Randy Wigginton, el 6º empleado de Apple, recuerda la época en que trabajaba hasta 100 horas por semana en el desarrollo de software para el Macintosh, al lado de Steve Wozniak y otros pioneros.
Cuando Apple estaba apenas comenzando, Randy Wigginton, el 6º empleado de Apple, vivió una rutina que pocos soportarían. Trabajando incansablemente, llegando a alcanzar la marca de 100 horas semanales, contribuyó directamente al desarrollo del Macintosh, especialmente con la creación de aplicaciones icónicas como MacWrite y Full Impact.
Ese período de la vida de Wigginton fue una verdadera montaña rusa, marcada por oportunidades perdidas, jornadas exhaustivas y la cercanía con visionarios que moldearon el futuro de la tecnología.
Papel Fundamental en los Primeros Años de Apple

Randy Wigginton, un nombre que no aparece tanto como Steve Jobs o Steve Wozniak, tuvo un papel fundamental en los primeros años de Apple. Como el 6º empleado de Apple, estaba en el ojo del huracán, participando activamente del desarrollo del Macintosh, uno de los proyectos más ambiciosos de la empresa. Según él, la rutina era intensa, y la cultura del trabajo en esa época no perdonaba. Wigginton y sus colegas trabajaban entre 90 y 100 horas por semana, en un esfuerzo sobrehumano para concluir las tareas antes de los lanzamientos. «Sí y no» fue su respuesta al ser cuestionado sobre la carga horaria insana, explicando que las horas contabilizaban también pequeñas pausas para comidas.
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El Precio de Ser Pionero
Además de la carga horaria surrealista, el 6º empleado de Apple vio de cerca cómo el capital social inicial de la empresa fue distribuido y cómo algunas oportunidades se perdieron por decisiones tomadas prematuramente. Steve Jobs, Steve Wozniak y Mike Markkula poseían, cada uno, el 33,33% de la empresa. Wozniak comenzó a vender sus acciones a inversores antes de que la empresa saliera a bolsa en 1980. Por su parte, Ron Wayne, cofundador de Apple, vendió su 10% por solo US$ 2.300 doce días después del registro de la empresa, un monto que lo habría convertido en millonario si hubiera esperado.
Wigginton defiende a Wayne, afirmando que, en ese momento, nadie sabía realmente que Apple alcanzaría el enorme éxito que tuvo, excepto, tal vez, Mike Markkula, el verdadero visionario que inyectó US$ 250 mil en la empresa y se convirtió en el segundo CEO de Apple.
Trabajando con Wozniak
La relación de Wigginton con Steve Wozniak, a quien considera su mentor y mejor amigo, fue uno de los aspectos más destacados de su carrera. Wozniak, según él, era la persona más inteligente y creativa que había conocido, un genio juguetón que adoraba hacer bromas. Trabajar con Woz fue una mezcla de aprendizaje técnico y momentos de relajación, algo que Wigginton valora hasta hoy. Colaboraron estrechamente en el diseño del circuito y en el software ROM para el Apple II, uno de los productos que allanaron el camino hacia el éxito del Macintosh.
Paypal, Ebay, Google y Square
Tras cuatro años intensos en Apple, Wigginton continuó su carrera en otras gigantes de la tecnología. Pasó por Paypal, Ebay, Google y Square, antes de establecerse en Block, una pequeña empresa de servicios financieros en Oakland, California, donde trabaja actualmente. El recorrido de Wigginton como el 6º empleado de Apple muestra no solo la resiliencia necesaria para sobrevivir a la montaña rusa de una startup en sus primeros años, sino también la importancia de estar en el lugar correcto, en el momento adecuado, con las personas adecuadas. Y, por supuesto, con mucha dedicación.
Esta es la historia del 6º empleado de Apple, Randy Wigginton, uno de los pioneros que ayudó a moldear el Macintosh y, por consecuencia, el futuro de la computación personal, aunque a costa de jornadas extenuantes y una vida de sacrificios.

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