El Tren Bala de Alta Velocidad Está Saliendo del Papel, Pero el Precio del Billete Asusta. Con Inversión de R$ 60 Mil Millones y Promesas de Transformar la Infraestructura, el Proyecto Ya Prevé Cuándo Comenzarán las Operaciones.
Recorrer los 417 kilómetros entre Río de Janeiro y São Paulo en solo 1 hora y 45 minutos.
Este es el tiempo estimado para el viaje en el tren de alta velocidad que podrá alcanzar hasta 320 km/h.
El proyecto, que desde hace décadas se discute en Brasil, vuelve a la luz bajo el liderazgo de TAV Brasil, empresa que recibió autorización del gobierno para la construcción y operación del sistema ferroviario por 99 años.
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La estimación es que la operación comience en 2032, con una inversión total prevista de R$ 60 mil millones.
Sin embargo, lo que más ha llamado la atención es el valor del billete: R$ 500 por trayecto, totalizando R$ 1.000 ida y vuelta entre las capitales.
A continuación, entienda los detalles de este ambicioso proyecto y el impacto que puede causar en la economía y el transporte brasileño.
La Estructura del Proyecto
El tren bala tendrá cuatro estaciones a lo largo del trayecto.
Además de las terminales en Río de Janeiro y en São Paulo, se prevén paradas en Volta Redonda (RJ) y São José dos Campos (SP).
Los puntos exactos aún dependen de la aprobación de los ayuntamientos, pero la idea es que las estaciones en las capitales sean construidas en regiones centrales o aprovechen estructuras ya existentes para impulsar la revitalización de esos lugares.
Con 38 millones de habitantes en los dos estados y 30% del PIB nacional concentrado en la región, el tren puede impulsar el crecimiento económico, facilitando la movilidad de trabajadores, empresarios y turistas.
De acuerdo con las proyecciones de TAV Brasil, el emprendimiento tiene potencial para agregar R$ 168 mil millones al PIB, crear cerca de 130 mil empleos directos e indirectos y recaudar R$ 46 mil millones en impuestos hasta 2055.
Inversores Extranjeros y Desafíos Financieros
Para viabilizar el proyecto, TAV Brasil está en negociaciones con empresas chinas, españolas y fondos árabes.
El objetivo es captar los R$ 60 mil millones necesarios para la construcción de las líneas, adquisición de los trenes y desarrollo de los sistemas de operación.
Aunque los nombres de las empresas involucradas no han sido revelados por cuestiones de confidencialidad, el CEO de TAV Brasil, Bernardo Figueiredo, en entrevista con el portal Exame, destacó que existen tres posibilidades: una inversión única de uno de los grupos extranjeros o un modelo de financiamiento conjunto.
Los chinos, por ejemplo, se destacan en la tecnología ferroviaria, habiendo construido 40 mil kilómetros de rieles para trenes de alta velocidad desde la inauguración de la primera línea en el país, en 2008.
Ya los españoles tienen vasta experiencia en el sector, con importantes proyectos en Europa y América Latina.
Según Figueiredo, independientemente de los inversores elegidos, hay un consenso sobre la necesidad de apoyo gubernamental para garantizar la viabilidad del proyecto.
La empresa ya formalizó un pedido al Ministerio de Transportes, solicitando que el tren bala sea incluido en el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC).
Esto permitiría mayor agilidad en los procesos de licenciamiento ambiental, expropiación de terrenos y financiamiento.
Un Modelo Basado en Exploración Inmobiliaria
Además de la venta de pasajes, el proyecto prevé una fuente extra de ingresos con la exploración inmobiliaria en torno a las estaciones.
La legislación actual permite la expropiación de áreas cercanas para la construcción de shoppings, centros empresariales y hoteles, creando nuevos polos comerciales alrededor de las terminales ferroviarias.
Este modelo ya se ha aplicado en otros países, como en Corea del Sur.
En 2003, la estación entre Cheonan y Asan, a 100 km de Seúl, fue inaugurada con un plan de desarrollo inmobiliario.
Hoy, la región se ha convertido en una ciudad con 600 mil habitantes, impulsada por el crecimiento económico generado por el tren de alta velocidad.
La expectativa de TAV Brasil es que este tipo de exploración genere un ingreso adicional de R$ 27,3 mil millones, ayudando a viabilizar financieramente el proyecto.
Una Larga Historia de Intentos Frustrados
El sueño de un tren bala en Brasil no es reciente.
En los gobiernos anteriores, especialmente durante la gestión de Dilma Rousseff, se hicieron intentos para viabilizar el proyecto, pero sin éxito.
La primera propuesta involucraba un modelo de concesión en el que el gobierno financiaría el proyecto a través del BNDES, pero no hubo interés por parte de los inversores.
Después, la idea era que el Estado construyera la infraestructura y solo contratara una empresa para operar el tren, pero el proyecto no avanzó.
Fue solo en 2021, con la aprobación del marco legal ferroviario, que se abrió la posibilidad de un tren bala viabilizado 100% por el sector privado, sin necesidad de licitación.
Con esto, TAV Brasil logró en 2023 la autorización oficial del gobierno para dar impulso al proyecto.
¿Cuándo Se Convertirá el Tren Bala en Realidad?
El cronograma de la empresa prevé que los estudios técnicos, ambientales y económicos se concluyan para finales de 2026.
Si todo sale como está planeado, la construcción de las líneas y de las estaciones comenzará en 2027.
Se prevé que los primeros trenes entren en operación en 2032, permitiendo que los brasileños finalmente cuenten con un transporte ferroviario de alta velocidad entre las dos ciudades más grandes del país.
Ante el alto costo del billete, ¿será que el tren bala podrá atraer pasajeros y convertirse en una alternativa viable de transporte?

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