La travesía centenaria en el Vale do Taquari volvió a operar tras la inundación, con un nuevo vano metálico, base de madera y movilización de empresas locales. La reconstrucción llamó la atención por el plazo reducido, el costo millonario y el valor simbólico de la conexión entre Lajeado y Arroio do Meio.
El Ponte de Ferro, travesía histórica entre Lajeado y Arroio do Meio, en el Vale do Taquari, volvió a conectar los dos municipios en junio de 2024, tras la instalación de un nuevo vano metálico sobre el Río Forqueta.
Antes de la reconstrucción de emergencia, parte de la estructura había sido llevada por la inundación de mayo, durante la catástrofe climática que afectó a Rio Grande do Sul y afectó la movilidad en diferentes puntos de la región.
El nuevo vano fue colocado en la tarde del viernes (07), en una operación concluida a las 14h42, según el Grupo A Hora, que acompañó la etapa de instalación de la estructura sobre el río.
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Aunque el encaje de la estructura metálica se finalizó, la liberación del tráfico aún dependía de la base de madera, de las pruebas de carga y de la autorización de las autoridades responsables de la seguridad de la travesía.
Con un costo estimado en R$ 2 millones, la reconstrucción fue ejecutada por Lyall Construtora en asociación con empresas como Altari, Tintas Nobre, Guinchos Sansão y Sulmeta, además del apoyo del gobierno de Lajeado.
Aunque la previsión inicial citada en la cobertura local era de 30 días, los trabajos avanzaron en cerca de dos semanas, entre la movilización de los equipos y la instalación del nuevo vano metálico.
Puente histórico volvió a conectar Lajeado y Arroio do Meio
Sobre el Río Forqueta, el Ponte de Ferro marca la conexión entre Arroio do Meio y Lajeado, en un área cercana al encuentro de los ríos Taquari y Forqueta, en el Vale do Taquari.
Durante décadas, la travesía integró la rutina de residentes, trabajadores y comerciantes, funcionando como un eje de desplazamiento cotidiano entre las dos orillas y como referencia urbana para los municipios involucrados.
Con la fuerza de la crecida de mayo de 2024, la destrucción de parte de la estructura interrumpió el paso y amplió los trastornos en una región que dependía de travesías estratégicas para la circulación.
La interrupción no afectó solo el tránsito local, ya que el puente también se usaba en desplazamientos ligados a servicios, comercio, compromisos familiares y otras rutinas entre Lajeado y Arroio do Meio.
Para devolver una conexión básica a la región afectada por las crecidas, la obra de emergencia adoptó una solución más rápida que una reconstrucción convencional, sin abandonar el diseño asociado a la travesía histórica.
En este proceso, la intervención reunió fabricación metálica, transporte de los módulos, izado pesado y montaje de una base capaz de permitir el paso de vehículos ligeros sobre la estructura recuperada.
Cómo se hizo la reconstrucción del Puente de Hierro
Parte esencial del servicio ocurrió fuera del punto de la travesía, ya que las piezas metálicas fueron soldadas en la sede de Altari, en Estrela, antes del transporte hasta las márgenes del Río Forqueta.
Después de esta etapa, los módulos llegaron al lugar del puente y fueron posicionados al lado de la estructura para el izado, realizado con apoyo especializado de Guinchos Sansão durante la operación sobre el río.
El encaje del nuevo vano exigió precisión porque la estructura necesitaba ser apoyada en las bases que permanecieron de pie tras la inundación, en un área aún marcada por los efectos de la crecida.
Aunque el izado fue la etapa más visible de la reconstrucción, la obra aún necesitaba transformar el vano metálico en un paso utilizable, con superficie adecuada y verificación de las condiciones de seguridad.
La finalización de la travesía preveía la instalación de 42 toneladas de madera sobre la estructura metálica, material usado para formar la base por donde los vehículos pasarían después de la liberación.
Este detalle mostró que la intervención no se limitó a la reposición del vano de hierro sobre el río, sino que involucró una adaptación emergencial completa para restablecer el uso del puente.
Según la cobertura local, la primera travesía del nuevo Puente de Hierro fue prevista para el domingo (09), fecha en que la estructura sería reinaugurada tras la instalación del vano metálico.
Para organizar la circulación, el paso tendría control de flujo con semáforos, cámaras y agentes de tránsito, ya que la operación del puente exigía cuidado debido a las limitaciones de la estructura.
Travesía preserva memoria local y atiende urgencia
Inaugurado el 16 de julio de 1939, el puente original tuvo construcción iniciada en 1927 y llegó a ser interrumpida por falta de recursos en 1929, según registro de la Municipalidad de Arroio do Meio.
La estructura metálica, llegada de Alemania, atravesó décadas como una de las marcas del paisaje local y se convirtió en una de las postales asociadas al municipio y al Valle del Taquari.
Además de la función vial, el Puente de Hierro pasó a cargar valor histórico, turístico y afectivo para los habitantes de la región, lo que amplió la repercusión de la reconstrucción tras los daños provocados por la inundación.
De acuerdo con la municipalidad, el lugar también es conocido por la práctica de rápel y péndulo, además de haber servido como escenario de la película “Os Famosos e os Duendes da Morte”, de Esmir Filho.
Al mantener el diseño visual asociado a la travesía, la reconstrucción emergencial preservó parte de la memoria local mientras respondía a una demanda inmediata de circulación entre los dos municipios.
En la cobertura local, la solución recibió el nombre de “Puente de la Reconstrucción”, expresión ligada al contexto de recuperación tras la inundación que afectó al Valle del Taquari en 2024.
Obra rápida ocurrió en medio de debate sobre nueva travesía
Mientras se recuperaba el Puente de Hierro, Lajeado discutía alternativas viales para la región, incluyendo una nueva estructura destinada a vehículos ligeros y pesados en el mismo punto de la travesía.
El 4 de junio de 2024, el Grupo A Hora informó que había polémica sobre la obra licitada por el gobierno municipal, porque la propuesta podría sustituir la estructura de hierro y madera.
La empresa Medabil, de Nova Bassano, había sido anunciada como ganadora de la licitación el 31 de mayo, según la misma cobertura, lo que amplió el debate sobre el futuro del puente histórico.
Entre residentes y entidades locales, la posibilidad de sustitución provocó reacciones porque involucraba una estructura asociada a la memoria regional, además de una conexión vial importante para el día a día de las dos ciudades.
En la práctica, la solución emergente respondió a una demanda inmediata, mientras la discusión sobre una travesía definitiva seguía abierta y aún dependía de decisiones sobre movilidad y preservación patrimonial.
En agosto de 2024, el Ejército Brasileño también montó un puente metálico alternativo entre Lajeado y Arroio do Meio, con capacidad para cargas pesadas, tras siete días de trabajo en la etapa de lanzamiento.
El Puente de Hierro volvió a cumplir dos funciones al mismo tiempo: restablecer un paso importante en el Valle del Taquari y preservar un hito del paisaje local después de la destrucción provocada por la crecida.
Sin eliminar la necesidad de soluciones definitivas, la reconstrucción emergente devolvió movilidad en un momento de fuerte presión sobre la infraestructura regional y mantuvo viva una travesía ligada a la historia local.

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