El eclipse lunar parcial de agosto de 2026 cubrirá el 93% de la Luna con la umbra terrestre según el Observatorio Nacional (MCTI), dejando el satélite rojizo en un fenómeno visible a simple vista desde cualquier región de Brasil, siendo el último gran eclipse lunar observable en el país hasta junio de 2029.
El mayor espectáculo astronómico del calendario brasileño de 2026 ocurre en la madrugada del 28 de agosto y no cobra entrada, no requiere equipo y puede ser visto desde cualquier punto del país. El eclipse lunar parcial de esa noche cubrirá el 93% del disco de la Luna con la umbra (sombra oscura) de la Tierra según el Observatorio Nacional, institución vinculada al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), una magnitud tan cercana a un eclipse total que la astrónoma Dra. Josina Nascimento, del propio Observatorio, clasificó el fenómeno como «casi total». «Este eclipse será solo parcial, pero será casi total, pues el 93% de la Luna entrará en la sombra oscura de la Tierra», explicó la astrónoma en una entrevista publicada por el Observatorio Nacional el 26 de febrero de 2026.
Para quienes nunca han visto un eclipse lunar, la experiencia visual es diferente de lo que muchos imaginan. La Luna no desaparece: cambia de color. La parte del disco que entra en la umbra terrestre asume una tonalidad rojiza o cobriza, efecto producido por la dispersión de Rayleigh, fenómeno en el que la atmósfera de la Tierra filtra las longitudes de onda más cortas (azul y violeta) de la luz solar y permite que solo las más largas (rojo y naranja) alcancen la superficie lunar. En la práctica, es como si la Luna fuera iluminada simultáneamente por todos los atardeceres y amaneceres del planeta entero, y el resultado es la famosa «Luna de Sangre» que las civilizaciones antiguas interpretaban como presagio y que la ciencia moderna explica con física óptica.
Por qué este eclipse es especial para quienes viven en Brasil

El eclipse del 28 de agosto no es solo otro fenómeno astronómico: es el último de gran magnitud visible en todo el territorio brasileño hasta casi el fin de la década. El próximo eclipse lunar total observable desde Brasil ocurrirá solo en junio de 2029, y los eclipses lunares previstos para 2027 son todos del tipo penumbral, categoría en la que la Luna pasa solo por la sombra más clara de la Tierra y el oscurecimiento es casi imperceptible a simple vista. En 2028 ocurrirán dos eclipses parciales, pero con magnitudes mucho menores: menos del 3% y menos del 33%, una diferencia brutal en comparación con el 93% de agosto de 2026.
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La accesibilidad de este eclipse es otro factor que lo hace especial. A diferencia del eclipse solar, que requiere gafas de protección específicas para no dañar la retina y solo es visible en una franja geográfica estrecha, el eclipse lunar puede ser observado a simple vista por cualquier persona en cualquier lugar del país donde el cielo esté despejado, sin riesgo ocular y sin necesidad de telescopio. Binoculares y cámaras enriquecen la experiencia pero son opcionales, y la progresión gradual del eclipse a lo largo de horas permite al observador seguir cada etapa sin prisa.
Qué sucede con la Luna durante el eclipse del 28 de agosto

El eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se posiciona entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite natural. El alineamiento solo es posible cuando la Luna está en fase llena y perfectamente posicionada en el plano orbital, razón por la cual los eclipses lunares no ocurren en todas las lunas llenas. En el eclipse del 28 de agosto, el 93% del disco lunar se sumergirá en la umbra terrestre, la región más oscura de la sombra, mientras que la franja restante permanecerá en la penumbra con brillo reducido pero aún visible.
El proceso del eclipse se divide en etapas que el observador puede seguir progresivamente. Primero la Luna entra en la penumbra, oscureciéndose de forma sutil. Después comienza la inmersión en la umbra, cuando el cambio de color se vuelve evidente y la tonalidad rojiza aparece en el borde del disco. En el pico del eclipse, solo una franja fina de Luna permanecerá iluminada mientras el 93% restante estará cubierto por la sombra de la Tierra, y la intensidad del color rojo dependerá de las condiciones atmosféricas del planeta en ese momento: más aerosoles y polvo volcánico en la atmósfera producen una Luna más oscura o marrón, mientras que una atmósfera limpia resulta en un tono naranja o cobre vivo.
Por qué la parte cubierta de la Luna se vuelve roja durante el eclipse
La explicación del color rojizo es uno de los aspectos más elegantes de la física que demuestra el eclipse. La Tierra bloquea la luz solar directa, pero parte de la luz aún alcanza la superficie lunar después de atravesar la atmósfera terrestre, proceso en el que ocurre la dispersión de Rayleigh: la atmósfera dispersa las longitudes de onda cortas (azul y violeta) y permite el paso de las longitudes de onda largas (rojo y naranja), exactamente el mismo fenómeno que produce la coloración de los atardeceres que vemos todos los días. La diferencia es que durante el eclipse la Luna recibe esa luz filtrada por toda la extensión de la atmósfera terrestre, como si el anillo entero del horizonte del planeta funcionara como filtro rojo.
El color exacto que la Luna asumirá durante el eclipse de agosto no puede predecirse con meses de antelación. La intensidad depende de variables atmosféricas en el momento del fenómeno: erupciones volcánicas recientes, incendios forestales de gran escala, contaminación y cantidad de vapor de agua en la atmósfera alteran la filtración y pueden producir tonalidades que van del naranja brillante al marrón oscuro casi invisible. Cada eclipse es único en este aspecto, y la sorpresa sobre qué tono de rojo asumirá la Luna es parte del encanto que motiva a millones de personas en el mundo a mirar hacia arriba la noche del fenómeno.
Cómo observar el eclipse del 28 de agosto desde Brasil
La preparación para ver el eclipse es sencilla y no requiere inversión. El observador necesita elegir un lugar con cielo abierto y poca obstrucción de edificios o árboles, evitar áreas con contaminación lumínica intensa como centros urbanos muy densos, y verificar el pronóstico del tiempo para su región los días anteriores al eclipse, ya que un cielo nublado es el único obstáculo entre el espectador y el fenómeno. No es necesario ningún tipo de protección ocular porque la luz que llega de la Luna es reflejada y no representa riesgo para la vista, a diferencia de la luz solar directa que hace que el eclipse solar sea peligroso sin el equipo adecuado.
Para quienes deseen registrar el eclipse en fotografía, se recomiendan trípode y modo manual. La Luna eclipsada emite mucha menos luz que la Luna llena normal, lo que exige exposiciones más largas que la estabilización manual no soporta sin temblor. Si el cielo está nublado en su región, las transmisiones en vivo realizadas por la NASA, el Observatorio Nacional y los canales de astronomía estarán disponibles durante toda la duración del eclipse, alternativa que garantiza el seguimiento incluso cuando la meteorología no colabora.
Y tú, ¿piensas observar el eclipse de agosto? ¿Alguna vez has visto una Luna de Sangre? Deja tu opinión en los comentarios.

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