Bayer ha elegido a Brasil para lanzar en 2028 el icafolin-metil, un nuevo agroquímico diseñado para complementar el glifosato en la eliminación de malezas resistentes en cultivos de soja y maíz. Según información de la Revista Fórum, el producto ya recibió aprobación toxicológica de Anvisa, pero aún depende del aval del Ministerio de Agricultura y de Ibama para iniciar ventas en el país, con una proyección de facturación inicial de R$ 4 mil millones.
Quien desarrolló el nuevo agroquímico fue la multinacional alemana Bayer, que utilizó inteligencia artificial para crear una clase química inédita para el control de malezas, la primera innovación de este tipo en más de tres décadas en el sector. ¿Cuándo llegará el producto al mercado? La previsión es 2028, con Brasil como país prioritario para el lanzamiento global. Cómo funciona el icafolin: actúa de manera diferente al glifosato, bloqueando la tubulina, una estructura esencial de las plantas invasoras, lo que interrumpe el crecimiento y mata la maleza por un mecanismo que las plagas resistentes al glifosato aún no pueden sortear. ¿Por qué se eligió a Brasil? El país es el mayor consumidor de agroquímicos del mundo, enfrenta creciente resistencia de plagas a los pesticidas convencionales y representa el mercado más lucrativo para herbicidas en la agricultura global.
El lanzamiento del nuevo agroquímico ocurre en un contexto delicado para Bayer. El Roundup, producto cuya base es el glifosato, es objeto de 192 mil procesos en Estados Unidos y ya le ha costado a la empresa más de US$ 11 mil millones en indemnizaciones y acuerdos judiciales. Más de 60 mil acciones aún tramitan en la Justicia estadounidense, asociando el herbicida a riesgos para la salud humana, incluido el cáncer. Activistas y especialistas advierten que el icafolin necesita ser rigurosamente evaluado antes de entrar al mercado, y la ONG estadounidense U.S. PIRG declaró: «Antes de utilizar nuevos productos químicos, necesitamos tener absoluta certeza de que son seguros.»
Qué es el icafolin y cómo difiere del glifosato
El icafolin-metil es un herbicida que pertenece a una clase química completamente nueva, desarrollada por Bayer con la ayuda de inteligencia artificial. Mientras que el glifosato actúa inhibiendo una enzima esencial para la producción de aminoácidos en las plantas (la EPSPS), el icafolin bloquea la tubulina, una proteína estructural que las células vegetales necesitan para dividirse y crecer. Al atacar un objetivo diferente al glifosato, el nuevo agroquímico puede eliminar malezas que ya han desarrollado resistencia al herbicida más utilizado en el mundo.
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La Bayer posiciona el icafolin no como sustituto, sino como complemento al glifosato. La idea es que los dos productos se usen juntos, atacando las plantas invasoras por dos mecanismos distintos al mismo tiempo. Este enfoque de combinación es común en la agricultura industrial y tiene como objetivo retrasar el surgimiento de resistencia en las plagas. Sin embargo, expertos internacionales advierten que la lógica de apilar agroquímicos puede generar nuevas formas de resistencia a medio y largo plazo, repitiendo el ciclo que hizo al glifosato parcialmente ineficaz.
La aprobación de Anvisa y lo que aún falta
El icafolin ya pasó por la evaluación toxicológica de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), que estableció límites de ingestión diarios para el nuevo agroquímico. Según la información disponible, los límites definidos son similares a los del glifosato, pero la exposición de los trabajadores rurales al icafolin podría ser hasta tres veces mayor que la registrada con el herbicida actual. Este dato levanta preocupaciones sobre la seguridad ocupacional de los aplicadores, que manejan directamente los productos en los cultivos.
La aprobación de Anvisa es solo una de las tres etapas regulatorias necesarias para la venta del agroquímico en Brasil. El producto aún depende del aval del Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mapa), que evalúa la eficacia agronómica, y del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), que analiza los impactos ambientales. Mientras estas aprobaciones no sean concedidas, Bayer puede realizar pruebas de campo en el país, pero no puede comercializar el producto.
