica para alimentación animal.

El endocarpo, parte dura que protege la semilla, puede usarse para carbón vegetal de alta densidad. La almendra produce otro tipo de aceite, con aplicaciones en cosméticos y alimentación humana. El discurso económico se fortalece porque la palmera no depende de un único producto para generar valor.

Hojas y tronco amplían usos más allá del combustible

Además del fruto, toda la palmera tiene posibles aplicaciones. Fibras de las hojas con interés para la industria textil y uso como forraje animal. La madera del tronco, resistente y densa, puede convertirse en listones para construcción.

Este conjunto crea una narrativa de aprovechamiento integral. Una hectárea de macaúba podría generar combustible para aviones y camiones, alimento, carbón, insumo cosmético y material de construcción. La fuerza comercial está en la diversificación, pero solo se confirma si hay compradores para cada fracción.

La comparación con la mamona exige cautela

La historia de la mamona en el biodiésel brasileño sirve como advertencia. A principios de los años 2000, la planta fue presentada como solución para el semiárido nordestino, pero muchos agricultores enfrentaron baja productividad, falta de asistencia técnica, altos costos y frustración comercial.

La macaúba tiene diferencias importantes. Hay una fuerte inversión privada, demanda internacional por HVO y SAF y estudios acumulados sobre productividad. Aun así, la comparación es útil. Brasil ya ha visto promesas energéticas rurales convertirse en pérdidas cuando la cadena productiva no estuvo lista más allá del discurso.

La cosecha sigue siendo un cuello de botella técnico

El principal riesgo operativo está en la cosecha. La macaúba es alta, espinosa y requiere una recolección eficiente de los frutos. Sin mecanización adecuada, el costo puede aumentar y comprometer la rentabilidad para los productores.

Este cuello de botella separa el potencial de la realidad. Plantar la palmera es solo el comienzo. Es necesario cosechar, transportar, procesar, extraer el aceite vegetal y garantizar un suministro continuo para las refinerías. La escala comercial puede detenerse precisamente en el punto más básico: sacar el fruto del árbol a un costo competitivo.

El tiempo de maduración deja el retorno para el fin de la década

Otro desafío es el plazo biológico. Mientras que la soja, el maíz y el girasol dan retorno en meses, la macaúba tarda entre 5 y 6 años en permitir la primera cosecha relevante. Después de eso, puede producir durante décadas, llegando hasta 100 años.

Esto crea una ventana de incertidumbre. Las plántulas plantadas ahora solo mostrarán su desempeño real más cerca del final de la década. En ese intervalo, precios, tecnología, competidores y políticas de combustible pueden cambiar. La macaúba tiene un horizonte largo, pero el mercado de energía cambia rápido.

La macaúba reúne elementos raros: crece en el Cerrado, produce mucho aceite vegetal, puede ocupar tierras degradadas, convivir con ganado y abastecer cadenas de HVO y SAF. Con Acelen Renovables y Mubadala Capital apuntando a R$ 15 mil millones hasta 2038, la planta dejó definitivamente el lugar de plaga rural para entrar en el radar de los combustibles sostenibles.

Pero la cautela es obligatoria. Cosecha, mecanización, tiempo de maduración, trazabilidad, precio internacional y escala comercial aún necesitan ser probados. La macaúba puede convertirse en una nueva frontera energética brasileña o repetir promesas que parecían demasiado grandes en el papel. ¿Crees que la macaúba será el “petróleo verde” de Brasil o una apuesta rural más rodeada de riesgo? Comenta tu opinión.

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Bruno Teles

Hablo sobre tecnología, innovación, petróleo y gas. Actualizo diariamente sobre oportunidades en el mercado brasileño. Con más de 7.000 artículos publicados en los sitios web CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil y Obras Construção Civil. ¿Sugerencias de temas? Envíalas a brunotelesredator@gmail.com

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