Vidrio ultrafino y flexible desarrollado por Fraunhofer y socios puede ser doblado como plástico, es más ligero que papel y ya llega al mercado como apuesta para pantallas y satélites.
Durante siglos, el vidrio fue sinónimo de rigidez, transparencia y fragilidad. Ahora, investigadores alemanes han demostrado que este material puede ir mucho más allá. En el Fraunhofer Institute for Organic Electronics, Electron Beam and Plasma Technology (FEP), en Dresde, un equipo liderado por nombres como Dr. Jörg Neidhardt, Wiebke Langgemach y Manuela Ehrhardt desarrolla desde 2016 un vidrio tan fino — con espesor de 25 a 100 micrómetros, más delgado que un cabello humano — que puede ser doblado, enrollado y moldeado como si fuera plástico.
Esta hazaña, resultado de años de investigación financiada por el gobierno alemán, abre camino para una revolución en pantallas plegables, satélites, sensores y hasta en la industria automotriz.
Del laboratorio a la industria: la línea de tiempo del vidrio flexible
- 2016–2018: consorcio KONFEKT, formado por SCHOTT, tesa y VON ARDENNE, recibe € 5,6 millones del Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF) de Alemania para crear el concepto de “glass-on-roll” — vidrio en rollo procesado como plástico.
- 2017: el Fraunhofer FEP anuncia disposición para procesar vidrio ultrafino en líneas continuas roll-to-roll, algo impensable hasta entonces para un material tan frágil.
- 2018–2023: proyectos como Glass4Flex y CUSTOM amplían las capacidades de producción, incluyendo recubrimientos funcionales (barreras contra oxígeno y vapor, filtros ópticos, capas conductivas).
- 2024–2025: líneas piloto ya entregan muestras industriales; SCHOTT comercializa planchas de vidrio aluminosilicatado AS 87 eco/neo con 50–350 μm, resistentes a rayaduras y listas para aplicaciones reales.
¿Por qué vidrio y no plástico?
Los prototipos de teléfonos móviles plegables actuales utilizan polímeros transparentes. El problema es que se rallan con facilidad, se amarillean con el tiempo y no ofrecen barrera eficaz contra gases.
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El vidrio ultrafino supera todos estos puntos:
- Resiste a rayaduras como el vidrio convencional.
- No pierde transparencia con el paso de los años.
- Protege contra oxidación y humedad, ideal para pantallas OLED y micro-LED.
- Aguanta variaciones de temperatura extremas, siendo perfecto para uso en satélites.
Aplicaciones que ya están en el radar
- Smartphones y tablets plegables — pantallas flexibles más resistentes y duraderas.
- Satélites y módulos espaciales — cada gramo cuenta; el vidrio ultraligero puede reducir costos de lanzamiento.
- Sensores automotrices — sistemas LIDAR y cámaras de coches autónomos demandan superficies ópticas resistentes.
- Arquitectura futurista — ventanas curvas, ligeras y extremadamente transparentes.
Según el investigador Andreas Baumann, que trabaja en el desarrollo de procesos de deposición en UTG, el material “combina la ligereza del plástico con la resistencia del vidrio, abriendo una nueva era de aplicaciones”.
El desafío de llevar al mercado
A pesar del entusiasmo, los obstáculos son claros. Producir planchas tan finas sin romperlas exige líneas de manejo especializadas, con transporte al vacío, robótica de alta precisión y técnicas de laminación complejas.
“El mayor enemigo del vidrio fino es la fractura súbita”, explica Wiebke Langgemach, especialista en propiedades mecánicas en Fraunhofer.
“Estudiamos cómo se comporta bajo flexión, ciclos térmicos e impacto. Cada etapa de la cadena necesita ser rediseñada para lidiar con su delicadeza.”
Por eso, fuera del nicho de pantallas plegables, la producción en masa sigue siendo limitada. Pero la curva de aprendizaje recuerda a la de los semiconductores: tecnologías caras y frágiles que, con escala, se han vuelto omnipresentes.
Una carrera global
Fraunhofer y SCHOTT no están solos. La americana Corning, creadora del Gorilla Glass, invierte desde hace años en líneas propias, como el Willow Glass, pero aún sin escala. En Japón y Corea, fabricantes de pantallas también prueban vidrios ultrafinos para smartphones de próxima generación.
La diferencia europea está en el enfoque en aplicaciones industriales y espaciales: la visión es que el vidrio flexible no será solo para celulares, sino para fotónica, encapsulamiento de sensores y paneles solares orbitales.
El futuro plegable de la tecnología
Con las líneas piloto ya entregando planchas comerciales de 50–350 μm y la previsión de reducir costos en los próximos años, la expectativa es que el vidrio flexible supere el estatus de curiosidad y se convierta en un material clave de la próxima década.
Es la prueba de que incluso los materiales más antiguos pueden ser reinventados. El vidrio, creado hace miles de años, ahora se transforma en un film transparente plegable, listo para equipar satélites, coches, edificios y electrónicos.
Del laboratorio de Dresde a las vitrinas del mundo, este vidrio puede redefinir la forma en que interactuamos con la tecnología.


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