R$ 4 mil millones en ventas proyectadas y la presión financiera sobre Bayer

El lanzamiento del icafolin no es solo una decisión técnica. Bayer proyecta ventas iniciales de R$ 4 mil millones con el nuevo agroquímico, una facturación que sería fundamental para compensar las pérdidas acumuladas con los procesos judiciales del Roundup en Estados Unidos. La empresa ya ha desembolsado más de US$ 11 mil millones en acuerdos e indemnizaciones y aún enfrenta más de 60 mil acciones judiciales pendientes, lo que presiona sus finanzas y obliga a buscar nuevas fuentes de ingresos.
Brasil, como mayor consumidor de agroquímicos del mundo, es el mercado natural para absorber un lanzamiento de esta magnitud. Los cultivos brasileños de soja y maíz, que juntos ocupan decenas de millones de hectáreas, utilizan herbicidas en una escala que ningún otro país se aproxima. Para Bayer, colocar el icafolin en Brasil antes que en cualquier otro mercado significa garantizar volumen de ventas desde el primer día y usar los resultados para sustentar el lanzamiento en otros países productores.
Semillas resistentes: el paquete tecnológico que se repite
Mientras espera la aprobación completa del agroquímico, Bayer ya ha solicitado patentes de semillas genéticamente modificadas para ser resistentes al icafolin. Esta estrategia replica el modelo del Roundup Ready, donde la empresa vende el herbicida junto con las semillas que sobreviven a él, creando un paquete tecnológico que hace al agricultor dependiente de ambos productos. Quien compra la semilla necesita comprar el herbicida, y quien usa el herbicida necesita las semillas resistentes.
Expertos internacionales advierten que este enfoque de paquetes cerrados puede generar nuevas resistencias e impactos ambientales imprevistos. El caso del dicamba en Estados Unidos sirve como referencia: otro herbicida lanzado con semillas resistentes, el dicamba causó daños en cultivos vecinos por volatilización del producto y generó procesos judiciales millonarios contra Bayer y BASF. La repetición del modelo plantea la cuestión de si el icafolin seguirá el mismo camino o si la empresa ha aprendido de errores anteriores.
El debate entre innovación y precaución
El icafolin es presentado por Bayer como la primera innovación en control químico de malezas en más de 30 años. La utilización de inteligencia artificial en el desarrollo de la molécula representa un avance técnico que puede redefinir la forma en que se descubren nuevos agroquímicos, acelerando procesos que antes llevaban décadas e identificando objetivos biológicos que los investigadores humanos podrían no encontrar. Desde el punto de vista científico, es un hito.
Desde el punto de vista de la salud pública y del medio ambiente, sin embargo, la velocidad de la innovación no puede superar la velocidad de la evaluación de riesgos. La exposición de los trabajadores rurales hasta tres veces mayor que la del glifosato, según los datos de la propia Anvisa, es una señal que exige atención antes de que millones de litros del producto sean aplicados en los cultivos brasileños. El hecho de que el agroquímico haya sido creado con inteligencia artificial no garantiza automáticamente que sea seguro para quienes lo manipulan o para los ecosistemas que reciben sus residuos.
Un agroquímico nuevo, las mismas preguntas de siempre
Bayer eligió a Brasil para lanzar en 2028 el icafolin, un nuevo agroquímico creado con inteligencia artificial que promete resolver la resistencia al glifosato. El producto ya tiene aprobación de Anvisa, proyecta R$ 4 mil millones en ventas y repite el modelo de paquete tecnológico con semillas resistentes. Mientras tanto, la empresa aún enfrenta 60 mil procesos por el Roundup y los expertos piden cautela antes de liberar otra molécula para los cultivos del mayor consumidor de agroquímicos del planeta.
¿Qué opinas de que Brasil sea elegido como el primer mercado para un nuevo agroquímico? Cuéntanos en los comentarios si crees que el icafolin puede ser más seguro que el glifosato, cómo evalúas la estrategia de paquetes cerrados con semillas resistentes y si el país debería exigir más estudios antes de aprobar la comercialización. Queremos escuchar tu opinión.

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