Un deslizamiento colosal en Groenlandia, en 2023, generó un megatsunami “silencioso” que vibró por todo el planeta sin ser visto, dejando una alerta preocupante sobre los efectos del cambio climático
En septiembre de 2023, la Tierra enfrentó un fenómeno tan raro como impresionante: un megatsunami de 200 metros, creado por un deslizamiento masivo de rocas y hielo en Groenlandia. El evento, ocurrido en el remoto Fiordo Dickson, no dejó rastros visibles, pero fue detectado por instrumentos científicos en todo el mundo.
El episodio fue descrito en detalle en la revista Science por un equipo internacional de 66 científicos de 40 instituciones en 15 países. Ellos revelaron que la vibración provocada por el tsunami recorrió el planeta durante nueve días seguidos, de forma continua y casi imperceptible.
El tsunami que nadie vio, pero todos sintieron
A diferencia de los terremotos, que suelen generar temblores bruscos, el megatsunami produjo un zumbido sísmico constante, comparado con un sonido único y prolongado que resonó en el subsuelo de la Tierra. Inicialmente clasificado como “USO” (objeto sísmico no identificado), la señal intrigó a los especialistas hasta ser rastreada hasta Groenlandia.
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La investigación mostró que una masa equivalente a 10 mil piscinas olímpicas de roca y hielo se derrumbó de un acantilado empinado, acelerando por un barranco estrecho antes de alcanzar el fiordo. El impacto desencadenó no solo un tsunami gigante, sino también un seiche, una ola oscilante que recorrió el fiordo alrededor de 10 mil veces a lo largo de los nueve días.
Cambio climático: combustible para desastres invisibles
Según los científicos Stephen Hicks (University College London) y Kristian Svennevig (Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia), el episodio fue resultado de una combinación de factores. El principal: el calentamiento global.
La glaciar que sostenía el acantilado había perdido decenas de metros de espesor, dejando el terreno inestable. Cuando ocurrió el deslizamiento, la energía liberada fue colosal. Este tipo de fenómeno, antes considerado improbable en regiones de Groenlandia, puede volverse cada vez más frecuente a medida que el permafrost se derrite y el hielo continúa desapareciendo.
La Tierra en transformación: alerta para el futuro
El caso de Groenlandia fue el primero de este tipo registrado en el este de la isla, antes considerada estable contra megadeslizamientos. Pero la alerta va más allá: regiones en el oeste de Groenlandia y en Alaska ya muestran riesgo inminente de catástrofes similares.
Los investigadores refuerzan que la ciencia actual necesita nuevas herramientas y protocolos para detectar y monitorear eventos extremos. El “tsunami invisible” de 2023 mostró que el cambio climático no altera solo el clima y los océanos, sino también la propia corteza terrestre.
El planeta, dicen los expertos, está entrando en una era en que fenómenos extremos se vuelven más comunes. La estabilidad de acantilados, fiordos y glaciares puede ser afectada de manera impredecible, exigiendo atención redoblada de la comunidad científica y de políticas públicas globales.
Si un megatsunami puede sacudir toda la Tierra sin que nadie lo vea, ¿qué otros peligros “invisibles” puede esconder el calentamiento global?
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