El exoplaneta HD 63433 d tiene un año de 4,2 días, temperaturas de hasta 1.257°C y puede tener un hemisferio entero cubierto por lava.
En 2024, la NASA informó el 10 de enero la identificación de uno de los exoplanetas rocosos más extremos jamás descritos por datos del Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS): el HD 63433 d, ubicado a aproximadamente 73 años luz de la Tierra, en dirección a la constelación de Géminis. El descubrimiento fue detallado en un estudio publicado el 1 de febrero de 2024 en The Astronomical Journal, llevado a cabo por un equipo internacional liderado por Benjamin K. Capistrant y Melinda Soares-Furtado, que analizó curvas de luz del TESS para confirmar un planeta joven, de tamaño similar al de la Tierra, orbitando una estrella parecida al Sol.
Lo que coloca a este planeta en destaque no es solo su tamaño, estimado en alrededor de 1,1 veces el radio de la Tierra, sino una combinación rara de factores físicos. El HD 63433 d completa una órbita alrededor de su estrella en solo 4,2 días terrestres, lo que significa que un “año” entero en este mundo pasa en menos de una semana. Esta proximidad extrema hace que el lado permanentemente iluminado pueda alcanzar alrededor de 1.257°C, temperatura lo suficientemente alta como para sostener la hipótesis de una superficie parcialmente derretida.
Este escenario llevó a los científicos a sugerir que el planeta puede tener un hemisferio cubierto por lava, ya que probablemente está bloqueado por marea, con un lado siempre orientado hacia la estrella y el otro sumergido en la oscuridad. Al ser el exoplaneta más pequeño confirmado con menos de 500 millones de años y el planeta joven del tamaño de la Tierra más cercano jamás identificado, el HD 63433 d ha pasado a ser tratado como un objetivo importante para entender cómo los mundos rocosos evolucionan bajo radiación extrema.
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HD 63433 d: qué significa un año de solo 4,2 días
La característica orbital del HD 63433 d es uno de los puntos más impresionantes del descubrimiento. Mientras la Tierra tarda 365 días en completar una vuelta alrededor del Sol, este exoplaneta solo tarda 4,2 días en concluir el mismo movimiento alrededor de su estrella.
Este dato no solo es curioso, sino fundamental para entender las condiciones extremas del planeta. Cuanto más cerca está un planeta de su estrella, mayor es la fuerza gravitacional y más rápida es su órbita. En el caso del HD 63433 d, esta proximidad es tan grande que está prácticamente “pegado” a la estrella en términos astronómicos.
Como consecuencia directa, el planeta recibe una cantidad gigantesca de energía estelar, muy superior a la recibida por la Tierra. Esto explica por qué la superficie alcanza temperaturas tan elevadas, suficientes para derretir rocas y transformar la corteza en magma líquido.
Un planeta atrapado por la estrella y dividido en dos mundos
Otro aspecto crítico del HD 63433 d es el fenómeno conocido como bloqueo por marea. Así como la Luna siempre muestra la misma cara a la Tierra, este exoplaneta probablemente mantiene un lado permanentemente orientado hacia su estrella.
Esto crea una división extrema entre dos hemisferios completamente diferentes. El lado diurno, constantemente expuesto a la radiación estelar, puede alcanzar temperaturas superiores a 1.257°C, suficientes para mantener la superficie en estado parcialmente o totalmente fundido.

Por otro lado, el lado nocturno permanece en oscuridad constante, potencialmente mucho más frío. Este contraste puede generar diferencias térmicas gigantescas, creando condiciones atmosféricas complejas, en caso de que exista alguna atmósfera residual.
Este tipo de configuración transforma al planeta en un laboratorio natural para estudiar extremos térmicos y dinámicas atmosféricas en condiciones fuera de los patrones conocidos.
El posible océano global de lava en el exoplaneta HD 63433 d
La hipótesis más llamativa que involucra al HD 63433 d es la existencia de un océano de lava en su lado iluminado. Este concepto no es solo teórico, sino que se basa en modelos físicos utilizados para explicar el comportamiento de planetas rocosos ultracalientes.
Cuando la temperatura supera ciertos límites, los minerales sólidos comienzan a derretirse, formando una superficie líquida compuesta por roca fundida. En condiciones como las estimadas para este exoplaneta, este proceso puede ocurrir a escala global, al menos en uno de los hemisferios.
Esto significa que, en lugar de océanos de agua, como en la Tierra, este planeta puede tener vastas extensiones de magma expuesto, con dinámica propia, incluyendo circulación de material fundido y posible liberación de gases.
Este escenario ya ha sido propuesto para otros exoplanetas, pero el HD 63433 d se destaca por ser del tamaño de la Tierra, lo que hace que la comparación sea aún más relevante para estudios planetarios.
