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Un crucero que zarpó de Argentina dejó tres muertos con sospecha de hantavirus en el camino, y ahora un pasajero británico está aislado en una isla de 200 habitantes en medio del Atlántico Sur a la que solo se puede acceder en barco, obligando al Reino Unido a lanzar paracaidistas por primera vez en una misión humanitaria.

Publicado el 10/05/2026 a las 21:07
Actualizado el 10/05/2026 a las 21:09
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Un brote de hantavirus a bordo del barco MV Hondius transformó una expedición turística en tragedia, dejó tres pasajeros muertos entre el Atlántico y Sudáfrica y obligó a militares británicos a saltar en paracaídas sobre la isla habitada más aislada del planeta para llevar oxígeno y médicos a un superviviente en estado crítico, según información del Diário do Nordeste.

El hantavirus volvió a ocupar titulares en todo el mundo después de que un crucero de expedición operado por la holandesa Oceanwide Expeditions se convirtiera en escenario de un brote mortal durante la travesía entre América del Sur y el continente africano. El barco MV Hondius partió de Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, el 20 de marzo, y a lo largo de las semanas siguientes registró casos graves de la enfermedad entre sus pasajeros, resultando en tres muertes confirmadas por sospecha de hantavirus y al menos un caso más que requirió internación en terapia intensiva.

El episodio más extraordinario de esta secuencia ocurrió en Tristán de Acuña, territorio de ultramar británico considerado la isla habitada más remota del mundo. Un pasajero británico que estuvo a bordo del crucero quedó aislado en la isla después de que la embarcación pasara por el lugar en abril. Sin aeropuerto y accesible solo por barco, la isla de aproximadamente 200 habitantes no tenía condiciones para brindar atención adecuada al paciente, lo que llevó al Reino Unido a una decisión sin precedentes: lanzar paracaidistas militares con equipo médico y suministros sobre el territorio.

Una expedición turística que se convirtió en emergencia sanitaria

El MV Hondius es un barco de expedición diseñado para viajes a regiones polares y destinos remotos, el tipo de crucero que atrae a aventureros dispuestos a enfrentar mares agitados a cambio de paisajes intactos. El viaje que partió de Ushuaia tenía como ruta la travesía del Atlántico Sur con escalas en islas aisladas antes de dirigirse a la costa africana. Nadie a bordo imaginaba que la embarcación se convertiría en un ambiente de contagio para el hantavirus.

Los primeros signos del brote aparecieron aún durante la navegación. Un pasajero holandés de 70 años murió a bordo del crucero y su cuerpo fue llevado hasta la Isla de Santa Elena, otro territorio británico en el Atlántico Sur. La esposa de la víctima, de 69 años y también holandesa, fue trasladada a un hospital en Sudáfrica, donde no resistió. Una tercera persona murió en el propio barco. Además de estas tres víctimas fatales, un hombre británico necesitó atención en unidad de terapia intensiva en Johannesburgo, Sudáfrica, elevando el número de casos graves asociados al hantavirus en este viaje.

Tristán de Acuña: la isla donde el mundo casi no llega

imagen: wkipedia

Tristán de Acuña se encuentra enclavada en el Atlántico Sur, a más de 2.400 kilómetros de la costa más cercana. La isla no posee aeropuerto, pista de aterrizaje ni ninguna infraestructura para recibir aeronaves, lo que significa que toda la comunicación con el mundo exterior depende de embarcaciones marítimas, cuyos viajes pueden llevar días. Son cerca de 200 habitantes que viven en una comunidad prácticamente autosuficiente, con recursos médicos extremadamente limitados.

Cómo es la vida en el pueblo más remoto del mundo — Foto: Getty Images/David Forman

Cuando el crucero MV Hondius pasó por la isla en abril, un pasajero británico con sospecha de hantavirus desembarcó o fue dejado en el lugar. Desde entonces, el paciente permaneció estable y aislado, conforme a la información de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, la situación se agravó cuando las existencias de oxígeno de la isla alcanzaron niveles críticos, poniendo en riesgo no solo al paciente aislado, sino la capacidad mínima de atención de emergencia para toda la comunidad.

