Caso en Eusébio expone explotación doméstica por tres generaciones, sin salario regular, autonomía financiera o acceso a la educación
Auditores fiscales rescataron a una trabajadora doméstica de 62 años en Eusébio, en la Gran Fortaleza, tras 55 años en condición análoga a la esclavitud.
Según el Ministerio Público del Trabajo (MPT), la patrona controlaba el Bolsa Familia de la anciana. La trabajadora también pasó décadas sin remuneración regular.
De acuerdo con la Auditoría-Fiscal del Trabajo, la mujer trabajaba continuamente desde 1971. Aun así, jamás recibió salario mensual.
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Sin ingresos propios, dependía del Cadastro Único y recibía R$ 600 mensuales del Programa Bolsa Familia.
Según la fiscalización, la empleadora interfería en los procedimientos del beneficio. La patrona realizaba los retiros y, después, entregaba los valores a la trabajadora.
Tras la operación, la familia canceló la inscripción de la anciana en el Cadastro Único.
Sin salario, sin estudio y sin autonomía
El informe fiscal señala que la trabajadora vivió toda la trayectoria sin autonomía financiera.
La anciana tampoco tuvo acceso a las oportunidades educativas y patrimoniales aprovechadas por los integrantes de la familia empleadora.
El MPT destacó que los empleadores estudiaron, se profesionalizaron, formaron patrimonio y constituyeron familia. Mientras tanto, la doméstica permaneció analfabeta.
De esta forma, la dependencia económica marcó la vida de la trabajadora por décadas.
Relación atravesó tres generaciones de la misma familia
La historia, según la fiscalización, comenzó en 1971. En 1982, la familia llevó a la trabajadora a la casa de la hija de la antigua patrona.
En este nuevo inmueble, realizaba actividades domésticas y cuidaba de los tres hijos de la pareja.
Más tarde, en 2014, el mismo grupo familiar transfirió a la doméstica a otra residencia.
En la ocasión, ella pasó a cuidar de la generación siguiente. Al mismo tiempo, acumulaba los servicios domésticos con el cuidado diario de los niños.
Vínculo fue reconocido solo a partir de 2014
Tras el inicio de la acción fiscal, los empleadores reconocieron vínculo de empleo solamente a partir de 21 de julio de 2014.
Ese período corresponde a la última residencia donde la trabajadora prestó servicios.
Sin embargo, la Auditoría-Fiscal del Trabajo señaló que la relación laboral atravesó tres generaciones de la misma familia, sin interrupción de las actividades.
¿Qué revela este caso sobre la fiscalización del trabajo doméstico en Brasil?