Un planeta joven y aún en evolución
Otro factor que hace que HD 63433 d sea especialmente interesante es su edad. A diferencia de la Tierra, que tiene alrededor de 4.5 mil millones de años, este exoplaneta es relativamente joven en términos astronómicos.
Los estudios indican que el sistema HD 63433 tiene alrededor de 400 millones de años, lo que significa que el planeta aún puede estar pasando por procesos intensos de formación y evolución geológica.
Esto abre una ventana rara para observar cómo los planetas rocosos evolucionan en sus primeras etapas, especialmente bajo condiciones extremas de temperatura y radiación.
La juventud del sistema convierte a HD 63433 d en uno de los mejores candidatos para entender cómo los mundos rocosos se transforman a lo largo del tiempo.
El papel de TESS en el descubrimiento
La detección de HD 63433 d fue posible gracias al telescopio espacial TESS de la NASA, lanzado con el objetivo de identificar exoplanetas alrededor de estrellas cercanas.
El método utilizado fue el de tránsito, en el cual el telescopio observa pequeñas caídas en el brillo de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella. Estas variaciones permiten calcular el tamaño del planeta, su órbita y otras características fundamentales.
En el caso de HD 63433 d, los datos de TESS revelaron no solo su existencia, sino también su naturaleza rocosa y su órbita extremadamente corta.
Este tipo de descubrimiento demuestra cómo las misiones modernas están ampliando rápidamente el catálogo de exoplanetas, especialmente aquellos con características extremas.
Lo que HD 63433 d revela sobre otros mundos
El estudio de exoplanetas como HD 63433 d no solo tiene valor descriptivo. Ayuda a responder preguntas fundamentales sobre formación planetaria, evolución atmosférica y límites físicos de mundos rocosos.
Por ejemplo, entender cómo se comporta la corteza a temperaturas tan elevadas puede proporcionar información sobre la geología de planetas cercanos a sus estrellas. De la misma manera, estudiar la posible pérdida de atmósfera en ambientes extremos ayuda a comprender por qué algunos planetas mantienen atmósferas mientras que otros no.
Además, estos estudios contribuyen a la búsqueda de planetas habitables, ya que ayudan a definir los límites de la llamada “zona habitable”, donde el agua líquida podría existir. Al estudiar mundos extremos, los científicos pueden entender mejor dónde la vida puede o no surgir en el universo.
Diferencias en relación a la Tierra y al Sistema Solar
Aunque es similar en tamaño a la Tierra, el HD 63433 d es completamente diferente en prácticamente todos los otros aspectos. Su proximidad a la estrella, su temperatura extrema y su posible superficie de lava lo colocan en una categoría propia.
En el Sistema Solar, el planeta que más se acerca a este tipo de condición es Mercurio, pero incluso él no alcanza temperaturas tan elevadas ni presenta evidencias de magma superficial global.
Esta comparación destaca cuán diverso puede ser el universo cuando se trata de planetas, yendo mucho más allá de los ejemplos conocidos en nuestro propio sistema.
Limitaciones y lo que aún no se sabe sobre el exoplaneta que alcanza 1.257°C
A pesar de la información disponible, aún existen muchas incertidumbres sobre el HD 63433 d. No es posible confirmar directamente la presencia de un océano de lava, ya que las observaciones actuales no permiten ese nivel de detalle.
Gran parte de lo que se sabe proviene de modelos teóricos basados en datos de temperatura, composición y comportamiento físico de materiales bajo condiciones extremas.
Por lo tanto, es importante destacar que algunas conclusiones son inferencias científicas, y no observaciones directas. Misiones futuras y telescopios más avanzados podrán refinar esta información.
Esto significa que el planeta puede ser aún más extremo de lo que se imagina o presentar características aún no previstas por los modelos actuales.
El futuro de las observaciones con el James Webb
El Telescopio Espacial James Webb, lanzado por la NASA en colaboración con ESA y CSA, representa el próximo gran paso en el análisis de exoplanetas como el HD 63433 d.
Con capacidad para observar atmósferas y composiciones químicas con mayor precisión, el Webb podrá investigar si el planeta posee gases, como dióxido de carbono o vapor mineral, y entender mejor su dinámica térmica.
Estas observaciones pueden confirmar o refinar la hipótesis del océano de lava y proporcionar datos más detallados sobre la estructura del planeta.
¿Qué piensas de un planeta donde un año dura solo 4 días y la mitad de la superficie puede ser un océano de lava?
El descubrimiento del HD 63433 d plantea una serie de reflexiones sobre la diversidad de mundos en el universo y los límites físicos que un planeta puede alcanzar. Con temperaturas suficientes para derretir rocas y una órbita extremadamente rápida, representa uno de los ejemplos más extremos jamás identificados.
Ante este escenario, ¿crees que aún existen tipos de planetas aún más extremos esperando ser descubiertos?

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