Paracaidistas británicos en una misión inédita

Los países han formado un grupo de trabajo para controlar los riesgos de transmisión de la enfermedad por pasajeros infectados en el barco.
Foto: Jorge Guerrero/AFP.

Ante la emergencia, el Ministerio de Defensa del Reino Unido tomó una decisión que nunca antes había sido necesaria. Seis paracaidistas y dos médicos militares saltaron sobre Tristán de Acuña llevando cilindros de oxígeno y equipos hospitalarios, en una operación que el propio gobierno británico clasificó como la primera vez que se emplearon paracaidistas en una misión humanitaria de este tipo. La ausencia de aeropuerto hacía del salto aéreo la única alternativa viable para que los suministros llegaran a tiempo.

El lanzamiento de paracaidistas sobre una isla volcánica en medio del Atlántico Sur no es una maniobra trivial. El terreno accidentado, los vientos impredecibles y la reducida zona de aterrizaje hacen que el salto sea considerablemente más arriesgado que las operaciones en zonas de conflicto convencionales. Aun así, el equipo completó la misión con éxito, entregando el material médico necesario para estabilizar al paciente y reforzar la capacidad de respuesta de la isla ante nuevos casos de hantavirus.

¿Qué es el hantavirus y por qué preocupa este brote?

El hantavirus provoca una enfermedad conocida como hantavirosis, clasificada como zoonosis viral aguda. La transmisión a humanos ocurre principalmente por el contacto con partículas presentes en la orina, heces y saliva de roedores infectados. En Brasil, la forma más común de la enfermedad es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, que puede evolucionar rápidamente a cuadros graves con dificultad respiratoria, tos seca, taquicardia y caída de la presión arterial.

Lo que hace que el brote en el MV Hondius sea particularmente alarmante es la confirmación de una cepa de hantavirus con capacidad de transmisión entre personas. Esta característica es rara y cambia completamente el perfil de riesgo de la enfermedad, que normalmente depende del contacto directo con roedores o sus excrementos. En un ambiente confinado como un crucero, la posibilidad de transmisión interpersonal transforma a cada pasajero en un vector potencial, lo que explica la rapidez con que se propagó el brote y la gravedad de los casos registrados.

Otros pasajeros también fueron monitoreados

El crucero MV Hondius no solo dejó rastros en Tristán de Acuña. En la Isla Ascensión, otro territorio de ultramar británico en el Atlántico, se realizaron pruebas para detectar hantavirus en otro pasajero del mismo barco que había desembarcado en el lugar antes de ser trasladado a Sudáfrica. Los demás pasajeros de la embarcación fueron enviados a las Islas Canarias como parte del proceso de repatriación coordinado por las autoridades sanitarias internacionales.

La dispersión de los pasajeros por diferentes territorios y países crea un desafío logístico y epidemiológico considerable. Cada persona que estuvo a bordo del crucero durante el período del brote necesita ser rastreada, analizada y monitoreada, independientemente de si presenta síntomas. Para la hantavirosis, no existe vacuna disponible ni tratamiento antiviral específico. El manejo de los pacientes se basa exclusivamente en medidas de soporte clínico, lo que refuerza la importancia de la detección temprana y el aislamiento rápido de los casos sospechosos.

Un brote que expuso fragilidades y exigió respuestas inéditas

El episodio del MV Hondius conectó puntos que rara vez aparecen en la misma historia: un crucero de expedición, un virus letal, una isla sin aeropuerto y paracaidistas militares en misión humanitaria. El brote de hantavirus a bordo del barco ya ha dejado tres muertos, puso en alerta a decenas de pasajeros y obligó al Reino Unido a improvisar una operación logística sin precedentes para atender a un único paciente en una de las localidades más inaccesibles del planeta.

¿Habías oído hablar de Tristán de Acuña antes de esta historia? Deja en los comentarios tu opinión sobre este episodio y sobre cómo la respuesta de las autoridades británicas expone tanto la capacidad como los límites de la asistencia médica en territorios de ultramar. ¿Qué te llamó más la atención: el brote en el crucero, la misión de los paracaidistas o el aislamiento extremo de la isla?

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Hablo sobre construcción, minería, minas brasileñas, petróleo y grandes proyectos ferroviarios y de ingeniería civil. Diariamente escribo sobre curiosidades del mercado brasileño.

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